jueves, 24 de febrero de 2022

Je suis Ukrainie

Éramos unos exagerados, criticábamos por criticar, en definitiva: no amábamos este deporte como los apasionados de postín, que tragan todo lo que les echen porque el dinero manda, porque la Fórmula 1 ayuda a que cambien las cosas y nosotros no somos quiénes para discutir las razones de los de arriba.

El caso es que nos hemos juntado con indeseables, y da lo mismo dónde miremos porque el calendario rebosa gruesos puntos rojos que ni siquiera la buena voluntad de Sebastian puede matizar, y ahí íbamos, tan felices de habernos conocido, cuando el sátrapa dorsicano que habita el Kremlin ha decidido esta madrugada demostrar su inmenso poder sobre Ucrania, y, con casi absoluta seguridad, en lo último que ha pensado ha sido en el Gran Premio de Rusia y en cómo le hemos blanqueado la cara ante el mundo de unos años a esta parte.

Money is money, lo importante siempre ha sido el negocio, en rublos, en euros o en dólares, que Gerard López le dejase pilotar un Lotus F1 a cambio de abrir al hispano-francés algunas puertas, y el trato cercano con Bernie Ecclestone y su Circus, porque somos un circo, no lo olvidemos jamás.

Si no fuese porque ha muerto gente y seguirá muriendo las próximas horas, los próximos días y las próximas semanas —Dios quiera que todo esto acabe pronto—, produciría hilaridad que nos hayamos echado en brazos de los emiratos absolutistas y la tiranía árabe con tal de salvar el pellejo, que sigamos visitando China, Hungría, Turquía o Azerbaiyán, por ejemplo, o que dejásemos que entregara trofeos en el COTA un tipo que había firmado más de dos centenares de penas de muerte como Gobernador de Texas, para que al final haya sido el tovarisch Vladimir quien nos haya obligado a decidir si marcamos la puerta de la lavandería con el cartelito de «Reservado el derecho de admisión».

Os leo.

7 comentarios:

Unknown dijo...

Donde está el límite del todo por el business?

Jarenito dijo...

El límite lo pone la ley.

Las empresas son entidades hechas para hacer ganar el máximo dinero posible a sus inversores, no son ONGs.

Jose Tellaetxe Isusi [Orroe] dijo...

Claro, Jarenito, se gana mucho dinero con hipocresía, el abanderamiento de los valores olímpicos o eslóganes bonitos, como «We Race As One», luego el dinero nos pone a todos en nuestro sitio.

Jose

Erathor dijo...

El problema es que por muy culto que pueda llegar a ser cada individuo, nuestro comportamiento como especie cuando nos agrupamos en masas sigue siendo el de un párvulo o, incluso diria más, un austrolaphitecus.

Esto permite que quien prospere como líder de masas no sea el individuo más culto, empatico, ejemplar y honorable. Siempre es el más hipócrita, barriobajero, egoista, manipulador y con ciertos rasgos de psicopatía.

Están ahí porque los dejamos estar como borregas y primitivas masas que no saben coordinarse ni para arrancar un cardo borriquero.

Conclusión. Para vivir bien hay que ser psicópata.

No hay nada como leer a Frank Herbert y su Dune para comprenderlo.

Plegaremos el espacio, terraformaremos planetas, viviremos cientos de años pero seguiremos justificando la muerte de miles o de millones por intereses espurios.

En lo único en que no coincido con mi creador favorito de ciencia ficción es que dentro de 10.000 años, a este paso, no va a quedar ni rastro de nosotros.

Somos tan estúpidos que no somos conscientes de que puede que seamos el milagro más grande desde el Big Bang. No es sólo vida. Es Vida Consciente. Puede que seamos los únicos. O no. Pero si solo conseguimos que una civilización prospere 15.000 años antes de auto destruirse, será como si nunca hubiéramos estado aquí en términos de tiempo geológico y cósmico.

Los entendidos lo llaman geopolítica. Yo lo llamo peleas de patio de recreo.

Peleas que nos saldrán muy muy caras como especie.

m21 dijo...

Asumes que la evolución de lo que somos acaba aquí. Y sólo representamos un escalón más.

Neanderthal también se pensaba la última Coca-Cola del desierto.

Flechie dijo...

Carta de un preboste
Hace mucho que se nos acusa de que la F1 parece navegar en un mar de contradicciones .
De que hablamos de diversidad , inclusión , ecología y lo que se nos vaya ocurriendo , mientras organizamos más y más grandes premios en los paises del petrodólar y para colmo nocturnos!!!!
Aunque parezca que somos hipócritas , que decimos una cosa y luego nos vendemos a la contraria , en realidad no es así .
No defendemos unos valores y luego los olvidamos por unos cuantos maletines llenos de billetes .
En realidad defender esos valores nos proporciona una cantidad igual de valiosa de dichos maletines jejeje
Oigan , lo nuestro es pura coherencia .
Saludos de un preboste
Le leo maestro



Erathor dijo...

El siguiente paso evolutivo no se dará a nivel genético ni siguiendo las leyes de la evolución.

Por supuesto que no somos lo máximo que podríamos llegar a ser pero ahora ya depende de nosotros.

La evolución ha de ser cultural. La tecnología evoluciona a un ritmo que supera masivamente el de nuestra evolución cultural. En ese aspecto, seguimos siendo igual de inconscientes e inmaduros que hace 10.000 años.

La unica diferencia es que ahora tenemos el poder y la tecnología para destruir el planeta y a nosotros mismos.

Mientras la humanidad no sea consciente de que esto es un ecosistema muy delicado y de que no podemos vivir la vida como si fuéramos los amos de Saba esa evolución no se dará.

La evolución llegará cuando dejemos de fagocitar el sistema y asumamos la realidad. Hay que vivir en equilibrio y mimar el ecosistema, al resto de especies del planeta y asumir con humildad lo que tu dices. La vida en la tierra es un milagro, pero nosotros no somos el pináculo de la evolución. Ahora nos comportamos más como una plaga que fagocita y se muestra desagradecida con todo lo que nos ha llevado a dónde estamos.

Nuestra mayor ventaja evolutiva, ser conscientes, es el mayor peligro para nosotros mismos.

Ya no tenemos que comportarnos como animales que defienden un territorio.

Debemos erigirnos en los protectores de esta nuestra casa. Porque puede que no haya más ni mejor que esta.

Y ahí está el quid de la cuestión.

Seguimos yendo a la guerra como Mambrú y adorando la más infantil de todas las ciencias de estudio. La geopolítica.

Ahora solo proyectemos el devenir del futuro...

Si siempre haces lo mismo...