viernes, 1 de septiembre de 2017

¡Buena caza, Carlos...!


No sé si te han dicho que tienes cara de halcón peregrino, pequeño. Así, a bote pronto, diría que te viene más por linaje paterno que por Reyes, tu madre, pero con estas cosas mi licenciatura en Bellas Artes y mis años como ilustrador sirven de bien poco, a la postre, para qué engañarnos, con esto uno nunca sabe, así que casi mejor cierro la boca.

En fin, hagamos como que sí. Pactemos por unos quince minutos, más o menos, que tú y yo somos dos perfectos desconocidos, que yo no sé que vales tu peso en oro, o que tú no sientes mi aliento en la nuca cada vez que te digo: ¡ahí, ahí, cabroncete!, ¡mata, muere de mentirijillas, pero por Dios, vuelve a hacer eso que has hecho...! 

Vivimos en un país pobre de espíritu en el que los cobardes no nos caben.

Total, que lo mismo que encuentras en el camino a quien limosnaba follows aprovechando la buena voluntad de tal o cual persona, y cuando ha creído que tenía suficiente da la espalda a quienes lo levantaron del suelo como alonsada loca (Conny, esto va por quien tú y yo sabemos, preciosa), pillas en tu caso a muchos que alcanzaron altura alabándote y pretenden prosperar ahora mostrándose equidistantes contigo, negándote, en definitiva, el pan y la sal que con tanta facilidad regalan a otros.

Maldigo la hora en que tengo elegida fecha de partida. No va a poder ser. Tengo edad como para sentirme cansado de bregar con quienes sólo conectan para discutir, retuitean a quienes te llevan la contraria o sencillamente pretenden hacerte daño, con quienes reniegan de lo que fueron por parecer gente seria que comparte afición con auténticas estatuas de sal que ahí se quedaron y ahí seguirán.

Tarde o temprando te dejaré solo, pero eso no es lo importante, Carlos, porque también te digo que no me echarás en falta.

En los diez años que llevo aquí en el blog, he orinado suficiente sobre la verdad verdadera como para que quienes disfrutarán de ti a partir de que me vaya, sepan pensárselo dos veces antes de creer a los hipócritas, a los mamporreros y a los débiles de corazón. Te pido, eso sí, que te quites de encima, y cuanto antes, a los muchos Marko que en el mundo han sido, son y serán. Y que cuando despegues bajo el silencio del semáforo, recuerdes al vasco viejo al pie del aeródromo, ése que juraría que tienes cara de halcón, cuando te despide con la mano y espera que vuelvas susurrando para sí: ¡buena caza, pequeño!

Que Dios te dé muchos enemigos y toneladas de envidiosos y traidores. Lo deseo, sí. Significará que tu brújula señala el Norte bueno y que al Sur de la aguja queda gente como yo, que te quiere, te valora, y siempre se sentirá orgullosa de haberte conocido y ser tu compatriota.

Feliz cumple, pitufo. Y recuerda: ¡Buena caza!

Os leo.

3 comentarios:

chema dijo...

Me gusta mucho, es rápido y muy inteligente. Para mi, junto a Max, el piloto con mayor proyección.

enrique dijo...

Menuda felicitación Josete!!! Eso si es un regalo!!!!

Taxispace dijo...

... Y esperarán a que cumplas veintiséis para decir que esto es para gamers con acné y así intentar colocar a un pupilo
, aprovechando la caída de fichas de dominó, en alguna fórmula nipona. Y ya.
Abrazo Sr Tellaeche, Felicidades Sr Sainz.