jueves, 31 de mayo de 2012

El indio bueno


No acostumbro a dejar que las afinidades de la gente que me gusta interfiera en lo que siento por ellos, ni por supuesto me afecta dónde militan fuera de todo esto o qué desempeño tienen allí... Sin ir más lejos, Fernando es seguidor del Madrid, Pedro del Barça, Jaime del Español, y yo tiro para un Athletic Club que se acaba de partir los piños frente a un Atleti y un Barcelona que simplemente han sido mejores en el campo. En lo político, por no interesarme no me interesa ni con quién se sacan la foto.

Cada cual es cada cual y el ámbito privado para mí es sagrado, ya que considero que ni es asunto mío el de otros ni me gusta que nadie se meta en el mío.

miércoles, 30 de mayo de 2012

The monster is coming


Con ocasión de la celebración del G.P. de Mónaco, Internet se ha llenado de imágenes y escritos que hacían referencia a tiempos gloriosos, como si los que hemos usado este tipo de recurso en cierto modo barato, buscáramos atrapar en el aire los ecos todavía tibios de hazañas que sin duda lo fueron, porque sin ellas, nuestro deporte, lo que contamos o tratamos de transmitir sobre él, pierde demasiados enteros.

En el fondo todos sabemos de qué va el asunto, y entre fábula y fábula o entre queja y queja, no dejamos de ser conscientes de que jugamos a reconstruir el pasado en un presente que sencillamente se nos escapa entre los dedos, de manera que a veces ocurre que con tanta épica suelta a desmano, nos empeñamos en que nos divertimos con algo en lo que uno de sus más directos protagonistas insinúa haberse aburrido. Sin que suponga ningún contrasentido, ¡ojo!, pues como ocurre en muchos ámbitos de la vida, en la F1 siempre son más sabrosos los preparativos y siempre resulta más jugosa la disposición de nuestras ilusiones sobre el tablero que el desenlace mismo de la partida, de manera que a la postre intervenimos en el lance que transcurre sobre la pista, tanto o más que aquellos que lo ejecutan.

De agujeros y revólveres


Que Charlie Whiting tiene mucho peligro no es una novedad. Cuando en julio de hace dos años le asimilaba a la imagen de Roy Bean, el juez de la horca, pretendía enfocar sobre él esa serie de facultades propias de un ser antojadizo y vengativo que sabiéndose intocable, origina que el reglamento deportivo FIA en sus manos, funcione de la misma manera que un revólver cargado en las de un chimpacé, sirviendo lo mismo para amonestar por una cabronada que para condenar a muerte por una tontería.

En fin, con Charlie nunca se sabe, y esto tampoco es una novedad, aviso, pero el caso es que además de lo deportivo de la cosa también lleva lo técnico de la misma, al menos visiblemente, ese complejo sistema de normas y apreciaciones que debería servir para que todo el mundo supiera en qué escenario se mueve a la hora de diseñar monoplazas pero que por su abundancia en agujeros, negros y de todos los colores, suele dar lugar a lecturas inteligentes o ambiciosas por parte de los ingenieros de las diferentes escuderías, ante las cuales el ex mecánico de Brabham lo mismo dispara un tiro al aire que lo mete entre ceja y ceja.

martes, 29 de mayo de 2012

Bienvenido a casa


Mal padre sería si habiendo dicho hace poco que sentía a Felipe Massa como a un hijo adolescente a quien se soporta y se quiere a partes iguales, de quien se conoce la altura de sus cimas y la profundidad de sus valles, no le dedicara hoy una líneas de reconocimiento ante ese generoso reencuentro consigo mismo que protagonizaba para los tifosi al lado mismo del Mediterráneo, tal que hoy hace dos días casi exactos. 

«La gloria no consiste en no caer nunca, sino en levantarse todas las veces que sea necesario. Y eso es algo que muy poca gente tiene el privilegio de poder experimentar.» 

La casta de los metabarones


Dios quiera que me equivoque, pero si algún día a Jean-Éric Vergne le dan la patada en el culo en Toro Rosso esgrimiendo el mismo argumentario que Marko y Tost utilizaron para deshacerse de Sebastien Buemi y Jaime Alguersari, a lo peor el francés se acuerda de la estúpida decisión que tomó su equipo en Mónaco, cuando cayendo cuatro gotas y con toda la parrilla en pista, los del wall pensaron que era buena idea tirar a tomar por saco todo lo logrado en el Gran Premio, para ponerse a jugar a la ruleta rusa por ver si sonaba una flauta que ni sonó ni hacía falta que sonara.

Podría ponerme creativo y afirmar que sospecho que la mano larga de Red Bull tuvo algo que ver en tan lamentable asunto porque de otra manera resulta absolutamente incompresible. Podría incluso decir que Vergne pudo hacer de último cartucho en esa carrera de lanzar anzuelos en la que se entretuvo la austriaca el domingo; que alguien pensó que sacrificando al novato, alguno de los de arriba podía tomar ejemplo y seguir el camino equivocado para dejar campo libre a los que sabían perfectamente que el cebo no merecía la pena...

lunes, 28 de mayo de 2012

El chocolate de los generales

 
Escribir mucho y rápido protege del mal de ojo, las calenturas y los vampiros, como los ajos. No me lo pudo decir mi abuela porque para cuando me lancé a este ruedo hacía mucho que ya no estaba a mi lado, y aunque es una de esas recomendaciones que suelo poner en su boca de tanto en tanto, a buen seguro que me la haría si anduviera todavía por aquí.

