miércoles, 21 de septiembre de 2011

Running up that hill


Al filo del comienzo de la tarde, Temperance, Huesos para Booth y los amigos, descubría una vez más a su padre (cosas de las reposiciones). De fondo sonaba Placebo, elevando en alto esa magnífica pieza musical que da título a esta entrada y que ahora mismo estoy escuchando.

El caso es que desde abril pasado estoy recorriendo mi particular y enésimo Nürburgring, y siento que va siendo hora de dejar de pensar sólo en cada curva para centrarme en vaya usted a saber qué demonios.

lunes, 19 de septiembre de 2011

¡Amén!


El acoso que viene sufriendo Ferrari desde que Fernando Alonso se vistiera de rosso, se ha ido convirtiendo en un bonito exponente de lo mucho que nos queda por recorrer en este deporte antes de plantearnos siquiera qué ocurrirá con la afición española cuando el asturiano se retire.

Últimamente se viene hablando mucho de la venta de humo en referencia a cómo se han estado sosteniendo por parte de algunos medios las esperanzas depositadas en el de Oviedo y su vehículo, a pesar de que Red Bull iba segando la hierba a sus pies conforme avanzaba la temporada. Hoy el cuerpo me pide señalar con el dedo que el humo ya nos lo estuvieron vendiendo antes, y que nos lo siguen vendiendo aunque sólo acertemos a ver el de color encarnado.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Cambio de enfoque


Entre las muchas lecturas que se han realizado sobre la circunstancia de que los cinco campeones del mundo que hoy corren en la F1 ocuparan los cinco primeros puestos al término del G.P. de Italia, me ha sorprendido no encontrar ninguna que resalte como se merece, el hecho, tan inusual como el ampliamente destacado, de que tanto Rosberg como Webber no concluyeron la prueba.

El primero por haberse quedado en La Primera Variante nada más comenzar la carrera, y el segundo, por encontrarse a Massa en el mismo punto del trazado, lo que a la postre le acarreó tener que quedarse varado en La Parabólica en su viaje sin alerón delantero con dirección a los garajes.

sábado, 17 de septiembre de 2011

¡Más rublos, Vitaly!


Conforme a la mejor tradición pirata, ejemplarmente escenificada para nosotros por Gosse, Defoe, Stevenson y acaso Salgari, un ladrón del mar como mandan los cánones nunca se casaba ni con Dios, y espero se me perdone el exabrupto mañanero, pues hablando de este tipo de gente es el que cabe más a propósito, pues por mucho que nos enseñaran los rudimentos de la auténtica democracia en aquella aventura que se llamó La Cofradía de Los Hermanos de la Costa, jamás dejaron de ser una banda de hijos de puta a la que la historia pasó por encima.

Hace unas horas he estado en Bilbao. Paseando bajo la fina lluvia, observando cómo Carmen Despierta miraba a John Adams en un tiempo congelado entre el ayer y el mañana en la confluencia de La Gran Vía con la calle Diputación, recapitulaba sobre lo jodido que se está poniendo todo gracias a que los que deberían guiarnos van dando palos de ciego mientras barajan si es más costoso rescatar a Grecia que dejar que se vuelve una ruina mayor de la que es ahora.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Noble oficio de escudero


«El escudero de Sigfrido, el fiel Wolf, no sólo ocupaba tal cargo cerca de él, sino que, además de cumplir sus obligaciones del mismo, sentía gran aprecio por el conde, quien le consideraba como un verdadero amigo. Eran antiguos compañeros de armas, y Sigfrido tenía en él a un consejero insustituible en los momentos difíciles.» 

Genoveva de Brabante. 

Antes de que la factoría Disney acampara definitivamente entre nosotros, cuando los cuentos eran cuentos y no películas de dibujos animados; cuando Pinochio era hijo de Carlo Collodi y no de Gepetto; cuando Peter Pan volaba entre las delicadas palabras tejidas por James Barrie y no sobre nubes; cuando Alicia sencillamente se miraba en el espejo de Lewis Carroll, la experiencia se iba atesorando a poquitos porque el tiempo transcurría a poquitos y porque existía un horizonte que se ganaba a poquitos. 

