La banalidad con que se ha tomado en algunos ámbitos el «golpe de estado» que ha dado Pirelli a la Fórmula 1 con su donde dije digo digo Diego
a partir de Bahrein, contrasta con esa esencia económica de nuestro
deporte que tantas veces se desestima a la hora de valorar las cosas
como corresponde, y es que los equipos con presupuestos ajustados, los
que no han tenido capacidad para remontar la andanada que les han metido
en línea de flotación, han perdido una oportunidad de oro que
difícilmente volverán a oler siquiera.
Sahara Force India es tal vez el exponente más claro y también
hiriente. Hasta la cita del emirato, la india se postulaba como una
interesante alternativa en la zona media de la tabla. Adrian Sutil y
Paul Di Resta ocupaban plazas impensables otros años y alegraban los
domingos a los aficionados. Pero llegó Pirelli con sus tradicionales
cambios de rumbo (3 en 3 años) y poco a poco se han ido deshaciendo…









