domingo, 8 de febrero de 2026

La conquista del Paraíso


No sé si hemos perdido el Norte o lo fingimos por evitarnos el mal rato, pero esto de La Conquista del Mercado Americano es una de las mayores mandangas que he escuchado, y, siendo sincero, no entiendo muy bien cómo ha calado tanto, sobre todo entre gente a la que se le presupone algo más que un par de luces.

Me lo habréis leído otras veces, pero cuando no se entiende ni de motores ni de aerodinámica, por ejemplo, nunca viene mal tirar por la calle de en medio y enredarse cosa mala con mantras del estilo: esto es un negocio, siempre lo ha sido. Que sí, en verdad lo es y lo seguirá siendo, no voy a negar la mayor, aunque cabría preguntarse a qué negocio nos estamos refiriendo, porque a lo peor no es éste.

La Fórmula 1 es un negocio sustentado en una actividad deportiva cuyo cometido principal debería consistir en ofrecer espectáculo en pista, el mejor espectáculo del mundo, pues estamos hablando de una disciplina que suda excelencia por cada poro de su piel, o eso se dice de ella, y aquí es donde Liberty Media la está cagando bochornosamente, o nos está tomando el pelo como jamás se ha hecho con el aficionado, que no sé qué es peor.

A las numerosas víctimas que se jugaron lo que no tenían afirmando rotundamente que esto es un deporte, se suman ahora las que hablan de negocio de sol a sol sin entender muy bien en qué consiste el coño negocio pero añorando ruidosamente la F1 de los setenta y ochenta del siglo pasado.

Y así nos encontramos en la actualidad con que la norteamericana nos la sigue dando con queso, como decía hace unas líneas, abusando de la nostalgia más tramposa y ofreciéndonos una calidad bastante mediocre en términos generales, a la que podemos sumar ya un nuevo Reglamento, muy complejo en lo deportivo, que no entiende ni la madre que lo parió, y del que algunas voces autorizadas ya nos van susurrando al oído que quizás, sólo quizás, sus resultados los fines de semana de Gran Premio sean menos entretenidos que los de antes, al menos hasta que pilotos y equipos le vayan pillando el puntito...

No sé a vosotros, pero lo de La Conquista del Mercado Americano me suena a enorme pantalla de humo mientras se siguen desmantelando las raíces de la Fórmula 1, y a las pruebas me remito: llevamos allí baratijas, cuentas de vidrios de colores y agua de fuego, pero estamos a una miajita de que aparezca Domenicali con plumas de águila en la cabeza y nos salude con el cinematográfico How!

Os leo.

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