lunes, 31 de marzo de 2014

Infierno de cobardes [Sepang]


No llovió. La rana cantó cucú, cucú hasta la extenuación, pero no llovió en Sepang, de forma que esa fábula de defiende en la actualidad la mítica estrella de tres puntas, encontró campo abonado para sentar sus reales como ha hecho desde que comenzara la pretemporada.

La FIA admite que tiene problemas económicos al poco de que la FOTA anunciara su paso a la reserva por bancarrota y Bernie, ¡ay, Bernie!, nos haya informado de que tal vez este año sea el último que se dedique a saquear el cotarro y que si lo deja, de dejarlo, que está por ver, será porque se pregunta a los 84 si a los 85 quiere seguir haciendo lo mismo...

Y Marko abrió las aguas con su cayado


Si Helmut Marko fuese tan buen actor como Jean-Claude Van Damme o Chuck Norris, en vez de hacer como el belga un spagat sobre dos Volvo que iban marcha atrás, o un split completo entre las alas de dos aviones de transporte, como hiciera el texano sosteniendo sobre su stetson a 11 rangers que dibujaban un hermoso árbol de Navidad, el austriaco, con el consabido «Only Time» de Enya como música de fondo, habría hecho el pino entre los RB10 de Seb y Dani circulando a más de 200 kilómetros por hora para tomar Eau Rouge y encarrilar en un suspiro Raidillon y Kemmel, pero sujetando con sus pies a todo el equipo Red Bull y con Adrian Newey situado en lo más alto…

Entendámonos, Marko es a Red Bull lo que la cabellera al Sansón de Dalila, una marca de la casa sin cuya existencia sería imposible entender el contexto en que se desarrollan los hechos.

sábado, 29 de marzo de 2014

Cucú, cucú, cantaba la rana


Nadie sabe cómo ha sido pero el caso es que ha llovido en Sepang… Bueno, sí lo sabemos porque desde que alguien (no miro a nadie) tuvo la ocurrencia de trastocar los horarios para hacerlos más acordes con el paladar europeo, lo normal viene siendo que llueva en Sepang y lo raro, precisamente que no caiga agua.

Bueno, sea como fuere la sesión de calificación ha estado bastante movidita y es cosa de agradecer porque entre pitos y flautas, se me ha olvidado lo del ruido y aquello de que hoy por hoy, Mercedes AMG resulta imbatible a una vuelta, a una carrera, en seco o en mojado, y que tanto da que Lewis esté al frente o que sea Nico quien vaya delante, por nuestro propio bien, deberíamos irnos acostumbrando a la posibilidad cada vez más real, de que sin comerlo ni beberlo, estemos asistiendo a una réplica del dominio abrumador que mantuvo Brawn en 2009 o al que supuso ver al RB7 de Red Bull durante los primeros compases de la temporada 2011.

viernes, 28 de marzo de 2014

A Stirling le gusta éste


Cuando al gran Stirling Moss le preguntan sobre con cuál de los coches que condujo en su vida deportiva se quedaría, el viejo lobo plateado siempre respondía que con el Ferguson P99 de 1961.

Mira que condujo autos maravillosos el londinense para querer quedarse con el P99, pero así es la vida, que te escoge ella a ti y no tú a ella, como hacen las buenas mascotas, esos amigos entrañables que pasando por pertenecerte son en el fondo quienes sujetan tu correa y te pasean en el día a día, para cuando abres los ojos por la mañana recibirte con lametones tibios como auroras celestes sobre la mismísima Venecia, y cuando decides cerrarlos por la noche, hacerse un ovillo a tu lado para que jamás te sientas solo.

Fuerza y honor


La tarde es mía, estáis avisados, que lo mismo escribo esto y me bajo a visitar la playa que me lío la manta a la cabeza y suelto tres o cuatro bocado al aire, y es que luego me llaman conspiranoico porque leo que Red Bull vuelve a tener problemas con el demonio sensor de gasolina y entiendo que Red Bull vuelve a crear problemas a cuenta del bendito cachivache, pero es lo que hay, damas y caballeros, toda una tetracampeona del mundo llorando por las esquinas sencillamente porque las cosas no salen como querría.

Ni Ferrari en su tiempos mozos dio el cante de aquesta manera. A Michael se le ocurrió aparcar su coche en la trazada del circuito de Mónaco haciendo ver que se le había calado, y le cayó lo que le correspondía y la de Maranello protestó, recurrió la sanción y ahí se quedó todo. Con el mismo protagonista aunque ya en Mercedes, en el mismo escenario, a Schumy le tiran de las orejas años después por adelantar a Fernando, y el de Kerpen protesta y recurre con el apoyo de Ross y su gente, pero como en el caso anterior, ahí quedaba todo.

jueves, 27 de marzo de 2014

Quién fuera


Ha fallado el alerón delantero y la respuesta del muro ha sido en exceso permisiva con el incidente, y el mítico Simbad naufraga una vez más por intentarlo, llevándose al sofá donde duerme solo la sensación de que todos los caminos conducen al ocaso.

