domingo, 15 de junio de 2014

Los monstruos #25TLM [11]


Es la hora bruja, el momento en que me visitan los fantasmas más añejos de mi baúl de sombras para recordarme que por encima de todo, Le Mans es territorio de monstruos.

Delicadas carrocerías que a la menor ocasión ocultan potentísimos engendros, que rugen veloces sobre el asfalto de un circuito que ha grabado su nombre con el nick de leyenda en las páginas más hermosas del automovilismo deportivo.

Os comentaba hace unas entradas que voy y vengo en esto de la Resistencia como Pedro por su casa. Sin agobios por las pellas ni miramientos a la hora de remangarme la camisa para volver a ponerme en faena, pero os mentiría si no dijera que hay momentos concretos que siempre revisito porque me ayudan a coger el tono que entiendo necesita este tipo de pruebas.

Ya puestos, si tuviera que elegir uno por encima de otros, me quedaría acaso con la etapa en que Ferrari y Porsche andaban liándose la manta a la cabeza a comienzos de los setenta del siglo pasado, por bella y porque, para qué voy a ocultarlo a estas alturas de la película, fue la que me permitió estrenarme en esta disciplina gracias a las revistas que traía a casa mi hermano. Pero lejos de nostalgias y pamplinas infantiles, de quedarme con una en concreto para irme con ella a una isla desierta, pongamos por caso, tengo que confesar que me quedaría con la etapa de los años postreros del siglo XX.

¡Qué coches, amigos! Auténticos monstruos con formato GT1, una añagaza como otra cualquiera que habiendo nacido años antes como categoría, había derivado conforme transcurrían las ediciones en eso precisamente, en monstruosidades perfecta y hábilmente decoradas, en engendros en apariencia delicados que recordaban deportivos que tal vez pudiera encontrar uno en la vuelta a casa después de haber comprado la barra de pan, pero que ocultaban bestias prácticamente indomables y por ello, incuestionablemente hermosas.

Espejismos, silhouettes, carcasas para aparentar normalidad sobre perfectas máquinas de matar. 1998, Porsche 911 GT1-98. Aïello, McNish y Ortelli a los mandos. Bandera a cuadros tras circular durante 24 horas. Le Mans.

No hay comentarios: