martes, 2 de octubre de 2018

El Halo... de nuevo


Para una vez que el Halo no ha tenido nada que salvar porque no estaba previsto que resolviera ninguna contingencia como la que le sucedió a Pierre Gasly el domingo pasado, van la prensa y los aficionados cool y casi pasan de puntillas sobre el asunto.

Es broma. No hay materia ni épica subyacente, no hay drama, ergo no hay historia; aunque eso sí, al francés no le quita nadie el susto de haber vivido en propias carnes un percance muy similar al que sufrió Felipe Massa en Hungaroring hace nueve años.

El coche de Ricciardo pierde el domingo pasado una pieza y ésta supera todo lo habido y por haber hasta terminar golpeando la visera del casco de Gasly...

¿Y el Halo? Bueno, el Halo no está para estas cosas, tal y como nos lo explicó Laurent Mekies en el momento de hacer pública su inmediata aplicación [dentro enlace]. Está para otras, fundamentalmente para evitar daños al piloto ante supuestos frontales o verticales (con ángulo) como vuelcos, ruedas volando, trozos grandes de carrocería, alerones, etcétera, etcétera, etcétera.

En realidad tampoco está previsto para resolver situaciones como las del accidente de Fukuzumi y Markino en F2, ni la de Alonso y Leclerc, aunque es comprensible que por lo aparatosos que fueron sirvieran para aventar sus enormes virtudes ante, repito, situaciones a las que ya atendían las medidas de seguridad alrededor del habitáculo que forman parte de lo que llamamos célula de seguridad. Pero no me enredo, lo de Gasly en Sochi delata que en caso de incorporarlo su Marussia, por ejemplo, María de Villota tampoco se habría salvado de la plataforma del camión porque también entró por delante.

Hemos hablado mucho del Halo en Nürbu, y a pesar de que estéticamente me parece un sindiós he reconocido siempre que mejorar la seguridad de los pilotos es una prioridad que no puede depender de gustos. Otra cosa es la enorme cantidad de mandangas que han surgido a su alrededor [Halo, protección insuficiente]. Un supuesto como el que afectó a Massa en 2009, replicado casi punto por punto por Gasly anteayer, no se ha podido evitar. Por inferencia podemos descartar que hubiera servido en el caso de María, y nos queda por ver que sirviese ante unos accidentes como los que acabaron con la vida de Henry Surtees o Jules Bianchi.

Desde luego no quiero que se repliquen para comprobarlo porque, desgraciadamente, sigo pensando que el Halo es una solución insuficiente. Vistosa y cómoda sí, ya que resulta sumamente sencillo achacarle milagros, pero de momento tenemos que a Pierre le ha salvado su casco, no el Halo, y esto es una prueba empírica de que efectivamente, como se nos dijo, no sirve en este tipo de coyunturas.

Os leo.

1 comentario:

keskusracing dijo...

También es una solución que realidad una única empresa, que cada uno vale unos 100.000€ y que el titanio es un metal que venden muy pocas compañías en el mundo. También es un invento de Ferrari y que la fia lo adoptó sin evolucionar el aeroscreen o la solución de la Indy. Esta claro que hay que solucionar este tema de la aeguridaf, pero es el halo la respuesta a la seguridad o atiende más o otros temas e intereses?