Parece mentira que ya en marzo pasado conociésemos que la FIA no iba a tolerar la supuesta (entonces) mezcla de aceite con la gasolina, y que hayamos llegado al final de la temporada teniendo constancia de que el mayor problema de nuestro deporte sigue siendo su Federación y ese escenario repleto de gateras y atajos que llama campeonato. Hablaba en Momento GP de la mítica herramienta de trabajo de Sonny Crockett, pero se me olvidó escribir sobre quién elige si disparará fuego real o balas de fogueo.
Estamos a las puertas de la temporada 2017 y todo son prisas por confirmar o desmentir los peores augurios, como si la vida consistiese en ahuyentar permanentemente los fantasmas que nos impiden ver la luz del sol.









