sábado, 14 de octubre de 2017

El ocaso de los magos [#KeepPushingMichael]


No es 29 de diciembre ni 3 de enero. Que yo recuerde, no hay fecha en su vida deportiva que sirva como efeméride para un 14 de octubre que oscurece sobre Gorliz tiñendo de escarlatas y dorados el horizonte, por donde los marinos y pescadores perciben que se acerca la noche.

Se casó un 1 de agosto con Corinna, Mick nació un 22 de marzo y Gina-Maria un 20 de febrero... Tal vez un día como hoy Michael decidió birlarle la novia a Heinz Harald Frentzen, o fue hoy hace mucho tiempo que ella dijo sí. Sinceramente lo desconozco, Wikipedia da para mucho pero no llega a tanto...

Lo que sí tengo claro es que a estas horas me apetece echar el rato sobre uno de nuestros iconos modernos más arraigados, un hombre al que si los hados hubiesen querido, todavía estaríamos buscando recambio.

Lo he dicho infinidad de veces: Michael me aburría, o mejor dicho, me aburrían sus éxitos de principios de siglo. Resultaba tan artificial todo que el de Kerpen parecía un matón en una guardería. Ni Ferrari ni pollas. El mejor Schumacher amanecía siempre cuando alguien osaba poner en duda su estatus, el resto era oficio, del bueno, pero oficio al fin y al cabo. Ayrton se fue en un suspiro. Damon y Jacques, admitámoslo: jamás estuvieron a su altura. Mika nos duró relativamente poco y tuvimos que esperar a Jenson Button y a Juancho Montoya para disfrutar del alemán en estado de gracia.

Luego vino ese asturiano ante quien nadie quiere inclinarse... Y Ferrari que lo quita de en medio en 2006 porque resultaba lesivo para el negocio.

Michael es mucho Michael, incluso ahora que reposa en el santuario donde residen las leyendas que fueron derrotadas a traición y se apagan o renacen lejos del mundo y su ruido.

Pagaría lo que no está escrito por acercarme a su cama. Por cogerle de la mano, por darle un beso en la frente, por decirle al oído: ¡cabrón, sigue luchando por el Kaiser y por mí, por los dos! Dicen que te están rebañando los récords, que hay alguien ahí que podría terminar pareciéndose a ti, ¡levanta!

No quedan magos. Fernando paga en McLaren por lo mismo que pagó el Kaiser en la de las tres puntas, después de su retorno. La guerra se define ahora entre quien es menos malo, entre quien ahorra mejor, gasolina, gomas... Se acabó eso de ir rápido sobre asfalto mojado o seco, pretender ser belleza, hacer belleza incluso en las trampas más canallas. Terminó, también, la posibilidad de ser brutalmente sucio. Bienvenidos al mundo donde los pilotos parecen bailarines de ballet...

Sé que está ahí, que podría estar escuchándome. Aspiro a que cuando se reponga nos aclare por qué un 14 de octubre de 2017 puede resultar tan importante a la hora de recordar que hubo un tiempo en que reinaban la magia y los conjuros, y los encantamientos, que quizás concluyó antes de 2007 sin que nos diésemos cuenta para no tener cabida en la actualidad.

Los crepúsculos son hermosos porque son fugaces. Están ahí y de pronto son devorados por la oscuridad, y desaparecen, eso los hace irrepetibles y mágicos. Tuvimos magos y Michael es uno de ellos, aunque ahora habite en la noche.

Os leo.

4 comentarios:

Edwuin Mejia Espinosa dijo...

Bonitas y oportunas palabras. Entre mis recuerdos de infancia estarán siempre esos momentos en los que podía sentir mi corazón golpeando el pecho con fuerza mientras veía cómo Juan Pablo Montoya trataba de acercarse al Ferrari de Michael en un regular Williams, y cuando -en alguna ocasión- logró darle alcance y pelear con él la posición. Lo mismo puedo decir de Mika Häkkinen en cuya época de campeón mundial empecé a ver y amar la F1.

Pepe Camacho dijo...

Fantástico Artículo

GDani J dijo...

Bonito articulo, sobre Red Bull,Mercedes AMG y Ferrari, muy buena información, ya que me hace recuerdo a esas veces donde yo veía correr a esos coches.

GDani J dijo...

Red Bull desaparecerá de su papel protagonista de las últimas carreras si Mercedes AMG y Ferrari