lunes, 19 de junio de 2017

Matar al padre


No nos podemos quejar de las sensaciones que está ofreciendo Liberty desde que se ha hecho cargo de la Fórmula 1, que hasta Chase Carey parecía que estaba trabajando mientras ondeaba la bandera francesa que marcaba el inicio de la carrera de Resistencia más famosa del mundo.

El fin de semana me ha venido cargadito, demasiado cargadito. La America's Cup en Bermuda y Las 24 Horas en La Sarthe han consumido la mayoría de mi tiempo. El caso es que me metí a la cama de madrugada, con las esperanzas depositadas por los Toyota en la prueba francesa hechas añicos, y aunque pensaba dormir a pierna suelta, acabé levantándome temprano. El coño reloj biológico...

A media mañana de ayer, cuando a André Lotterer casi se le saltan las lágrimas tras verse obligado a abandonar, me dio por pensar en lo cruel que sigue resultando Le Mans, más si cabe cuando el Porsche 919 Hybrid dorsal número 1 sacaba una hora de ventaja a su rival más inmediato cuando sucede el desfallecimiento, aunque, desgraciadamente, faltaban cerca de tres para la conclusión de la cita.

Entonces, García y Molina mantenían intactas todavía sus opciones en sus respectivas categorías, y lideraba la carrera un LMP2 de la Jackie Chan DC Racing al que iba a cazar, sí o sí, el 919 Hybrid número 2...

Entre las muchas cosas que había leído sobre la visita de Liberty al trazado de La Sarthe, una en concreto incidía en que todo esto con Bernie no era posible...

Es verdad. Bernie era más de mirarse el ombligo y quitarse las pelusillas mientras se sacaba de la manga el Gran Premio de Europa en Azerbaiyán para que sus pilotos no pudiesen competir en Le Mans, por ejemplo. El Circo era suyo y hacía con él lo que le daba la gana. El problema era él, las cosas no sucedían porque estaba él al mando del negocio, y si estamos como estamos en la actualidad, también es gracias a él...

Con razón Liberty quitó al británico de en medio en cuanto abonó el último dólar y tomó el bastón de mando, porque para que todo lo que estamos viviendo, percibiendo y sintiendo, acabe concretándose algún día, resultaba imprescindible matar al padre.

Este deporte, a pesar de sus numerosas flaquezas y pecados, está maduro. La afición tiene criterio y no es de recibo que nos hayan tratado como críos. Liberty hace bien en mirar afuera, incluso a Le Mans. Nosotros llevamos cierta ventaja en esto, pero bien está, repito, que nuestros mandamases hayan comenzado a mirar en la misma dirección que llevamos tiempo mirando los criticones y los conspiranoicos.

Os leo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El último párrafo lo clava.

Aficionando dijo...

Podía haber ganado el coche de Jackie Chan... Tremendo.
Gracias a un retuit de nuestro anfitrión recordé la Copa del América. Anoche me apoltroné para ver de corrido las cuatro primeras regatas. La verdad es que apenas hubo historia: los ciclistas kiwis, contra el Oracle, parecían un mercedes de F1 contra un Haas. No se, no se. Quizás me haya quedado anticuado, pero echo de menos los monocascos, con sus gigantescos velámenes del desafío de 2007, incluso los trimaranes del desafío siguiente, el de Valencia. Aquellos spinnaker desplegados, gigantes, henchidos de viento. Pero coño, si es que ahora ni se cambian las velas: sólo se orientan electrónicamente... Y los de este Desafío ni siquiera navegan "bonito". Con un pronunciado "rake", como apuntaría Jose, y encima, pequeños.

matador dijo...

Y en esta nueva era que parece comenzar, alguien descubre que tiene la posibilidad de reinventarse, de hacerse omnipresente e imprescindible, aunque no sea por sus éxitos deportivos, dando imágenes fantásticas para retuitear y hacer memes, metiéndose al público en el bolsillo, mientras se zambulle entre ellos...

Sí, hablo de mi admirado piloto, ese al que adoran en otros continentes, y en su país ningunean o vilipendian. Creo que, a falta de pan que llevarse a la boca en forma de victorias, de coche competitivo o motor potente, Fernando, el mismo al que critican por sus movimientos erráticos al cambiar equipo, está sabiendo hacer lectura mejor que nadie de lo que debe ser la F1. Sus constantes guiños a Le Mans, el salto a la Indy... no sólo agigantan su leyenda, sino que parece estar marcando el camino que los nuevos dueños del circo pretenden que sea. Liberty tiene en él a su mejor embajador, y lo saben. Si fueran guionistas de Hollywood, ya le estarían preparando un guión de una de esas películas épicas en las que el héroe, después de caer, se levanta y vuelve a saborear la gloria, llevándose de paso a la chica guapa, para llenar de sentido en Happy-End.
Salu2!

Cao Wen dijo...

Al hilo del segundo desastre consecutivo de Toyota en las 24h, me imagino la que le habría caído al Nano si hubiera ido al volante de uno de sus vehículos cuando sus motores dijeron basta. Ahora me entero que no le quieren para el año que viene (aduciendo, por no mentar a Honda y sus sempiternas roturas con el asturiano a los mandos, que tienen pilotos de sobra; como si pilotos de segunda fila, actores, cantantes, y tal, se pudieran comparar con uno de los mejores pilotos del mundo, si no el mejor, obviando además la publicidad fabulosa que ello les daría). Si en 2018 vuelven a ser los favoritos y de nuevo la cagan en las últimas vueltas, pero no por rotura, sino por fallo del conductor, me voy a partir la caja pectoral durante largo tiempo.