lunes, 5 de septiembre de 2022

Rozar el cielo

En el momento de escribir estas líneas quedan sólo una prueba para cerrar la NTT IndyCar Series de este año y únicamente cinco candidatos al título: Will Power, Josef Newgarden y Scott Dixon (empatados), Marcus Ericsson, y con menos probabilidades Scott McLaughlin, y precisamente, éste último fue el vencedor del Grad Prix of Portland que reseñamos hoy.

Obviamente, la clave de la carrera estuvo depositada en gestionar las posibilidades de acariciar el cielo en Laguna Seca para los principales opositores, y para aquellos que mantenían esperanzas ante la penúltima cita del calendario, en el sueño de conseguir pasaporte para la fiesta final en Monterey —Álex Palou decía adiós definitivamente a sus aspiraciones de revalidar título, si es que alguna vez las tuvo tras estallar el affaire Ganassi [La ducha fría], y Patricio O'Ward, a pesar de su bravo desempeño en el Portland International Raceway, sencillamente no lo consiguió.

domingo, 4 de septiembre de 2022

Oscuro objeto de deseo

Partiendo de que para fenómeno extraño (X-File) en Zandvoort ya hemos tenido bastante con la actuación de Ferrari, incluyendo la abducción del mecánico de Sáinz con su rueda, ¡glups!, lo de Yuki Tsunoda no deja de ser una simple anécdota de las tantas que sazonan nuestro mal llamado deporte... cuya ingenuidad no han entendido en Brackley ni los fans del heptacampeón.

Fuera de bromas, y a ver cómo lo digo sin ofender a nadie: la posibilidad de que un azar interfiera de manera artificial en el normal desarrollo de una prueba es amplia, lo ha sido siempre, y, desgraciadamente, se ha ido acrecentando con el paso de los años y la necesidad de las escuderías fuertes de controlar parcelas cada vez más grandes de la competición a través de equipos cliente y pilotos que obedecen a su amo.

Pazuzu en Maranello

No sé vosotros, pero yo empiezo a percibir en La Scuderia una tendencia excesivamente marcada a hacerse el seppuku (harakiri de toda la vida pero dicho en culto), un exacerbado empeño en convertir a Verstappen en bicampeón del Mundo, un no sé qué ponzoñoso por machacar a Leclerc y Sáinz —incluso donde los expertos que no suelen dar una hablaban anteayer de territorio Ferrari—, quién sabe si para ofrecerlos en sacrificio a un sanguinario demonio ancestral y asegurar así años y años venideros de fortuna para la rossa.

No descarto que Pazuzu se haya trasladado a Maranello —tampoco lo afirmo, a ver—, pero si no hay Dios que entienda nada, las razones deben estar en el otro lado, el de la oscuridad y las sombras. Max se muestra intratable y no desaprovecha ninguna oportunidad que se presenta, como se ha vuelto a palpar esta tarde en Zandvoort, y lo raro es que la italiana sigue pareciendo que no hace nada por impedirlo...

Os leo.

El mago de los fierros [Alberto Perrone]

El título completo de este pequeño volumen es Juan Manuel Fangio, El Mago de los Fierros (Grupo Santillana Argentina), y fue publicado en 2006 bajo el sello Aguilar para el diario La Nación, como número 2 de su colección «Protagonistas de la Cultura Argentina».

Como cualquier libro de similares características —coleccionable que pretende popularizar determinado contenido sin demasiadas complicaciones ni profundidad—, El Mago de los Fierros es oficialmente una obra de autoría difusa que, sin embargo, y dado que en créditos se destaca su nombre como responsable de Informes e Investigación, ésta debería corresponder a Alberto Mario Perrone, periodista, crítico de arte, poeta y novelista argentino, que en su trayectoria como escritor ha publicado también otras biografías. Desde luego, en Nürbu se la vamos a reconocer.

sábado, 3 de septiembre de 2022

Cosas de Zandvoort

Max no ha estado por labor de devolver favores ni mucho menos de hacer rehenes, de manera que la clasificación para el Gran Premio de Países Bajos se ha resuelto, literalmente, a cara de perro, con los cuatro primeros clasificados metidos en apenas 3 décimas, lo que dura un pestañeo, vamos.

A estas horas el vaso contiene un dedo de agua pero sigo viéndolo medio lleno... Mañana Dios dirá.

Os leo.

