sábado, 10 de febrero de 2018

Sainz y la mala vida [09-11-2017]


Esta misma semana hemos hablado de Carlos y aunque no me gustan las repeticiones, creo que conviene recordar que poco después de su estreno en Enstone muchos lanzaban las campanas al vuelo. Renault no andaba bien en aquella etapa, de hecho, logró superar a Toro Rosso en la última prueba del calendario 2017 y por tan sólo 4 puntos. Ése es el entorno de salida, ésa es la realidad de partida. Sáinz no fue llamado por la gente de Abiteboul para hacer milagros sino para trabajar duro, y sobre eso escribía en Momento GP hace ahora casi tres meses.


Es tal la prisa que tenemos que a cualquier cosa llamamos cambio a mejor… Carlos Sainz, por ejemplo, ha bajado profesionalmente dejando atrás Toro Rosso y pasándose a Renault. La de Faenza navega sexta en el Mundial de Marcas y la gala, pues eso, que está un puesto por detrás.

viernes, 9 de febrero de 2018

¡Mecachis, que se chinchen!


Habíamelas prometido felices pero ni tanto así dura la alegría en la casa del pobre, que habiéndome jurado el lunes que habría de evitar en lo posible charcos y jardines, hállome a viernes a las puertas de ser quemado en hoguera pública. Y presto que estoy. Y gravemente dispuesto también, que no hay naide que me gane a Robin Hood de la Fórmula 1, al menos que sepa yo ha nacido.

Cuídense Vuesas Mercedes de continuar allende aquesta línea trazada con tinta roja y muñeca firme sobre pergamino viejo. Aviso he dado y a la suya cuenta empeño el riesgo de aceptar fingir conmigo un juego frívolo que no es cosa difrente que bailar alrededor de las vanidades mostrando los sucios rayones que adornan pantalones, calzones y bragas, de las Gracias que a tal hora de tal día como hoy, buscan peros saltones y gruesos borrones, acaso rastros del paso de las moscas, en que Toyota haya logrado de la generosidad de su Ilustrísima World Endurance Championship FIA, que consienta en que las 6 Horas de Fuji se celebren en fecha diferente y apartada del Gran Premio de Japón.

W. Williams


Sí, estoy al corriente de que Toyota ha conseguido mover las fechas de las 6 Horas de Fuji para que no se solapen con las del Gran Premio de Japón F1, pero con vuestro permiso y el de los que ya se están rasgando las vestiduras, pretendo echar el ratito hablándoos de William Grover-Williams, el primer británico y espía que ganó un Grand Prix.

En realidad lo de espía vino mucho después del episodio que vamos a tocar esta tarde, así que podemos dejarlo de lado para retomarlo otro día. 

Red Bull saluda que Lotus «se pase» a Mercedes-Benz [28-07-2014]


No hay nada como valorar las cosas cuando han sucedido... Después de un desastroso inicio de campaña 2014, Renault se quedaba como suministradora única del entorno de Milton Keynes para el año siguiente. Lotus, en un intento por sobrevivir a toda costa, anunciaba que cambiaba de motorista  para la próxima temporada y Red Bull se felicitaba por ello. Y yo lo contaba a finales de julio en Diariomotor, eso sí, poniendo un puntito de pimienta que a la postre resultó acertado, porque 2015 supuso el peor año de convivencia entre la austriaca y su motorista francesa.


Si algo tiene la Fórmula 1 es que resulta inmisericorde con los errores y Renault los ha cometido esta temporada, y abundantes, de manera que las cuatro escuderías a las que suministra unidades de potencia (Caterham, Lotus, Toro Rosso y Red Bull), practicamente todas han dado la sesión por tirada a la basura por imposibilidad de cumplir lo previsto a comienzos de año.

Un secundario de lujo [01-12-2017]


Desde el momento mismo en que se insinuó que McLaren podía estar valorando la posibilidad de abandonar su alianza con Honda, la prensa foránea, y por ende la española, focalizó el asunto en tanto en cuanto a las preferencias personales y prioridades de Fernando Alonso, convirtiéndolo en protagonista a su pesar. Desgraciadamente, meses después se sigue insistiendo en esta óptica desde determinados ámbitos de información, y puesto que recién hemos estrenado el viernes, me apetecía compartir con vosotros estas líneas que escribí para Graining.es en el inicio mismo de diciembre de 2017.


