No voy a caer en el error de mirar raruno las crónicas que ya están apareciendo, en las que se sustantiva que un chico de Florida ha hecho historia en el Grand Prix of Washington DC, aka Grand Prix Freedom 250, porque esta misma mañana el populacho daba por segura la victoria de un norteamericano en la capital federal del Reino de Donald.
Cuando hablo del populacho me refiero a mis amigotes de desayuno, ojito cuidao con ellos. Jubilados la mayoría, gente con mucha calle y mucho salitre a cuestas, más enfocada a MotoGP que a Fórmula 1, por ejemplo, que se interesa por la IndyCar porque un chiquillo catalán anda haciendo trizas la disciplina yanqui. En Gorliz casi todos somos de Palou, qué os voy a contar, pero hoy se olía en el ambiente que tocaba festival estadounidense y lo apunto antes de meterme en faena sólo para que conste.
Propuesta a 147 giros al estrecho y bacheado National Mall, la cita ha resultado bastante sosangas, básicamente porque el elegido ha liderado 128 vueltas desde que superaba al de Sant Antoni Vilamajor a las primeras de cambio. Parece que Trump se ha divertido y con eso deberíamos quedarnos.
Imagino que el regente del Despacho Oval no tiene puñetera idea de IndyCar, ni es capaz de calibrar lo extraño que nos ha resultado a los que picamos de la actividad, que australiano, otros usaínos, francés, kiwis, sueco, mexicano, español, etcétera, hayan estado hoy deslucidísimos ante un Kirkwood en estado de gracia, o no. Roger Penske también ha quedado satisfecho...
«Getting your first win in IndyCar is a very special moment, kind of solidifies that your dreams have come true. As a little kid growing up in go-karts, wanting to do this your whole career, finally winning against guys you've watched on TV and admired for so long, being able to beat them is very satisfactory» sintetiza bastante bien en qué consiste el sueño americano, sobre todo cuando César está asistiendo a la carrera y le han dado una bandera verde con la que jugar.
Kyle Kirkwood ha visto primero la ajedrezada, seguido por el danés Christian Lundgaard y el australiano Will Power. El sueco Marcus Ericsson ha terminado cuarto y el barbadense Kyffin Simpson ha cerrado el Top Five.
A lo mejor, pienso, nos habría resultado más productivo explicar al marido de Melania que lo mejor que tiene la IndyCar es su eclecticismo, pero esa es otra historia que, evidentemente, hoy no tocaba.
Os leo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario