martes, 10 de junio de 2014

La cage aux folles


La situación que atraviesa Red Bull es cuanto menos chocante. Por un lado, Daniel Ricciardo es hoy por hoy el principal candidato a amargar la dulce etapa que vive Mercedes AMG y por otro, Sebastian Vettel está protagonizando una más que meritoria recuperación que le ha llevado a acercarse a Fernando Alonso en la tabla de conductores pero así y todo, de Milton Keynes apenas sale otra cosa que ruido.

Un ruido molesto y feo, cabe decirlo, porque a mi modo de ver distorsiona todo lo conseguido por la tetracampeona del mundo en apenas unos meses de intenso trabajo tanto dentro de la pista como fuera de ella.

Así las cosas, nadie diría que la situación que vive actualmente la austriaca se correspondería con esa infinidad de problemas que parecen acosarla. Renault irá mal o no habrá cumplido las expectativas, pero ahí está Daniel para demostrar carrera tras carrera que hay más humo que incendio. El diseño inicial del RB10 ha necesitado de muchos retoques hasta el punto de que se estrenaba su versión «B» en Barcelona, pero ahí está de nuevo el rendimiento del aussie junior para ratificar que la plataforma en su conjunto, resulta mucho más solvente que la mayoría de sus rivales, tanto en su formato antiguo como en el rectificado...

Con la humildad que me caracteriza diría que hay quien ha perdido literalmente los papeles en el seno de la escudería más exitosa de los últimos tiempos por no haber sabido digerir a tiempo que Mercedes AMG lo esté haciendo mejor, pero en todo caso y como decía antes, pienso que Red bull se está haciendo un flaco favor con toda esta historia ya que inevitablemente se le han comenzado a ver las enaguas.

Hablaré dentro de unas horas de lo que pienso que ha sucedido realmente con Adrian pero sin duda, el asunto del supuesto intento de fichaje del ingeniero británico por parte de Ferrari —desmentido desde la propia Maranello— y el posterior anuncio de su paso a la reserva en el interior de Milton Keynes, es un síntoma claro de por qué el aparato austriaco ha estado tirando bengalas de humo a diestro y siniestro y apuntando a todo lo que se meneaba estos últimos meses, que explicaría con creces, además, por qué ha cundido el pánico en un equipo que hasta quien dice anteayer funcionaba como un cronómetro, calando tan hondo en las filas de la tetracampeona que hasta Sebastian ha osado llamar despectivamente pepino a su monoplaza.

¿Donde queda Ricciardo?

Esta es la mejor pregunta de todas, porque si lo que ha rodeado a Newey es a mi modo de ver una de las claves que explicaría todo, la otra apunta a un piloto que no estaba contemplado en las ecuaciones ni en los pronósticos, a Daniel, en concreto, el tipo que en la actualidad y mal que queramos, se ha echado Red Bull a las espaldas y está tirando de ella a pesar de que esta parezca una jaula de locas.

Os leo.

2 comentarios:

Pelayo Blanco dijo...

Realmente lo que yo siento al ver el gallinero revuelto de RB es hastío. Por que ya está bien de carreras prefabricadas, de pilotos de coches perfectos y de Helmut Marko con la boca grande y el corazón pequeño. Tan pequeño que en él no cabe una sonrisa de un aussie que ha cometido la felonía de pilotar lo que le pongan, lo mas rápido que puede. Animo Daniele y cuando busquen culpables del fiasco Vettel 2014, Adrián llorará en el hombro de Honda, quizá con un aussturiano de compañero de viaje.

J-CAR dijo...

http://www.caranddriverthef1.com/formula1/noticias/2014/06/09/92400-mercedes-acusa-red-bull-dejarlos-sin-alojamiento-en-el-gp-austria

Los austriacos siguen en la mesa.
¡Hagan juego, señores!