Resulta muy humano buscar razones para aquello que parece no tener explicación, pero por muchas vueltas que le demos, Fernando Alonso ha interpretado en el divorcio de McLaren y Honda el papel de un piloto que quería seguir ligando su carrera profesional a la Fórmula 1 sólo en el caso de que tuviera opciones en 2018, no para conseguir el título mundial, Dios lo quiera, sino para poder intentarlo lejos de la fenomenología paranormal que ha rodeado su actividad los últimos tres años.

jueves, 8 de febrero de 2018

Excusatio non petita...


No soy un tipo fácil, lo sé de sobra. He renunciado a demasiadas cosas por cuidar de aquellos que me cuidaron cuando vine al mundo y aún en mis primeros pasos sobre él, incluso de quienes intentaron joderme la vida y no pudieron, o sí. Total, que en jueves de crepúsculo me encuentro con que mis cuñadas dominan la Tierra y que si nos dan un poco de tiempo, somos nosotros los que elegimos a Donald Trump para que lleve la vara de mando.

Olvidado aquello de que no ofende quien quiere sino quien puede, veo con desolación que todo son ofensas en el parvulario. A un tipo que ha tenido una ocurrencia de hacer un fotomontaje en Photoshop le han clavado 480 euros de pena cuando lo propio sería curtir a boinazos, pero bien curtidos, a los pacatos que han considerado que eso podía ofender a nadie, que han demandado y han persistido en mantener la demanda por muy ridícula que fuera.

En Maranello no hay sitio para Mesías [16-11-2017]


Vettel acababa de vencer con rotundidad en Interlagos pero demasiadas preguntas quedaban en el aire, una de ellas especialmente hiriente con el tetracampéon alemán: ¿no iba a ser el Mesías? De manera independiente a cómo se nos vendió su llegada a la mítica, que ésa es otra, lo cierto es que Ferrari continuaba mostrando en 2017 sus peores costuras cuando más falta hacía remarcar las diferencias, y aquí Sebastian tenía su cuota de responsabilidad pero no la culpa... Desde mi espacio en MotorPoint, en noviembre pasado trataba de contextualizar este fenómeno en cierto modo paranormal, que como no se solucione pronto dará para que sigamos hablando de él en 2030.


La carrera del domingo vino a demostrarnos que las cosas en Ferrari siguen como cuando Fernando Alonso las dejó. Incluso, estirando el asunto, igual que quedaron cuando el trío de ases compuesto por Brawn, Byrne y Todt, abandonó paulatinamente Maranello hasta completar su salida a comienzos de 2008.

«Bargeboards» para tontos


Nos acercamos a ritmo de crucero a la presentación de los monoplazas 2018 y conviene que nos vayamos preparando para la que nos viene encima, ya que independientemente de lo bonitos o feos que resulten, nos van a ofrecer focos de atención que harán las delicias de los entendidos, sobre los que escribirán auténticos ríos de tinta, decorados, la mayoría de veces, con infinidad de imágenes repletas de flechitas.

Los Bargeboards van a ser sin duda uno de ellos y les vamos a dedicar una entrada porque, en esencia, son un elemento bastante sencillo de entender, cuyo aspecto más o menos recargado es el que define su aparente complejidad.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Rikky von Opel


Rikky se llamaba en realidad Frederick, y ha pasado a la historia de nuestro deporte como una de esas tarjetas de prepago telefónico que uno nunca sabía por qué duraban menos de lo que se había abonado al comprarlas.

Hijo de su tiempo y de Fritz von Opel —archiconocido por su empeño en propulsar y conducir todo tipo de cacharros con cohetes, actitud vital que le valió el sobrenombre de Rocket Fritz—, era, obviamente, nieto de Wilhelm Opel y bisnieto de Adam Opel, el impulsor de la saga que pasó de fabricar máquinas de coser a bicicletas y posteriormente coches, lo que se dice en casi lo que dura un capítulo de Vikings. Pero a pesar de los antecedentes genealógicos, el protagonista de esta entrada no tuvo demasiada suerte en este aspecto. 

Starman


No voy a negar que parece muuuy excéntrico y muy poco práctico gastar un montón de dinero para colocar en órbita marciana un poco de chatarra bonita y cara —en órbita y más allá, que decía el bueno de Buzz Aldrin, se entiende—. Pero mirad, hijas e hijos míos, está la cosa tan mustia y tan inclinada diariamente a lo pesimista y penoso, que mis pobres huesos agradecen este tipo de chorradas. 

Que bien, que vale, que no soy nadie; que seguro que lo habríamos sacado adelante si se hubiera hecho un crowdfunding para aprovechar bien el viaje y lanzar al espacio a media docena larga de políticos que conocemos todos, dentro de una Volkswagen T1 decorada a lo hippie. Pero menos da una piedra y, además, esta aventura no la pagamos nosotros.