miércoles, 30 de noviembre de 2011

Tres campeones y un tractor


Acaban de llamarme idealista por teléfono y estoy feliz como unas pascuas, porque hoy, precisamente, me apetecía hacer borrón y cuenta nueva sobre lo que ha sucedido esta temporada, entonando una glosa al respecto de lo mucho que nos une como aficionados y lo poco que nos diferencia en el fondo.

Llevaba días buscándola aunque no daba con ella, pero por fin la he encontrado. La imagen que abre esta entrada retrata a Jim Clark sobre un tractor de juguete, siendo empujado por Graham y Damon Hill, bajo la mirada atenta de un auditorio que brinda y jalea la infantil y arriesgada hazaña, sin saber que están asistiendo a un trozo de historia que abraza en aquel entonces, en la brevedad de un instante, varias décadas de deporte del bueno... 

martes, 29 de noviembre de 2011

Tough guys


Con un neoliberal octogenario a los mandos de la cosa, no es de extrañar que el año que viene tengamos a seis campeones del mundo en la parrilla, lo que me lleva a afirmar que al paso que vamos, terminará por cumplirse aquella profecía que hice hace no tanto, al respecto de que bien podrá existir un día en que veamos no a seis, sino a veinte entorchados intentando rebañar el mismo plato.

Lo malo de todo este asunto, el mío, al menos, es que recientemente entonaba aquí mismo una pequeña alabanza a las canas, tomando a Rubens como estribo, y me veo en la obligación ahora de decir que ni tanto ni tan calvo. 

lunes, 28 de noviembre de 2011

Inevitable hablar de ti


Ni se me ha amargado el paladar ni se me ha olvidado reconocer lo bueno que sigue habiendo en Vettel, así que a pesar de la varilla que le he metido durante la temporada, hoy lunes después de la batalla, cabe hacer la genuflexión correspondiente ante el bicampeón más joven de nuestra historia deportiva sobre cuatro ruedas, a pesar de los numerosos peros que rodean su gesta.

Sebastian es un animal inteligente al volante, un tipo que ha aprendido a vivir entre vapores de gasolina y olor a goma y aceite quemados, que despuntó por su extrema habilidad para desenvolverse sobre mojado hasta ir dominando poco a poco el noble arte de dibujar sutiles trazadas sobre suelo seco. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

La madre que nos parió [Brasil]


Esta tarde, un viejo Brabham BT49 ha recorrido el circuito José Carlos Pace (Interlagos) con un tricampeón del mundo al volante (Nelson Piquet, el de la oreja arrullada, coronado en 1981, 83 y 87), para recordarnos lo cutre que vivimos la F1 ahora, porque ha sido darse la salida del G.P. de Brasil y ver cómo el misil de Vettel tomaba las de Villadiego, como de costumbre, para que el piloto de Heppenheim se sintiera posteriormente como Senna en el 91 en pleno choteo sobre la competencia y el cautivo auditorio radiofónico y televisivo, a cuenta de unos supuestos problemas con la caja de cambios que no tenía mayor intención que servir de excusa a una victoria de Mark Webber que ha sonado a reinona meapilas dándole la calderilla dominical al pobre de turno a la salida de misa, mientras le aconseja circunspecta y puntillosa, que no se lo gaste en vino porque es pecado.

Así, no, por Dios, así no. No, no y no, no puede ser que todo se reduzca a una comedia boba en la que una empresa que produce bebedizos trata de hacer historia deportiva riéndose de la peña a golpe de talonario y trampas de dudoso gusto. No puede ser que todo se sintetice en una idiotez de incalculable calado en la que un chaval que vale su peso en oro sea capaz de ser tan tonto como para participar sin parpadear en tamaña bufonada.

Si no fuera por el dedo


Acabo de echar sobre la arena del suelo los huesecillos donde leo el futuro y me han susurrado que esta tarde, en Interlagos, Sebastian Vettel se coronará campeón del mundo, el bicampeón más joven de la historia del automovilismo. Obviamente los he devuelto a su saquito de piel curtida de corzo, porque para tamaño augurio no hacían falta alforjas...

