Ayer por la mañana grabé un podcast del que, con vuestro permiso, os daré más datos dentro de unos días, y, por la tarde, concluí la entrevista a nuestro próximo invitado en el Voight-Kampff test de Nürbu [Voight-Kampff test]. Desde la pérdida de Amama podéis escucharme y verme otra vez en el SafetyCast [Previo 2026], y oírme junto al buenazo de Álex en la nueva etapa de Stop & Go [Desinformación y Conspiraciones]. En todas partes, incluso aquí desde febrero pasado, separo lo que es Tecnología y Reglamento, porque, de no hacerlo, nunca podría mantener una conversación sobre el libre albedrío como hicieron Cassen y Sazatornil en Amanece que no es poco.
En 2018 los que criticábamos a saco la actividad hacíamos de malos de la película. Nos habían elegido para ese papel los mismos a los que se les llenaba la boca con el apasionamiento de los cojones mientras se arrastraban como serpientes ganando puestos en la esfera friki de lo nuestro, letal como pocas, muy similar al fandom que cancela personajes de series o acaba con ellas, o con libros, o con líneas enteras de cómics o Juegos de Rol...
Todo poder conlleva una responsabilidad, pero aquí alguien se ha olvidado de 2009 y ha aceptado como animal de compañía los resúmenes de carreras y campeonatos que nos servía la FOM en los DVD de entonces y hoy se pueden disfrutar en Youtube, para consumo rápido de todos aquellos que pretenden convertirse en adalides de lo correcto sin invertir demasiado tiempo en investigar y documentarse, pero que, en su momento, nos producían hilaridad y horas de jocoso entretenimiento a los boomers.
He referido la fecha 2009 un montón de veces estas últimas semanas, por el KERS, por la hibridación, por el tomate que hay montado, por contextualizar, en definitiva, lo que nos vuelve a ocurrir pasados unos años: tecnología prometedora, pero aplicación nefasta.
Pues bien, aquella campaña la cosa llegó tan lejos y se tensó tanto, que estuvimos a punto de partirnos en dos [El yate de Flavio], y ojito con tomárselo a broma.
Entiendo que con 9 o 10 primaveras a cuestas en aquel instante, la Fórmula 1 consistía sólo en lo que nos contaba Antonio Lobato durante las retransmisiones —a ver si retomo este tema—, pero no me vengáis ahora a resolver viejas cuitas de chivatillo de las monjas con el antiguo jefe, contradiciendo, además, lo que tantas veces se ha defendido cuando el viento soplaba a favor. ¿El GOAT es GOAT o debemos reconsiderar su estatus de la figurita de Lego?
Lo que dijo o dejó de decir Senna no arregla esto, vaya por delante. El populismo no lleva nunca a ninguna parte, jamás, salvo, acaso, a que la bolsa rebose en euros la mierda en que se ha tasado la confianza de seguidores y parguelas desmemoriados.
Había que estar allí, en 2009, para poder tragar con la porquería que vertisteis sobre nosotros nueve años después, y para aceptar, en 2026, que os habéis convertido con el tiempo en los legítimos defensores de la verdad, cuando los que escribimos párrafos como éste fuimos nosotros: «A renglón seguido les habría pedido que desenfundaran sus sables y buscaran la gloria y el resarcimiento frente a la afición a galope tendido y al grito de ¡a degüello!»
De nada. Os leo.

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