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Repóquer de ases


Soy jodido, mucho, lo reconozco. Ejercer de bufón tienes sus ventajas, y la principal de ellas consiste en que así me oculto del mundo mientras parece que me lo pongo por montera, reclamando sin rubor que los demás hagan como mínimo lo mismo que hago yo.

Dicho esto, en toda esta película lo sencillo resulta magnificar al magnífico y ensuciar al sucio. Así ha sido recurrente hacer astillas del F150th Italia sin tener ni puta idea de por qué es tan malo (supuestamente, que esa es otra), o seguir metiéndose con la de Maranello porque de algo hay que hablar; de la misma manera, se ha alabado al RB7 con idéntica carencia de argumentos, aunque recurriendo a la magia de Newey para salvar posibles escollos. Ni os cuento lo que ha ocurrido con McLaren o Mercedes, que nadie sabe cómo ha sido y nosotros nos quedaremos sin saberlo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Amazing! [Al César lo que es del César]


Mientras me espabilo un poco, y por aquello de dar a Vettel lo que le corresponde, me voy a tomar la molestia de señalar que el adelantamiento que realizó ayer a Fernando Alonso, amén de asombroso, como han tildado muchos, era ilegal porque había bandera amarilla en pista.

Para los retorcidillos, decir que la señal que recibimos en nuestros televisores viene directamente de la realización del FOM y nos traslada todo lo aquello en lo que interviene Dirección de Carrera.

domingo, 11 de septiembre de 2011

He visto un lindo gatito [Italia]


Que no se alarme nadie, pero al parecer, hay mucha más gente de la que pensaba que como yo quiere ver a Vettel, pues de la hora larga que ha durado la carrera, apenas hemos visto al alemán en la pantalla del televisor unos diez minutos, eso sí, a los que se han sumado las imágenes de la terminación, el podio y la rueda de prensa, para que no se nos olvide que está por encima de su coche, en sentido literal y figurado.

A mí estas cosas me hacen la gracia que me hacen. No es por nada, pero ya en 2008 venía diciendo lo que llevo tiempo, y es que hay cosas que no cambian por mucho que nos empeñemos: ganar desde la pole es fácil; ganar con el Safety Car arrancando la prueba, también; y por supuesto, ganar con un coche radicalmente mejor, que ya vimos cómo se puso el personal de picajoso con Button cuando se proclamó campeón del mundo con el BGP001.

Una anécdota


Uno de los considerados mejores pilotos de la historia, el norteamericano Chuck Yeager, fue rechazado para integrarse en el programa de primeros astronautas de la NASA porque aunque disponía de un currículum que podía haber eclipsado el de cualquiera de los elegidos para la gloria, no daba el perfil que se buscaba. Ni tenía estudios superiores, ni su vida más allá de los aeródromos y aviones era motivo de exaltación patriótica. Era bueno, rematadamente bueno, tal vez el mejor, como atestigua su carrera, pero los inicios del programa espacial le tenían reservado un lugar entre sus sombras, y allí se quedó disciplinadamente, como buen militar que era.

El caso es que en 1963, Chuck partió de la base de Edwards para probar un NF-104 —versión preparada del F-104, una especie de misil con alas que por sus características y abundantes accidentes recibía el apodo de Widow Maker (enviudador)—, para en un momento dado clavarlo hacia el cielo y pulverizar el récord de altura que hasta ese momento ostentaban los soviéticos, dejándolo en 30.480 metros (la estratosfera, nada menos) antes de que el aparato entrara en pérdida y él tuviera que saltar in extremis con serias quemaduras.

sábado, 10 de septiembre de 2011

From the lost to the river


Si dispusiéramos de una bolita de cristal como la que perdí en los acantilados, el mundo sería una completa castaña. Admitámoslo, resulta muy aburrido conocer de antemano lo que va a suceder, emprender cada día sabiendo perfectamente qué recordaremos cuando nos vayamos a la cama...

Hará mañana dos semanas que prometí hablar de Fernando, pero no se puede confiar en la palabra de un soñador, porque en cuanto te descuidas se pone a coquetear con las menudencias cotidianas olvidando que lo serio es cumplir promesas (¡mundo de Dios, así nos va pareciendo tan serios!).