lunes, 23 de febrero de 2026

La gorra


Hoy llego tarde. Después de demasiados años de ausencia he vuelto a dejarme embaucar por las dulces olas del SafetyCast. Hablaré estos próximos días de este evento tan gratificante como divertido, pero ha venido a mi cabeza el momento en que un garrulo robó la gorra que dedicó Kamil Majchrzak a un crío en el Open USA 2025. El millonario acabó devolviendo la pieza a su legítimo propietario, lo que no quita que, el acto, en sí, supusiera una de la mejores metáforas del mundo en que vivimos.

En fin, iniciamos la recta final hacia el Gran Premio de Australia y, tal y como están las cosas, tal y como se han comprometido algunos con vender pesimismo con tal de rascar seguidores, me los imagino borrando tuits y afirmando donde dije digo digo Diego como se les tuerzan tanto así los malos augurios. 

Ya hay quien olvida que acabamos de terminar los entrenamientos, y se cuestiona que si se sabe dónde está el problema, en alusión a Aston Martin y Honda, debería estar ya solucionado, que viene a ser como exigirle a la NASA, que, puesto que el Apolo 8 orbitó por primera vez alrededor de la luna, hubiese alunizado entonces, sin esperar a que lo hiciera la misión Apolo 11, vaya.

Seguimos sin entender en qué consisten los procesos y los tempos, olvidamos que a lo peor nadie ha trabajado a pleno rendimiento [Lo importante es antes], pero como nos rebosa la prisa y nos atosiga la posibilidad de que puedan no hacernos casito, la realidad nos la acaba soplando, por desconocimiento, quiero imaginar, porque el único humo que se permite vender es el negro, y porque, al fin y al cabo, siempre nos queda a mano quedarnos con la gorra de otro si la suerte no nos sonríe.

Os leo.

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