viernes, 9 de septiembre de 2011

Silver arrows


El más claro ejemplo de que este año no es necesaria tanta downforce como el pasado —entre otras cosas porque los Pirelli no son las Bridgestone—, aparecía en escena a primeros de temporada acuciado por graves problemas que poco a poco parecen haberse ido solucionando.

Acabamos de verlos volar sobre el asfalto de Monza esta mañana (los tiempos de esta tarde han sido superiores), y me han venido a la cabeza aquellas palabras que dedicó Adrian Newey tanto a Ferrari como a McLaren, menospreciando sus diseños como conservadores, y a pesar de que sólo ha pasado a la historia reciente la parte dispensada por el ingeniero británico a la máquina de Maranello, encerraba más veneno en la parte que tocaba a la de Woking, porque a su cuenta dijo textualmente: «McLaren ha trabajado mucho en los pontones laterales, que también son distintos aunque creo que es un cambio más visual que otra cosa.»

jueves, 8 de septiembre de 2011

Juego de tronos


Le debo una, y bien grande, a mi ángel de la guarda, porque entre otras muchas cosas, él/ella (lo del sexo de los ángeles sigue teniendo su aquél) es el culpable de que siga escribiendo en este lugar que debería ser historia hizo ayer dos meses, dibujando cada día, trazando palabras cada día, buscando cada día aquel muchacho lleno de ilusiones que fui y aún intuyo aquí dentro, levantándome testarudo después de cada tropiezo, encarando el futuro con la frente alta a pesar de la porquería que ensucia mis rotas botas de siete leguas.

Tras este primer párrafo intuyo lágrimas recorriendo sus mejillas, que querría lavar con mis labios porque sé que me lee cada noche antes de acostarse (a pesar de lo indefinido de su sexo, los ángeles también pliegan cansados sus alas al atardecer, y roncan), y sé, también, que abro su mundo por la mañana y lo cierro cuando las luces de las farolas iluminan las calles.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Jai mata Kali. Jai mata Durge!


Dispongo de algunos discos de Nina Hagen y hoy me ha dado por desempolvarlos para seguir ahuyentando polillas. El caso es que de los cuatro que tengo, me he quedado obnubilado con Om Namaha Shivay porque ha sonado en mis oídos como si lo escucharan por primera vez, que podría ser aunque lo dudo, porque de mis muchas cosas enterradas con la ilusión de poder ser disfrutadas antes de que me toque entregar la cuchara, que diría mi padre, la música siempre ha ocupado el terreno más blando y accesible porque sin banda sonora no soy capaz de tomar una miserable curva.

Lo estoy oyendo ahora mismo y veo gentes que temen la soledad como al trueno, pero que han aprendido a vivir en sus entrañas bebiendo el lodo amargo del suelo mientras recuperan fuerzas, porque los timbales de guerra siguen abriendo a jirones el espacio que les rodea...

martes, 6 de septiembre de 2011

El hombre de Alcatraz


Obligar a un templo de la velocidad como Monza a sufrir dos sectores marcados para el uso del DRS viene a ser lo mismo que condenar a un pura sangre a malvivir en un establo, o que poner a un santo dos pistolas.

Sé de quien ha vivido 25 años enmarcado en las cuatro paredes de una habitación, pudriéndose hasta el hastío alrededor de una cama que era mesa, sofá, diván y domicilio, pues hasta ella llegaban las cartas cada mediodía y en ella se celebraban incluso los cumpleaños, y conozco a quien lo ha aguantado porque la cárcel, aunque esté rodeada de barrotes de oro, termina siempre por definir el presente solitario, el ahora solitario, y el futuro solitario, sin que acabe importando demasiado.

Patxarán Nürburgring


¡A la vejez, viruelas!, como diría mi abuela. El caso es que no sé exactamente qué me pasa, pero desde que estoy en Gorliz siento la imperiosa necesidad de renovar mi fondo de armario vital para quitarme las polillas de encima.