Se acuesta el sol cada noche más allá de los campos de trigo y allí permanece unas horas sin saberse Jacques Cousteau o Nemo el capitán, corazón, sin reconocerse batiscafo que hiriera el océano una y mil ocasiones para rescatarte las veces que han hecho falta estos últimos años, para iluminar la jornada al día siguiente. Como a los galgos, me toca agonizar pendido de un miserable dogal de alambre enredado a una encina cuando extenuado, el héroe que soñaste no se puede aguantar ni en sus huesos. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

Achtung!


Mi buen amigo Elías me tiene dicho que los austriacos llevan mucho más peligro que los alemanes y hete aquí que he recordado su aviso al ver a don Dietrich el de la sonrisa amplia, achuchando a la FIA en la esquina del cuadrilátero con aquello de que Red Bull podría dejar la Fórmula 1.

La amenaza no es creíble aunque la escopeta de la que ha partido sí merece ser tomada en consideración. Al magnate de las bebidas energéticas no le gusta lo que ve —fundamentalmente porque a su equipo tampoco se le ve mucho ultimamente—, y sin pensárselo dos veces ha salido cual portero de discoteca a repartir algo de leña para que a partir de ya mismo, cada cual sepa a qué atenerse.

martes, 25 de marzo de 2014

Un empirista se balanceaba


A pesar de los pesares y de los informes negativos que obran sobre mi pobre persona, el sábado pasado convencí a un hombre de ciencias con mis argumentos, sobre todo, cuando le dije que siempre desde mi humilde opinión, los ingenieros juegan al radiocontrol desde los muros porque han asumido tal cantidad de retos, que son incapaces de resolverlos en las carreras sin la intervención vicaria de los pilotos.

Antes, un motor tenía un problema con el consumo, por ejemplo, y o bien se resolvía aumentando el tamaño del depósito de combustible, lo que a su vez acarreaba que el peso también aumentara, o bien contemplando una parada extra en boxes, o se reducía por narices tocando aquí y allá en las entrañas del coche o afilándolo hasta que pareciera una pluma por aquello de reducir el drag, ya que se daba por supuesto que el conductor iba a seguir apretando el acelerador a fondo.

Cosas sin importancia


No deja de tener su gracia que apenas unos días después de haber escrito El chimpancé malabarista, cuando todavía hay quien clama contra los excesos de aquellos que como yo, vemos que a los pilotos se les ha complicado innecesariamente su trabajo, haya surgido la noticia de que el causante del extraño rendimiento de los F14-T en Melbourne, no estaba en el vehículo ni al alcance del desempeño y buen hacer de los conductores, sino lejos, muy lejos, en las entrañas de la FIA.

Si el Gran Premio de Australia, en vez de pertenecer al calendario oficial del Mundial hubiese sido un entretenimiento pasajero, bastaría con que reseteáramos la PlayStation para que todo volviera a ser como antes, pero ya que no es así, Fernando y Kimi soportaron un Via Crucis, ganó Nico Rosberg, descalificaron a Daniel Ricciardo, los McLaren enseñaron sus dientes y nos hemos comido unos cuantos días ciscándonos en la de Maranello —ejercicio saludable donde las haya, al que desgraciadamente yo también he contribuido—. Todo, todito todo, verbigracia del máximo organismo federativo.

lunes, 24 de marzo de 2014

They don't care about us


Cojamos a Michael Jackson y hagamos sonar They Don't Care About Us. La FIA está considerando cambiar algunas cosas a una semana y media de que haya comenzado el sarao y don Dietrich ya ha salido de la trinchera para enseñar pecho a la FIA, y si esto fuera el Oeste, yo buscaría las cachas de mi seistiros y cogería el Sharps antes de montar el caballo con el sombrero bien calado y el pañuelo cubriéndome el rostro, porque la pradera huele a que vienen los cuatreros como cada año, a robar puntualmente el ganado.

Tengo ideas. Por ejemplo, que toda esta gentuza se piense seriamente aquello de tomarse unas largas vacaciones porque con irnos a 1971, los aficionados cubriríamos de sobra la cuota de share pactada por Bernie para las carreras, y con el ruido y con el límite de presupuesto, y todo ello con la mejor intención del mundo y sin apenas mancharnos las manos.