El oficio de hechicero es bastante jodido, lo sé porque lo practico: basta oler el aire, mirar al sol o las nubes a los ojos, contar estrellas o gotas de agua, soñar atento, para que todo cobre sentido aunque lo pierda a renglón seguido. Pero esta temporada que por fin termina nos han salido chamanes hasta debajo de las piedras, y la hemos vivido de magia en magia y tiro porque me toca, y a un brujo de raíces profundas como yo, le mosquea este absoluto atávico cuando el reino de las sombras debería estar dominado por los números y la ciencia pura.

viernes, 25 de noviembre de 2011

La parte y el todo


Lo confieso, estoy llegando a este final de temporada como si hubiera comido un cocido y me tocara montar una librería de IKEA como postre, así que con vuestro permiso voy a echar este primer ratito de sábado tomando pie en la magnífica ilustración de Rob Ijbema que congela el brutal Auto Union Tipo C Streamliner de 16 cilindros, en 1937, corriendo sobre la pista del viejo Avus con Bernd Rosenmeyer al volante (el dorsal 33 correspondía a Fagioli).

El asunto de hoy viene al hilo del de hace unos días, para qué voy a engañaros, ya que en este intervalo de tiempo he tenido ocasión de discutir con dos amigos sobre las circunstancias que afectan a los modernos monoplazas que quedaban sin contestación antes. En todo caso, entendedme, la excusa me viene de perlas para anudarme de nuevo a este blog que ha sufrido lo suyo en la última semana, y a ella me acojo.

martes, 22 de noviembre de 2011

La cúpula del trueno


A estas horas de la mañana, mientras me pregunto por qué los malos augurios siguen sobrevolando los cerros que confinan mi territorio, quiero ver que todo mantiene su sentido. 

Así, pienso en lo testarudos que somos a la hora de entender que vivimos pagando un alto precio, y en cómo nos negamos, una y otra vez a aceptar que es el tiempo quien nos arrastra prendidos de la punta de sus alas, y no al revés. Juguetes de sus infantiles antojos, nos rebelamos refugiándonos en la memoria nuestra o prestada, para mover la cabeza renunciando a lo que nos ofrece el futuro, y éste nos toma el rebufo, la zaga, y nos adelanta, y nos deja atrás con un palmo de narices, perplejos porque la norma que ha hecho del mundo el lugar en que vivimos se siga aplicando puntualmente sobre nosotros.

viernes, 18 de noviembre de 2011

¡Oh Capitán, mi capitán!


No sé en qué coño estabas pensando, Emilio, qué mar negro te abrió sus entrañas, pero voy a hacer como que no ha sucedido, como que podré seguir esperando una de tus llamadas a horas intempestivas en las que me engatusabas con historias que destilaban salitre, brumas y costas grises celeste a partes iguales.

Siento frío ahora que las campanas de San Pierre y Miquelón tañen sin saber por qué lo hacen, ahora que las nieblas otoñales lamen las orillas de Terranova y Labrador tratando de atrapar tu silueta, ahora que las gavias han sido recogidas en honor de los ausentes. Siento frío en este mediodía soleado de noviembre que ilumina el interior de mi estudio nuevo que prometiste visitar, canalla. Siento frío porque percibo en el aire impregnado por el aroma a tabaco de mi pipa, tus preguntas y las mías cruzándose mientras buscamos juntos respuestas a preguntas que otros jamás hicieron. Siento frío, Emilio, y sé que sabes por qué.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

#VKt-01 [Antonio J. Fernández (Mid)]


La amistad acostumbra a ser un cruce de caminos que queda sin marcar en el mapa de nuestros propios senderos recorridos. Antonio J. Fernández (Mid), supone uno de esos preciados cruceros que jalonan mi deambular por la F1, y lo que es más importante, lo es también para otros muchos, porque forma parte de esa silenciosa guardia pretoriana que se oculta entre las bambalinas de la información automovilística que bebemos a diario, y porque siempre tiende una mano generosa a quien lo necesite.

El Voight-Kampf test de Nürburgring no podía tener un mejor primer invitado.

Voight-Kampff test


En mi azarosa vida como ilustrador, escritor y editor, he tenido la suerte de ser entrevistado en numerosas ocasiones. Como bloguero, Paulo Texeira (Speeder_76), en Continental Circus, y Martín Herzog, en Zeptem, tuvieron a bien dispensarme sendas oportunidades de ponerme la vitola de entendido del mundillo, algo que sin duda me viene grande.

El caso es que sopesando en marzo pasado cómo continuar este blog pasadas aquellas 1.000 entradas que me había marcado como límite natural en su inicio y que se me estaban echando encima, recordé que también he estado al otro lado de la frontera del tú a tú que supone toda entrevista, y decidí entonces iniciar una serie de ellas dentro de un marco lo más ambicioso y flexible posible, que me permitiera explorar el lado menos conocido de mis entrevistados. Obviamente, abordaría a personajes más o menos relevantes de nuestra común afición, desde aficionados a periodistas pasando por compañeros blogueros, etcétera, a los que considero indispensables.