En el momento de escribir estas líneas quedan sólo una prueba para cerrar la NTT IndyCar Series de este año y únicamente cinco candidatos al título: Will Power, Josef Newgarden y Scott Dixon (empatados), Marcus Ericsson, y con menos probabilidades Scott McLaughlin, y precisamente, éste último fue el vencedor del Grad Prix of Portland que reseñamos hoy.
Obviamente, la clave de la carrera estuvo depositada en gestionar las posibilidades de acariciar el cielo en Laguna Seca para los principales opositores, y para aquellos que mantenían esperanzas ante la penúltima cita del calendario, en el sueño de conseguir pasaporte para la fiesta final en Monterey —Álex Palou decía adiós definitivamente a sus aspiraciones de revalidar título, si es que alguna vez las tuvo tras estallar el affaire Ganassi [La ducha fría], y Patricio O'Ward, a pesar de su bravo desempeño en el Portland International Raceway, sencillamente no lo consiguió.









