viernes, 21 de agosto de 2026

La noria


Las prisas no son buenas. Nos lo decía mi abuela, mujer sabia como pocas, y seguramente se lo diré yo a mis nietas porque sigue y seguirá siendo una verdad incontestable.

El caso es que la Fórmula 1 vuelve de sus vacaciones estivales y parte de nuestra querida prensa especialista continúa fiel a sus viejos vicios. Seguramente, me diréis, no conoce otra manera de encontrar una planta más profunda en el sótano de su fracaso (Antonio Recio dixit), lo que en modo alguno supone un consuelo pero sí un claro síntoma de que en muchas redacciones se necesita urgentemente suscribir un plan severo de rehabilitación.

Y es que se ha abusado tanto del conocido concepto «satisfacer al alonsismo» como coartada, que ahora mismo yo no sé a qué coño alonsismo se pretende contentar sometiendo a la tropa a una prisa totalmente innecesaria, cansina por demás, plagada de sustos, basada en un sube y baja de expectativas sobre Aston Martin que no hay Dios que entienda.

Comprendo que aún no entre en la mollera que no es sano sacar conclusiones de una miserable sesión de entrenamientos, cuando, además, es única porque el resto del fin de semana va completito con la Sprint, el Gran Premio y sus respectivas Clasificaciones. Acepto, también, que cuando no se tiene pajolera idea de lo que llevas entre manos en tanto a unidades de potencia y aerodinámica, vista bien hacer de analista disfrazándose de gorila en la niebla que golpea su pecho gruñendo el ya os lo dije...

No le veo mucho sentido, la verdad, máxime cuando la gente está hasta el gorro de la tabarra del demonio y de tanta prisa por acertar.

Os leo.

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