Me había prometido no salvar a nadie, dejar que los árboles de Aokigahara rebosen siluetas que penden de un hilo porque prefirieron olvidarse así a probar a moverse por sí mismas, pero me ha resultado imposible.
En tanto que tengo la TARDIS tan estropeada que lo mismo me lleva a la cuenca de Afar hace 3'5 millones de años si solicitaba manifestarme en la rueda de prensa que ha dado esta tarde Alonso en Montmeló, he preferido tirar de mi viejo tablero ouija, porque es fiable y porque, al fin y al cabo, lo usa más gente de la que pensaríais a la hora de hacer sus crónicas y artículos donde se filtran torpedos, exclusivas, canela fina y tal. Bueno, también se usó para invocar al espíritu de Juanito, pero ésa es otra historia.