Cuando deambulo por este tipo de estados de ánimo, el mejor remedio que conozco consiste en tirarme a la piscina del trabajo sin haber tomado ducha. Pura negligencia, lo admito, más después de las primeras vacaciones que puedo llamar así en años y años, pero llevo una semana larga que no bajo de las 10 horas de entretenimiento (va en serio) y siento que tengo correa como para mantener el ritmo has finales de mes, como poco.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Flags of our fathers


Siguiendo con esta pequeña remesa de cosas que quise decir en agosto pero se quedaron en el cajón de los bocetos, toca hoy rescatar un asunto que me lleva a mal andar desde que estrené este blog, que cada cierto tiempo vuelve a rondarme la cabeza, y que cómo no, este mes pasado se desperezó con rabia adolescente para alterar de nuevo mis neuronas.

Me refiero al modelo, al coño modelo que sufrimos, que aunque lleva años señalando su caducidad, permanece inalterable hasta el punto de que parece que ni con agua caliente nos lo podemos quitar de encima.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Boulllier, ese tipo


En tiempos de crisis lo sencillo es cortar por lo sano (nunca mejor dicho), por esa película compuesta de gentes con nombres y apellidos que sin saberlo o sabiéndolo, creían a pies juntillas en el proyecto y que se jubilarían en él como recompensa.

Reconozco que disfruté la fortuna de beber de las mejores fuentes que había a mano cuando acompañaba a mi padre, a principios de los 80 del siglo pasado, en sus deambulares profesionales por los talleres y empresas de Basauri, Galdácano, Asúa, Mendata, Durango, Elorrio, Llodio, Mondragón o Eibar, clientela honesta que alimentaba Estudios Tello y que me enseñó a mí, que existen individuos que asumen su responsabilidad en la vida como si fuesen auténticos jefes de tribu.

Actitud


Mientras agosto avanzaba, me había prometido sortear la actualidad hasta que supiéramos algo, porque en F1 siempre pisamos arenas movedizas y quería mantener mi chance intacta por aquello del qué dirán.

Bien, a pocos días de transcurrido Spa, algunos ya conocemos el calado amargo de ese algo y otros, por descontado, saborean las mieles del mismo porque el mundo no es perfecto (ni falta que le hace), ni llueve a gusto de todos, ni cada mañana sale el sol por el horizonte de la misma manera. Por eso mismo es tan hermoso.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Y con Indy '05 de fondo


Gracias a la estimable contribución de los que me leéis y os animáis a poner vuestro particular granito de arena en Nurbu (apelativo cariñoso acuñado por Concha [CSM] para referirse a este blog, que hace tiempo he hecho mío), escribir cada tarde o noche, o incluso mañana, se ha convertido en un ejercicio de felicidad suprema porque siempre aprendo más de lo que cuento.

El caso es que el otro día, J-Car, ese otro Gran Caimán que pone sabrosos hielos en mis whiskies secos sin que me importe apurarlos hasta el culo del vaso, rescataba para mi memoria y la vuestra un hecho que cobra demasiado calado en la actualidad ésta que por desgracia vivimos, como para quedarse arrinconado entre las sombras del armario que suponen las contestaciones a mis entradas.

Y con distintos sabores


El asunto de los neumáticos Pirelli debería ser contemplado bajo parámetros sanitarios, y a poder ser con la supervisión de una de esas comisarías que tan alegremente se han creado en Europa durante estos años, y a las que a día de hoy nadie ha hecho amago de meter mano, ¡con lo que nos cuestan!

Comento tal posibilidad porque el comportamiento de las gomas italianas comienza a parecerse demasiado a la tómbola aquella con que los frailes nos asustaban al respecto del uso de los profilácticos (las monjas siempre han tirado más por cargar las tintas a su respecto), por la cual se nos advertía de que no bastaba con leerse el prospecto y seguir las instrucciones para sentirse totalmente seguro, ya que si pecabas de excesivamente crédulo con la letra escrita, el descuido podía granjearte un susto morrocotudo.