Orgullo y pasión

Seguramente ni nos habríamos enterado de la opinión que merece la Formula E a Sebastian Vettel si Lucas Di Grassi no le hubiera «contestado» en los términos que lo ha hecho [Di Grassi accuses Vettel of greenwashing after FE criticisms].

De base estoy con Seb, vaya por delante, y aunque esa sea otra historia conviene matizar el lío montado por el brasileño, sí, por el brasileño, porque hay bastante tela que cortar y el piloto paulista da la sensación de haber querido aprovechar para ensalzar las virtudes de la disciplina que lo convirtió en campeón en 2016/17, que el alemán quizás no fue lo suficientemente cauteloso al esbozar su rechazo, o políticamente correcto, que se dice ahora.

Sono qui!

Haber regalado tantos puntos con tal de mantener vivo el drama y el campeonato, y no por este orden [Cars a la Carta], le ha supuesto a Ferrari llegar a Zandvoort con un puñado de obligaciones inexcusables, por decirlo en suave, y la más importante de ellas pasa por poner sus coches, en lo que queda de campeonato, en las dos primeras posiciones tanto en clasificación como en carrera, parte espinosa del asunto porque viene siendo el Talón de Aquiles de la italiana, ¿¡qué os voy a contar!?

Lo de ocupar las primeras plazas en clasificación tiene su aquél en que así limitamos los riesgos de que Mattia e Iñaki se enreden elaborando estrategias defensivas durante la prueba —¡patadón y p'alante!, que decía el bueno de Javi Clemente. 

viernes, 2 de septiembre de 2022

A ver si nos centramos

Nos reímos de Ferrari, pero Alpine se ha dejado (en puntos) lo que no está escrito frente a sus rivales, y total porque Szafnauer confiaba en el plan que creía tener —no equivocar con el P14N, que como los buenos días siempre hay algún bobo que los acaba jodiendo. 

Hoy sabemos que Oscar Piastri había firmado por McLaren, que la FIA hace prevalecer este acuerdo, y constatamos que la gestión deportiva de Alpine ha sido lo suficientemente pacata como para que pasemos página, evitemos sacudir más de lo recomendable al bueno de Otmar por no haberse enterado de qué iba la historia, para que encendamos un par de cirios a la Virgen de Covadonga y nos encomendemos a ella con tal de que las cosas salgan en Enstone mucho mejor de lo que llevamos recorrido. 

¡Gensanta!

Desahoga mucho saber que es viernes y comenzar la mañana dedicando el grito de guerra del gran Forges a los numerosos plastas que insisten, en redes sociales, mayormente, en que no nos conviene soñar despiertos con lo que puede hacer o no nuestro bicampeón mundial. ¡Gensanta, qué peña! 

Si no teníamos bastante con aguantar a los otros —ver película de Amenábar—, los fantasmones de la seriedad han tomado posiciones para indicarnos qué pecados podemos cometer y cuáles no, y lo hacen ahora que el horizonte está plagado de interrogantes, porque como Alonso comience a obtener réditos en Aston Martin se evaporarán o agarrararán a cualquier chuminada, incluso por las solapas, al igual que hicieron cuando el asturiano abordó su aventura en Resistencia o el Dakar mismo.

jueves, 1 de septiembre de 2022

1926, Lasarte

Era 25 de julio de 1926, Santiago Apóstol. Fangio había cumplido 15 años el 24 de junio anterior y soñaba ya con convertirse en un astro del fútbol al que conocerían mundialmente como Chueco, aunque los autitos habían llamado a su puerta para, apenas tres décadas después, llevarlo a ser un referente universal y el mejor piloto de automovilismo de todos los tiempos. En México, según abundantes estudiosos aún no había concluido la Revolución iniciada en 1910, y a 9.500 kilómetros de distancia del territorio mesoamericano, en Mónaco, Antony Noghès ya acariciaba la idea de celebrar un Grand Prix en las calles de El Principado tras el éxito cosechado con su Rally de Montecarlo.

España despertaba de los estertores de la Sanjuanada, primer intento serio de golpe de estado contra Primo de Rivera, y vivía con miedo y expectación las posibles consecuencias para el país y el viejo continente de la huelga general de Gran Bretaña de primeros de mayo. Social y políticamente estaba quebrada y la monarquía cada vez tenía mayor contestación por su apoyo al Directorio, pero la Bella Easo continuaba siendo el lugar de vacaciones estivales de la Familia Real y, por tanto, el centro neurálgico del verano así como un atractivo aliciente para el turismo nacional e internacional que visitaba las costas orientales del Cantábrico.