domingo, 8 de septiembre de 2013

¿Quién silba?


Ya en Hungría le tocó a Sebastian aguantar algunos pitidos que se abrían paso entre los vítores y aplausos de sus seguidores, hasta el punto de que Martin Brundle, encargado a finales de julio pasado de entrevistar a los hombres del podio, quiso suavizar la situación recordando al alemán que aun siendo tercero, contaba con mucho cariño. En Bélgica volvieron a escucharse, aunque aquella vez se sospechó que se debían a la presencia de una activista de Greenpeace sobre el stand que protege a los ganadores y a las autoridades durante la entrega de premios… Esta tarde ha vuelto a ocurrir en Monza, pero como estamos en territorio Ferrari…

No es la primera vez ni será la última en que a un piloto le silban o pitan, no es extraño por tanto, que suceda, aunque me sorprende que mi atención por tan agudos sonidos haya ido creciendo conforme voy viendo a Vettel con peor cara.

¡Salvar el socialismo!


¡Jo, qué lío! Lees la prensa deportiva o buceas en las páginas de deporte de la otra, de la llamada seria, y te das de bruces con una realidad que en lo nuestro no reconoce ni la madre que la parió porque aquí nadie recuerda que la temporada ha dado para mucho en cuanto a porquería se refiere.

Pongamos por caso que has vivido en una isla desierta y llegaste ayer a puerto. Que hoy, tras dormir a pierna suelta, en el bien merecido desayuno te ha dado por ver qué tal va la Fórmula 1 ojeando algún periódico o diario. Siendo generoso, como recién retornado a la civilización sacarás la conclusión de que la culpa de todo la tiene Ferrari y que de nuevo, la limpita Red Bull está dando sopas con honda a La Scuderia por cuarto año consecutivo, con el agravante ahora, de que Fernando parece el tío más odiado de todo el planeta, por irresponsable, por bocachancla y poco agradecido, y tal y tal.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Jamás caminarás solo


He llamado a los trasgus y he despertado a los númenes del agua, las corrientes y los manantiales que nacen en la roca viva. El bosque de la costa hierve ahora mismo bajo un fuego que lame laderas y raíces mientras suenan, lejanos todavía, los timbales de guerra.

En Gorliz la noche permanece espesa. Las nubes del agitado cantábrico han tomado su bahía esta misma mañana y aún la mantienen rehén bajo una fina lluvia, pero mañana en Lombardía, me han prometido que se volverán marejada para lamer mansamente tus orillas y permitirte zarpar con viento de popa en pos de esa victoria que nos es tan necesaria.

El espectáculo de los cojones


Disculpadme, o no, el título de esta entrada. A fin y a cuentas, «cojones» está recogido como término por nuestra Real Academia Española de la lengua, ora afuera ora adentro, y en lo relativo a su utilización como interjección (creo que he dado buen uso de ella) nos dice: «1. interj. U. para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado.»

Y sí, estoy hasta aquel sitio de que una chorrada como la copa de un pino sea elevada a rango de noticia del día porque a Bernie y su FOM —la realización de los Grandes Premios depende de este grosero artificio del diablo—, se les ha puesto en los huevos (palabra también recogida por la R.A.E., tranquilos), resaltar por enésima vez los sospechosos desencuentros entre Fernando y su equipo, hoy en Monza, lo que a renglón seguido ha hecho presa en el estimable para que se entretenga un rato y ha producido el consecuente reguero de idioteces vertidas incluso por la prensa italiana.

Ganar tiempo


Se nos llena la boca hablando de actitudes deportivas, pero si nuestro equipo o piloto no barre a sus rivales sobre la pista, el asfalto o donde sea, nos ponemos mustios y empezamos a buscar culpables olvidando que en lo nuestro, hasta que la bandera a cuadros dicta sentencia, todo es carrera.

Bien, el mozalbete de Heppenheim sigue en estado de gracia, pero si al segundo que dicen a estas horas que lleva de ventaja a Ferrari le sumáramos todos los segundos que ha ido acumulando desde que Pirelli aceptara beneficiar a Milton Keynes —Red Bull quiere una intervención dura por nuestra parte, pero no podemos hacer eso por los otros equipos. La mayoría quieren que no hagamos nada. Red Bull no puede esperar que creemos un neumático exclusivamente para ellos, creo que han conseguido unir al resto en su contra (Paul Hembery, 20 de abril de 2013)—, la saeta azul que lleva el dorsal número 1 correría prácticamente sola.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Esa casa de lenocinio...


