Ya en Hungría le tocó a Sebastian aguantar algunos pitidos que se
abrían paso entre los vítores y aplausos de sus seguidores, hasta el
punto de que Martin Brundle, encargado a finales de julio pasado de
entrevistar a los hombres del podio, quiso suavizar la situación
recordando al alemán que aun siendo tercero, contaba con mucho cariño.
En Bélgica volvieron a escucharse, aunque aquella vez se sospechó que
se debían a la presencia de una activista de Greenpeace sobre el stand
que protege a los ganadores y a las autoridades durante la entrega de
premios… Esta tarde ha vuelto a ocurrir en Monza, pero como estamos en
territorio Ferrari…
No es la primera vez ni será la última en que a un piloto le silban o
pitan, no es extraño por tanto, que suceda, aunque me sorprende que mi
atención por tan agudos sonidos haya ido creciendo conforme voy viendo a
Vettel con peor cara.









