Lo que más odio de las victorias de Sebastian son las inevitables
referencias posteriores al vapuleo que le ha metido a su compañero. ¿Qué
se espera de Mark, que dispute al niñato de Helmut alguna migaja, que
rebañe las sobras del plato, que asuma per secula seculorum que jamás será beneficiado ni por la Multi 21 ni por la Multi 32…?
El aussie forma parte imprescindible del atrezzo
del tricampeón del mundo como la chistera sirve a un mago o a un
ventrílocuo. Si no fuera así, Milton Keynes, por tres años consecutivos
campeona del mundo en pilotos y constructores, habría sustituido al
australiano por un piloto al alza. Sergio Pérez, el mismo Hamilton, Nico
Rosberg si nos ponemos. Dólares no faltan en la gruta del ogro, así que
no resulta digerible que el modelo a seguir continúe empeñada
en mantener a Mark en nómina a pesar de que como decía al principio,
cada vez que triunfa el de Hepennheim, sale Webber a la palestra en plan
comparativo.