Esa casa de lenocinio que llamamos FIA arde ahora mismo por los cuatro costados. Jean Todt, en su despacho, aguanta como un jabato el acoso de los indios que ha mandado Bernie para meterle las avellanas en aquel sitio. David Ward, quien hace nada se ha postulado como apresurado candidato a una presidencia del máximo organismo que se sigue cociendo a fuego lento en lontananza; el propio abuelo de la F1, quien no se ha cortado un pelo en recordar que con Pirelli hay contratos firmados; y por si nos faltaba pimienta en este sainete, Mosley, Max Mosley, quien nos recordaba ayer o anteayer, que el actual presi es un dilapidador irredento que no cree en el formato económico reducido que él mismo propuso y que acabó, como todos sabemos, como el rosario de la aurora.

Apaches todos ellos, del primero al último, y mescaleros, de los que te limpian la coronilla de pelo por un quítame allá esas pajas, han salido a la palestra en fechas recientes para recordarnos que si no vamos peor de lo que vamos, es porque Dios no quiere, ya que si por el Altísimo fuera, ya nos podían ir dando.

martes, 3 de septiembre de 2013

Michibata en Milton Keynes


Sin querer estropear el momento épico en que un piloto australiano ocupa el asiento dejado libre por otro piloto australiano en una escudería cuyo jefe tiene a Australia como uno de sus principales objetivos comerciales, me gustaría que os fijáseis brevemente en esos ojos que miran a cámara en la fotografía que encabeza esta entrada, porque al fin y al cabo, si las caderas de Daniel Ricciardo caben en las previsiones de vehículo que maneja ahora mismo Adrian Newey para 2014, me siento armado de razón para pedir, qué digo, exigir, que sea Jessica Michibata quien cubra las espaldas de Sebastian Vettel el año que viene.

Horner y Marko han perdido el culo en advertirnos que la igualdad está asegurada entre sus dos defenders, de manera que no veo por qué no va a poder hacerlo bien quien en la actualidad arrulla entre sus brazos los malos momentos que pasa Jenson en McLaren, ya que si hay alguien que tiene experiencia en Fórmula 1 es ella.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Funeral march for a marionette


Michelin se estaba tomando su tiempo para volver a la máxima categoría de la competición. Tras la extraña desaparición de Bridgestone de lo circuitos a finales de 2009, y digo extraña porque al parecer hubo bastante tomate por medio, estaba cantado que la francesa tarde o temprano volvería.

Total, que el año pasado, concretamente en julio, Michelin deslizaba el primer globo sonda sobre su retorno. Renunciaba a sus aspiraciones de que las ruedas adoptasen las 18 pulgadas en llanta de otras disciplinas, pero a cambio, quería competir, cosa que comenzó a quitar el sueño a Paul Hembery, responsable del por entonces y hasta ahora, sacrosanto proveedor único para la F1.

Dos por uno en el infierno [Nürburgring]


Si el verano había comenzado caliente en Silverstone, la canícula apretaba como fuego cuando la Fórmula 1 arribaba a Nürburgring, circuito donde se disputaría el Gran Premio de Alemania, en el que tras conseguir la victoria, Sebastian Vettel lograba inscribir su nombre por primera vez en el palmarés de su casa.

El «inevitable» cambio de estructura de los neumáticos Pirelli al que había obligado lo sucedido en Gran Bretaña, así como la prohibición expresada por la FIA para que los equipos no cambiaran de lado las ruedas y el calor del asfalto alemán (rondaba los 40º), ofrecieron un escenario donde salvando a Ferrari, los diferentes integrantes de la parrilla iban a jugar sus bazas desde unas posiciones que parecían ir hacia atrás unos meses.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Niki quiere ser Daniel Brühl


Niki Lauda fue un piloto extraordinario en pista. Fuera de ella tenía sus cosas, como todo el mundo, faltaría más, pero como siempre he dicho, y no sólo en lo que a Fernando respecta, en lo que a mí concierne, mis filias y fobias deportivas procuran dejar aparte ese ámbito privado en el que cada cual hace y deshace a su antojo, sin que me considere yo nadie para hacer de juez ni de jurado.

Sea como fuere, Niki es una rara avis en este aspecto porque vive tomándose planos y revisando una y otra vez los guiones de su propia película por ver si puede mejorarla, intuyo. Así las cosas, el austriaco va precedido en su vida corriente de un helicóptero y un vehículo con varias cámaras cada uno, ante las cuales él siempre interpreta al héroe, faltaría más, de forma que hay días en que te dices: esta historia la conozco, y otros, en los que tienes que admitir que el gran Lauda ha metido la mano porque si no, las piezas no encajan.