lunes, 16 de octubre de 2017

Atado y bien atado


Me lo decía Ernesto a media tarde: es lunes, Bernie no pierde las buenas costumbres...

Para los que no estéis avisados del calado que tiene el comentario, cabe recordar que mientras estuvo al frente del negocio, la Bruja de Blancanieves aprovechaba el primer día de la semana, de cualquier semana, para ir caldeando el ambiente con material de primera que servía para motivar a la prensa y mantener la Fórmula 1 en el candelero de manera tan artificial como abusona.

Bernie ha dicho tal o cual cosa. Bernie critica o alaba a este o a este otro piloto. Bernie está molesto. Bernie está contento. Bernie tiene una nueva idea. Y así...

Era encender los lunes el ordenador y que Bernie te saludara ¡hola, holita! desde cualquier portal de noticias, como si fuese Ned Flanders. Y lo curioso del caso es que daba lo mismo qué dijera, porque si algo no se le ha podido pedir jamás a Ecclestone es coherencia de discurso, que lo mismo te salía con una pata de banco que se desdecía de lo que había dicho el lunes de hacía dos semanas.

Apartado de su juguete preferido, ya estaba tardando en aparecer. Abriendo la semana, of course! 

En fin, hoy le ha tocado a Liberty. Bernie opina que la norteamericana no ha hecho nada desde que él partió, y lo ha soltado tan natural que cualquiera diría que bajo su mandato las cosas sucedían de otra manera. También se ha quejado de que le echaron

Lo que no cuenta el británico es que el mayor logro de Liberty desde que es dueña del cotarro consiste en haberle quitado de en medio. Todos sabíamos que la Fórmula 1 ha sido siempre un enorme campo de minas y que Bernie era el único hombre sobre la Tierra que sabía dónde estaba cada artefacto. De suyo, casi se podría decir que él los había puesto uno a uno, con mimo, con mucho mimo. De forma que la mejor manera de limpiar el territorio antes de ponerse a edificar pasaba por separar al doctor Frankenstein de su creación más querida.

Desgraciadamente, la herencia de Bernie nos durará mucho tiempo. Existen pactos que estarán vigentes hasta 2020, estatus consolidados que no hay manera de erradicar, formas de hacer en el seno del paddock que perduran y continúan enturbiando nuestro deporte por mucho empeño que se ponga en cambiar las cosas. Una cultura, en definitiva, contaminada por el amiguismo y los favores, que tendrá que abonar la Fórmula 1 como si fuese una larga hipoteca...

Tenemos en la actualidad lo que quiso Bernie que le sobreviviera, ni más ni menos, y duele leer, aunque sea lunes, que en lo tocante al británico se sigue dando credibilidad a sus palabras. Dejó todo atado y bien atado, como los dictadores, y no parece justo que la prensa siga riéndole las gracias y deje pasar la oportunidad de preguntarle cuáles han sido sus pecados, dónde están y cuánto tiempo nos llevará quitárnolos de encima.

Que Liberty no haya podido hacer mucho en los meses que lleva al frente sólo significa una cosa: el monte no era orégano y Bernie había calado muy hondo.

Os leo.

1 comentario:

enrique dijo...

Bernie es inglés. Llevan toda su historia haciendo eso. No puede sorprendernos. Esta mierda es su mierda.