sábado, 20 de junio de 2026

Como al resto de seres humanos...


El futuro de Alonso debería ser de su exclusiva incumbencia, pero aquí opina hasta el gato, con más razón, si cabe, los mininos no están dispuestos a dejar de chupar de la teta que tan generosamente los ha alimentado y les sigue dando de comer aunque sea sumando seguidores.

No soy nadie, no soy nada, no tengo relevancia alguna, pero, para mí, el Nano seguiría siendo el mejor piloto F1 de estos últimos 25 años aunque se retire mañana, que no lo espero, vaya, fundamentalmente porque esa decisión aún no está tomada a tenor de sus propias palabras, aunque, en el fondo, sea la razón que me ha acercado al teclado este atardecer en Gorliz, en la que será mi última contribución en Nürbu hasta el próximo lunes 29 de junio —me tomo un respiro visitando Segovia y Toledo, no temáis que me dé a la fuga.

Recuerdo cuando me entrevistó Martín [#VKt-05 (Martín Caño)] para Zeptem [Orroe por Martín Herzog]. Corría octubre de 2010 —no ha llovido ni nada—, y a una de las interrogantes de mi amigo contesté sucintamente: «Fernando es de carne y hueso, tiene días buenos y malos, y le pasan cosas chungas y hermosas que afectan a su trabajo, como le ocurre al resto de seres humanos...»

Bueno, ésta es una de las cosas que más me preocupa desde siempre: la imagen que trasladas cuando te plantean preguntas que debes responder, siquiera por cortesía. Hace mucho que no doy entrevistas, vaya por delante, primero de todo porque ahora ejerzo de orgulloso donnadie que prefiere la amabilidad de compartir tiempo y charla con amigos a tener que soportar al Alandete de turno. 

Desplegado sobre la mesa, el grueso de lo que se pregunta a Fernando abusa de un profundo tono terminal, como si en vez de tener delante a un tipo que todavía tiene cuerda para rato, el astuto periodista tuviera enfrente a un individuo que está a un tris de colgar los guantes y el casco. Él dice, por ejemplo, que a partir de Hungría espera que todo sea diferente en Aston Martin, y la conclusión suele ser que cada vez nos queda menos para que el fenómeno asturiano lo deje definitivamente...

Me preocupa este escenario por lo que le decía al bueno de Martín concluyendo 2010 y mencionaba unos párrafos arriba. El pesimismo es cómodo para hacer quinielas pero nunca supone un buen camino. Considero que deberíamos estar cerrando filas alrededor del bicampeón, haciéndole este trago menos amargo, pero esa peste que se sigue llamando periodismo sin que se le caigan los calzoncillos o las bragas cada vez que esgrime su titulación universitaria como criterio de autoridad, insiste en que veamos el vaso medio vacío cuando en realidad todavía permanece medio lleno, sencillamente porque no sabe hacer las preguntas adecuadas.

«Tiene días buenos y malos, y le pasan cosas chungas y hermosas que afectan a su trabajo, como le ocurre al resto de seres humanos» No abusemos de esto ni tensemos demasiado la cuerda, básicamente porque el día menos pensado nos encontramos sin el asturiano en pista y todavía habrá alguien que se cuestione qué coño ha sucedido.

Os leo.

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