martes, 13 de marzo de 2018

Gabriel Cruz y la leyenda de Marco Pagot


No duermo, me he puesto la revista sobre la cara para poder escuchar el sonido de las olas acariciando la orilla y oír mejor la brisa y sus cuentos de vieja mientras, a mis pies, la radio susurra bajito las notas finales de Cloud Atlas

La paz es un estado del alma, un paraíso, necesario siempre, como el dormir. Más aún cuando lejos sabes que hay tormentas a las que tendrás que atender, que baten ahora su rabia contra las paredes de los acantilados con la intención de derribarlos, si no es hoy, mañana, o pasado mañana, o cuando sea posible hacerlo, que a la mar brava y al viento airado pocas puertas se les pueden poner...

Comprendo la ira pero he perdido tantos amigos y seres queridos, la vida me ha dado tantos palos, Gabriel, que he aprendido que a los que quedamos en pie nos toca ser cada vez mejores y más fuertes. Así que cuando termines ese castillo de arena que estás haciendo, vente por favor a mi lado, que te contaré la historia del piloto italiano Marco Pagot, convertido en cerdo con forma de hombre tras ver morir a un amigo en combate aéreo y perder allí mismo la fé en el género humano.  

Porco Rosso, así lo llaman, así se llama a sí mismo, pilota ese hidroavión Savoia S-21 de color rojo escarlata que tenemos detrás.

Porco es perseguido tanto por su gobierno como por los piratas que han puesto precio a su cabeza. Su aventura, nuestra aventura, consistirá en vivir donde otros mueren, se pierden y se olvidan; en ofrecer esperanza a quienes hace tiempo que la han perdido y creen que no la recuperarán jamás. Sentiremos miedo como los buenos guerreros en cuanto despeguemos, Pescaíto, ¡ojo con eso!, pero nos portaremos valientes mientras luchamos por construir un mundo mejor, y sobre todo: haremos caso a tu madre.

Tú conmigo, aquí, en Nürbu, en paz...

3 comentarios:

enrique dijo...

No esperaba menos de ti. Muy grande Jose. Bendita madre.

nacho cordero ruiz dijo...

Maravilloso

Anónimo dijo...

Me he emocionado.. no tengo palabras