domingo, 10 de marzo de 2024

Hacerse un Badoer


Resulta sintomático que el Concilio de Ancianos pierda pie en cuanto se ve obligado a salir de la infinita comodidad que ofrecen las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado. Sus integrantes acostumbran a quedarse sin contexto fuera de estas lindes y las anécdotas extramuros son siempre áridas, sosas, carentes del rosario de hazañas secundarias y aún terciarias que sustantivan la importancia que ellos mismos dan a la etapa gloriosa e irrepetible de nuestro deporte, donde todos debemos mirar al menos una vez al día.

Los nuevos aspirantes a cubrir las plazas vacantes ya conocen como la palma de su mano los setenta, los ochenta, y la década de los noventa y los primeros años dos mil; también los hay que profesan la fe de los cincuenta y sesenta, aunque son más escasos, y los considerados santones por todos ellos van todavía más lejos: nunca los verás en batallas actuales, mucho menos debatiendo con la hornada surgida de los fenómenos mediáticos más recientes —con el alonsismo ni cruzan palabra—, eso sí, de la antigüedad automovilística saben un huevo y la yema del otro, se hace pertinente reconocerlo, a pesar de que no se acercan ni por asomo a los pocos diamantes que por fortuna tenemos.

sábado, 9 de marzo de 2024

¡Indignante!


Habida cuenta de lo que nos reímos cuando la FIA sancionaba a Jenson Button y Fernando Alonso con tomar la salida desde el culo del mundo porque McLaren buscaba encajar la maquinaria Honda en sus coches, o recortar unas milésimas de segundo a los rivales, chirría bastante la llantina de Brackley ante la superioridad de Milton Keynes, cuando, en sentido estricto, no mueve un puto dedo por presentar batalla.

Los propulsores están congelados pero esto no va sólo de motores sino de eficiencia aerodinámica, y aquí, en esta área, aún queda mucho margen para sortear el Reglamento evitando que te descubran, claro, que ya nos lo tenía dicho Bernie: «En F1 hay que hacer trampas, eso sí, procurando que no te pillen».

viernes, 8 de marzo de 2024

El nuevo


Oliver huele a nuevo como los cachorros de días, como los bebés recién bañados a los que no se pone colonia por no estropear la magia de los primeros meses. 

El británico se estrenaba donde otros esbozan pegas incluso con siete mundiales a las espaldas, por la edad, me digo, y al oír el silbato ha salido de la trinchera con lo puesto, a sustituir a Carlos, con el mundo y la nada por delante, sin preguntarse si valía la pena retroceder o hacerse el sordo, sin mirar atrás, consciente de que entre la gloria y el fracaso muchas veces sólo existe un milímetro cúbico de suerte que tomas entre los dedos o dejas pasar para que no vuelva jamás. El reto con el que muchos se llenan la boca ha supuesto para Ollie la oportunidad que estaba esperando, y a fe mía que la ha aprovechado.

Os leo.

jueves, 7 de marzo de 2024

Gélida envidia


Envidio mucho a los que se costean un asiento de grada en el Gran Premio de Arabia Saudí, para ver la F1 pasar como quien pone a Andrea Bocelli de fondo en una cena familiar de esas, sí, de esas en que la última preocupación de los asistentes es escuchar al tenor lírico italiano, que nos entendemos.

Allí hay que ir al trazado al menos una vez en la vida, para contarlo, mayormente, pasarlo bien, hacerse el selfie correspondiente y compartirlo en Instagram, y luego si te he visto no me acuerdo porque no hace falta seguir la temporada ni preocuparse por la evolución de los coches ni ná de ná, pues para eso están los resultados, Drive to Survive y las estadísticas, y el afán desmedido del aficionado medio a la F1 por hacer ver que nuestra disciplina es el ombligo del mundo.

miércoles, 6 de marzo de 2024

Niki


Niki ha hecho suyo el Nordschleife y corretea entre árboles y matorrales buscando con el hocico rastros y madrigueras, espantando conejos, ardillas, pájaros, olfateando el aire mientras mira de reojo por si Lola se despista y se pierde y él tiene que volver sobre sus pasos para señalarle el camino de retorno a casa, y que le deje allí acostarse a reposar junto a sus zapatillas, para roncar un rato si finalmente el sueño le puede.

