viernes, 10 de mayo de 2019

¿Milonga o tango?


He dejado pasar un tiempo prudencial antes de ponerme a echar el ratito sobre nuestra querida e insuficientemente ponderada prensa especialista británica, esperando, ingenuamente, que los que luego se rasgan las vestiduras porque les llamo mamporreros de aquí cayeran en la cuenta de que la de Il Cavallino no está haciendo trampas este año...

No, no toca. Esta temporada, La Scuderia se basta y sobra para dar argumentos al enemigo sin que éste tenga que recurrir a llamarla tramposa semana tras semana, como sucedió en 2017 y 2018, y paro de contar por no mirar atrás, ya que, en realidad, es más vieja que Carracuca esta historia de que los medios recurran, para atizar sin compasión a Ferrari, a los atajos ilegales los días impares, a la inutilidad los pares, dejando para los fines de semana la exploración de las infinitas posibilidades que propone la peligrosa italianización de la mítica. Oh, wait!

Produce mucha pereza tener que venir a estas horas a recordar que el discurso informativo es tan monocorde que tira bastante para atrás.

No hay notas discordantes, no hay exploraciones alternativas, la realidad es eso que nos llega empaquetado desde lejos y no hay sitio para pensar distinto ni por nosotros mismos. Pasa en política, en economía, en usos sociales, y hasta cierto punto es razonable que también suceda con la Fórmula 1, porque lo sencillo y adecuado en todos los ámbitos es no desentonar y sumarse al carro de la verdad.

Me sigue escamando, eso sí, la piel finita que muestran los que se sienten agraviados cuando les recuerdas que siguen sin mueven un puto dedo por cambiar el orden de las cosas. Ferrari acumula en la actualidad suficientes problemas como para ser portada todos los días y sin necesidad de ayuda, pero ello no me evita la sensación de que la óptica oficialista —por ende la que nos llega a nosotros— nos la está jugando de nuevo. Sin ir más lejos, Charles Leclerc vuelve a insistir: «I don’t think it is as bad as the championship looks» [Ferrari and Mercedes have always been close in 2019], de forma que cabe preguntarse si es verdad eso del error en el diseño del SF90 o sufre de problemas con las gomas, o todo es mucho más sencillo y se reduce a lo que nos dice el piloto monegasco: «But overall, I think the performance is there. We just need to try to put everything together in most occasions to be using our full potential.»

Suena a que la prensa nos ha estado entreteniendo con milongas, y a lo peor es eso lo que ha ocurrido: a falta de trampas que llevarse a la boca tocaba inutilidad, y alguien, lejos, se ha pasado de frenada.

Os leo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La milonga es más de intimidad, roce, una despreocupada alegría de la vida. El tango ya, es teatralidad pura. Más postureo de camisas rasgadas e infortunio.

Ferrari, que vienen siendo los vecinos escandalosos del pueblo, oscilan entre ambos extremos.

Eso, y la manía circense por los humos de colores, aromas frutales. Cómo afirmando que ellos también son capaces de hacer trampas, faltaría más. Dudosas interpretaciones de reglamento a las que la FIA asiste con una sonrisa cómplice... Aunque este año parece no haber colado ninguna.

Quizás los italianos sean muy susceptibles de piloto. Adoptan su personalidad, sus maneras. Por eso quizás la confusión que exhiben...