En fin, como sabéis, llevo de un tiempo a esta parte intentando bajar de la sillita en la que está subida, a esa estrategia que a decir de algunos supone el paradigma de la modernidad formulera, la razón última de nuestro entretenimiento y el quid del espectáculo en F1 (esto sí que es venta de humo, y no lo otro), de manera que tengo algunas perlas bien dispuestas en entradas anteriores como para defender que lo que vimos ayer, de ser estrategia tal y como dicen, lo será con minúsculas, porque consistió en gestionar neumáticos de la manera más ramploncilla posible.

domingo, 27 de mayo de 2012

¡Diantre by Pirelli! [Monte-Carlo]


Disculpadme, pero estoy perplejo. Pensaba que las carreras de coches consistían en otra cosa, pero hoy me he dado de bruces con una cruda realidad que no reconozco ni de coña.

Vamos a ver, que un tipo como Sebastian Vettel, que una escudería como Red Bull... Sintetizando, que es gerundio: que un bicampeón y una bicampeona del mundo y todo eso, monten el sarao que montaron ayer para que el alemán haya terminado cuarto, cuando el baby podía haber disputado la Q3 y haber salido cuarto para terminar en el mismo sitio, o sea, cuarto, me tiene sorbido el seso.

sábado, 26 de mayo de 2012

Caballo blanco: e1


Acabo de terminar la entrada correspondiente a la calificación del G.P. de Mónaco para Diariomotor, y mientras la escribía de la manera más aséptica posible (espero haberlo conseguido) no he podido dejar de pensar en la multitud de cabos sueltos que han quedado tras el término de la Q3.

¿Cómo es posible —me pregunto—, que en un circuito ratonera donde hasta anteayer lograr la pole suponía firmar el 90% de la carrera, Sebastian Vettel se haya permitido el lujo de rechazar disputar la crono de las cronos para guardarse un as en la manga? Sí, ya sé que se ha quejado con posterioridad de lo mal que han hecho las cosas en su muro, pero viniendo del alemán y su escuadra, el asunto no deja de sonar al cuento de Pedro y el lobo, a mohín de cara a la galería, a farol quejumbroso, a tirita sobre una piel inmaculada. Y lo digo con el corazón en la mano, porque Fernando, quedando quinto, estaba más feliz que unas pascuas, y Michael, relegado a la sexta posición, otro tanto… Incluso a Lewis no se le veía tan torvo como otras veces, después de haberse clavado una chincheta en la santa planta del pie con ese MP4/27 que sencillamente parece otro.

La genialidad en el ropero


En esta moderna Edad Media dominada por los fuegos artificiales y los destellos, alguien a quien no miro diría que ser mago puede serlo cualquiera, a poco que disponga de chistera y algunos conejos, claro está.

Adrian Newey, a quien tuve la oportuna ocurrencia de vislumbrar en calzoncillos en la cocina de su casa hace más de año y medio, imaginando mundos y soluciones para sus vehículos con las cosillas que iba encontrado donde otros sólo ven cazuelas y cubiertos, supone el ejemplo vivo de lo rápido que elevamos a ciertos seres humanos a la categoría de ídolos, pues somos sencillamente una pandilla de huérfanos harapientos en busca de padre o madre en quienes reflejarnos o a quien coger de la mano. También supone otro buen ejemplo de lo rápido que descabalgamos a la peña en cuanto deja de cumplir nuestras egoístas aspiraciones... Pero dejémoslo ahí, porque como diría mi abuela, en el caso del Red Bull de este año: ni tanto, ni tan calvo.

viernes, 25 de mayo de 2012

Domingo de encierro


Correr en Mónaco tiene mucho de 7 de julio pamplonica (disculpadme la foto, pero es que tengo tarde de tomarme todo un poco a chufla). Decía que con tanto guardarraíl y tanta acera, con tanto muro y tanta protección, los monoplazas se pueden dejar en Monte-Carlo alguna pegatina que otra en el lugar más inesperado, porque a poco que los pilotos pierdan algo de concentración o apuren demasiado una frenada o un giro de volante, al igual que les pasa a los mozos en la curva de Estafeta, ya se pueden encomendar a lo más alto porque en estas cosas no suele caber ninguna vuelta atrás.

Mónaco es así, estrechito y ratonero. Con él no se juega. Todo lo que tiene de envoltorio magnífico (el glamour, la belleza arquitectónica, el glamour de nuevo, el puerto y los aficionados, el glamour otra vez…), lo tiene de jodido, de manera que hay que jugársela a salir lo más delante posible desde el mismo sábado, al estilo de los que hacen noche a las puertas de Harrods para asaltarlo el primer día de rebajas, porque de otra forma, el asunto de adelantar se pone muy cuesta arriba salvo que medie una muy inteligente estrategia que permita ganar terreno en vez de llevar al piloto a naufragar en mitad del inevitable tráfico. De manera que alcanzar la pole adquiere una importancia inusitada en El Principado.