sábado, 22 de agosto de 2009

El proletariado


La verdad de nuestro deporte esconde otra más gruesa, la oscura verdad del capitalismo más crudo: hombres que pertenecen a otros hombres, por salario o por lo que sea. Acaban de largar a Bourdais por la puerta chica, y a Piquet, cuando ya suenan Heikki y Jarno como próximos candidatos al paro, y de aquí a que termine la temporada seguro que se baraja alguno más.

Mi abuelo díría «pobre del pobre», y aunque los emolumentos que reciben los pilotos por su trabajo no dejan de ser sumas que escandalizan, astronómicas, también es cierto que en el interior del negocio donde desarrollan su actividad, las cantidades parecen justas e incluso bajas para los números totales que se manejan. Por ello me ha dado hoy por reflexionar sobre lo esquivo que resulta todo, sobre cómo las apariencias no sólo engañan en la F1 sino que distorsionan la realidad hasta el punto de que hay quien ve en los hombres que conducen las máquinas una especie de niños malcriados que se quejan (cuando lo hacen) sin razón.

Ocurre en otros ámbitos competitivos y por ello se podría afirmar que es un mal exclusivamente deportivo, el mal deportivo por antonomasia, si se me permite la grandilocuencia, lo que no quita un ápice de mordiente sobre el aspecto social de la cosa, y es que los pilotos forman parte del proletariado que se mueve alrededor del paddock y la parrilla. Son los currantes, los que dan el callo y los que pierden, ganan o mantienen, el puesto de trabajo más caro (en el estricto sentido de la palabra) del Circo.

Así el invento, echo en falta en los análisis con que nos deleitan algunos medios, cuando hablan de despidos, que se hable también del punto de vista empresarial para que entendiéramos que a veces ocurre que hay sueldos o expectativas que no compensan a unos o a otros, y que ése suele ser uno de los aspectos con más peso a la hora de apear a un piloto de un equipo, o de que éste se vaya a otro. Bourdais había dejado de interesar económicamente. Piquet parece que no justificaba el gasto. A Kovalainen le ha llegado la hora sospecho que por lo mismo, y cuando digo lo mismo me estoy refiriendo también a aquello que hizo que le renovaran el año pasado de manera tan rápida como extraña: puro interés. Y en el caso de Trulli parece que lo único que hay es un desencuentro económico… Tela, la maldita tela, lo que vengo diciendo.

En este escenario, la calidad es importante en tanto en cuanto justifica la tela que se paga. ¿Eres bueno? Te pueden pagar mucho si te lo curras. ¿Eres malo? ¡Más te convendría ser bueno! ¿Eres bueno y te echan? Hay alguien mejor cerca, o más barato, o sencillamente trae más dinero bajo el brazo. ¿Eres malo y te echan? Pues como en todos los sitios. ¿Eres malo y te quedas? Bueno, lo de Ralf fue realmente extraño.

No me enrollo más. La calidad, las estadísticas, los logros, por sí solos, no lo explican todo, lamentablemente, y convendría tenerlo algo más en cuenta si se quiere entender de qué demonios va realmente esta historia.

2 comentarios:

csm dijo...

¡ Cuánta razón tienes ! ¿Dónde dejamos a Nakayima? ¿ En los que cobran poco porque lo hacen mal, o sea, que son malos y se quedan?? Siempre he pensado qué pena que Williams se haya resignado a correr con un solo coche...ya, ya sé lo de Toyota, pero sigue dando pena XDDD
Un besote

Orroe dijo...

Concha, hija XDDDD Te me has quedado sola XDDDD Pero no seas mala, Nakajima es de los malos que van aprendiendo y ponen tela, vamos, la norma XDDDDD

Sí, para qué voy a negártelo, da un poco de pena, pero es lo que hay :P

Un besazo especial ;)

Jose

PD: ¿qué tal lo de la plancha? XDDDD