Dicen de los perros que no son tan listos ni tan hábiles ni tan orgullosos como los gatos, pero quien lo afirma sabe poco o nada de ellos; sobre todo, conoce poco al filósofo de cuatro patas que consintió, cuando perrete, que le ciñeran la cabeza con el nombre de un piloto mítico y bocachancla, que, una vez dentro del habitáculo, se convertía en un poeta que componía los mejores versos de su tiempo sobre el asfalto y sólo tomaba el volante para batirse, como Quevedo.

The Mille Miglia [Mike Lawrence]


Supongo que se nota (y bastante) que hace no mucho encontré y abrí una de esas cajas que traían tesoros y han viajado conmigo desde Padre Larramendi y Las Arenas a mi actual domicilio en Gorliz. El reencuentro ha sido feliz, no temáis. 

Mi suegra sentía temor y rechazo por mi afisión a leer, y me ponía tantas trabas para impedir que pudiera acceder a mi biblioteca —el cuarto de la Tía Rosario llegó a parecer Hué durante la ofensiva, había que entrar allí casi a bayoneta calada—, que, seguramente, la bendita caja que aludía al comienzo vino directamente de Bilbao, donde había menos fuego enemigo. Imaginaba la pobre que, salvo la Biblia, algunas vidas de santos y las biografías de gente seria, no como su yerno, los libros llevaban el demonio en su interior, cuando lo que pasa es que no son nada hasta que los abres y te zambulles dentro.

lunes, 4 de marzo de 2024

Sin prisas puede haber paraíso


La actuación de Charles Leclerc en Sakhir no ha sido para tirar cohetes pero tampoco veo que haya necesidad de pasarle las facturas al cobro tan temprano.

Lo decíamos el otro día, hasta dentro de unas carreras todos vamos a escribir por escribir, incluso en redes sociales [Año bisiesto], y aunque para mi gusto ha estado bonito el correctivo que ha metido Carlos al número 1 de La Scuderia, queda mucha temporada por delante y es prematuro sacar conclusiones, y más para comenzar a dar palos a diestro y siniestro porque el monegasco no ha parecido estar a la altura ni de su apodo ni de las expectativas que ha levantado entre sus afines.

domingo, 3 de marzo de 2024

No tocar


Los Reglamentos FIA deberían llevar grabadas en portada advertencias como las que aparecen en los juguetes para niños: utilizar bajo vigilancia de un adulto, por ejemplo; edad recomendada entre 36 y 72 meses; contiene partes pequeñas, no introducir en la boca ni en ningún orificio corporal; caca, culo, pedo y pis, etcétera... pero sobre todo un gigantesco «No Tocar» en Helvética black cuerpo 256 puntos, como poco.

Es broma, salvo gente muy responsable nadie hace caso de este tipo de avisos y menos aún los ingenieros de Fórmula 1, pero bueno, al menos quedaría constancia de que están tan minuciosamente detallados y han sido elaborados con tanto mimo y esfuerzo, que como toques donde no debes te los cargas de un plumazo o te puede salir un fucking car con pasmosa facilidad.

sábado, 2 de marzo de 2024

Risas enlatadas


Bueno, sí, he disfrutado de carreras al Scalextric infinitamente más emocionantes que el Gran Premio de Bahrein; y sí, también, los vendehumo han agotado todos sus recursos y este año su producto era de bajísima calidad; pero tampoco podemos echarnos las manos a la cabeza porque el vigente Campeón del Mundo y su meravigliosa creatura hayan arrasado en la primera cita del calendario.

Por increíble que parezca esta situación viene siendo la normal desde más o menos 2001, con Schumacher, con Vettel, con Hamilton, aunque por la razón que sea con Verstappen es mala [El relato (RBR 2022)], lesiva para el espectáculo, aburridísima, mortalmente previsible, etcétera, etcétera, etcétera...

viernes, 1 de marzo de 2024

Sueños de peyote


Entre que los viernes por la tarde resultan complicadillos para los que trabajamos —la mente está feliz como una perdiz ante el inminente estreno del fin de semana... pero el cuerpo ya no responde—, y que la ruidosa jaula de grillos de Milton Keynes no deja ni un ratito para el necesario solaz del alma, la clasificación para el Gran Premio de Bahrein me ha supuesto algo así como un café largo en compañía de Hunter S. Thompson y William S. Burroughs.

Lo último que recuerdo ha sido que Geri Halliwell iba en pos de la pole cuando Christian Horner ha arrebatado la posición de privilegio a su esposa en el último suspiro, seguramente muy acuciado por la prensa amarilla anglosajona y la presión de Stig y su casco y mono blancos.