«El
sable de luz de tu padre. El arma de todo caballero Jedi. No es tan
abyecta como las armas de fuego. Un arma noble, para tiempos más
civilizados.»
Michael Schumacher, vaya usted a saber por qué, se ha convertido en el eje de mis pensamientos mientras dibujaba estos días pasados. Tocaba darle un repaso al W03 que el de Kerpen conducirá este año, sí, tocaba, pero sin querer o queriendo, he recalado más de una vez en la historia del sable láser que le contaba un viejo Obi-Wan Kenobi a un bisoño Luke Skywalker cuando depositaba la solución del enigma en sus manos, y he presentido al Kaiser mirando la escena desde las sombras, y he visualizado fugazmente lo que puede estar haciendo el heptacampeón del mundo dejándose sus últimos días deportivos, embarcado en una historia cuyo final sólo saben Ross Brawn y los que le rodean.









