lunes, 23 de junio de 2014

Amy's View


No soy muy de teatro, para qué voy a negarlo en la primera línea, pero sí lo suficientemente teatral como para rendirme ante Sarah Bernhardt y echarla de menos en sus mohines, llantos y risas ahora que con un golpe seco de mi navaja retráctil de pescador, acabo de decir definitivamente no a la etapa quizás más hermosa y genuina de mi puñetera vida.

Ea, vuelvo al campo de batalla, a cubrir de barro mis botas, a sudar y a lanzar al aire jaculatorias indescifrables. A jurarme otra vez que no haré rehenes mientras carreteo de nuevo por ese carril que me pondrá en un abrir de ojos sobre la pista húmeda de un Nordschleife al que todavía no he vencido.

Lo héroes son gente honesta porque incluso siendo anónimos o domésticos, como yo, pierden parte de su feeling al volverse demasiado humanos. La flaqueza convive con la grandeza pero hace mella en esta última a poco que se baje la guardia. No, no se puede ser titán las 24 horas del día sino a destellos, y quien no lo entienda tiene un severo problema.

Dicho esto, tengo que confesar que estoy hasta los mismísimos cojones de todo lo que rodea en la actualidad a Fernando, más si cabe cuando los más críticos con el asturiano no tienen agallas para meterse a fondo con esos otros báculos de lo nuestro que por intocables, parecen inaccesibles.

No soy de teatro, lo he dicho más arriba, pero recuerdo una pieza dramática entre algunas pocas más que se me ha quedado grabada en la mollera por tan solo dos miserables frases.

En la primera, la siempre gigantesca Amparo Baró admite sobre el escenario que sintió en un espacio pretérito que pertenecía exclusivamente a su personaje, auténtico pánico a abrir las cartas del banco —yo mismo sentí algo muy similar hace tiempo y la comprendí inmediatamente, de ahí posiblemente el grabado—. La segunda la interpreta el inconmensurable Fernando Delgado, el hombre encargado de cubrir las espaldas económicas de la protagonista de la obra, la artista, la derrotada, la metáfora del propio teatro, la del miedo de más arriba, en una palabra, que a interrogantes de la frágil e insegura hija sobre lo que ocurrió realmente alrededor de la madre quebrada, confiesa que apostó todo lo que tenía la actriz a una quimera segura que a la postre resultó totalmente fallida, y que ante la insistencia de Amy por entrever la realidad de las cosas, cuando se ve requerido de nuevo a contestar si apostó a ese supuesto caballo ganador también sus propios ahorros, obtiene una balbuceante y esclarecedora negativa.

No, todos apostamos lo que no nos pertenece con inusitada generosidad y alegría, pero cuando toca jugarse realmente los cuartos o el futuro, nos volvemos extremadamente cautos, tanto es así que el mañana perfecto se difumina y solo queda un hondo y profundo vacío en el que apenas caben interrogaciones.

Creo en el tipo de la foto que abre esta entrada. A mí me basta. Puede estar equivocado o tal vez no en sus apuestas para años venideros, pero lo que es seguro es que yo estaré a su lado incluso para abrirle las cartas que tanto miedo me provocaban.

Os leo.

7 comentarios:

Nacho dijo...

Pues coincido...siempre estaré con él pero.....!!! me gustaría tanto que acertase !!!!

Anónimo dijo...

¿Cuál es la apuesta del Nano?



King Crimson

Lola Cámara dijo...


Estoy contigo en eso, yo también creo en él, tal vez vuelva a hacer una apuesta perdedora, pero existe la posibilidad de lo contrario.
Esto es como la vida, el riesgo siempre existe, pero no por ello dejamos de vivir y apostar.

Anónimo dijo...

Hola.

Creo que podría dar un dedo de mi mano por un tercer campeonato para Fernando, pero me puede el fatalismo, creo que ya ganó todo lo que tenía que ganar.

Hay mucha gente -aparte de los antis- que ya le mira de soslayo y le ve como a Sáinz: 2007 fue como el campeonato que Sáinz perdió para que McRae ganara el RAC; 2010 fue su "arráncalo por Dios" y 2012 eso ya ni sé que podría ser... Tuve que pellizcarme y frotarme los ojos tras ver varias veces el golpetazo que se llevó el RB y ¡Cómo si nada! Eso es una flor en salva sea la parte y contra eso nada se puede hacer.

Saludos. Lastra.

migfre dijo...

Qué queréis que os diga...a mi ya a esta edad me la sudan un poco los campeonatos y las estadísticas. Una vez visto cómo funciona el cotarro está más que claro que pocas veces el mejor piloto gana el campeonato de pilotos.

El año pasado Ferrari innovó, apostó, tenía un coche ganador, y cambiaron los neumáticos dejando el campeonato en bandeja al megacampeón devorador de estadísticas, lo que por otro lado no movió un ápice mi opinión de que es un gilipollas.

Si Fernando gana bien, si pierde, bien. Lo cierto es que en todos estos años ha doblado la rodilla más veces de las que me gustaría. Pero es precisamente porque siempre ha estado ahí, presionando, luchando, cayendo..

Eso y no otra cosa es esta puñetera vida, y por eso lo sigo hasta que se retire, cuando enviaré a la F1 a tomar por culo, que para héroes de cartón piedra mejor un buen libro o una peli.

Anónimo dijo...

100% de acuerdo con migfre pero añadiría algo:
Me da buenas sensaciones que tanto el Nano como la scuderia sean conscientes de que el trabajo debe ser para 2015. Es la primera vez que no hay una presión para evolucionar durante la temporada pues otros años estaban ahí ahí y mientras había posibilidades se olvidaban de la siguiente temporada en beneficio de la presente. Con todo este tiempo por delante y la posibilidad de destripar motores durante el invierno puede haber una gran temporada 2015. Ojala.
Saludos
Alvaro.

J-CAR dijo...

Yo apuesto por que va a seguir su propio camino, que no habrá críticas (miserias, dirán unos) ni elogios (grandezas, dirán otros) que le aparten de él. Y por que seguirá contándonos su verdad, sin máscaras. Por todo ello merecerá la pena.
Miserias y grandezas solo son imposturas. ¿Titanes? Uno solo puede ser lo que és aunque en este mundo postmoderno de postureos-imposturas-impostores se nos olvide habitualmente. Hoy día la mentira es una ciencia y tiene una poderosa tecnología a su servicio.
Esas vueltas que dio solo, girando al ritmo de los de cabeza, después de lo visto esta temporada, demuestran que Fernando siempre estará ahí. "Poca gente me ha creído, pero sigo pensando que Felipe ha sido el compañero de equipo más rápido que he tenido."

¡Saludos!