viernes, 31 de mayo de 2013

Fast food


Algo va rematadamente mal cuando hasta el más acérrimo aficionado al fútbol te pregunta acerca de por qué tienen tanta importancia las ruedas este año. Le dices que no sólo es este año, sino que ya llevamos con el asunto al menos tres, contando lógicamente con los pedruscos de Bridgestone en 2010. Le explicas un poco en qué consisten ahora los neumáticos y lo más que consigues es que tu interlocutor abra la boca para decir a renglón seguido: ¡pues vaya mierda, no? 

Pues sí, ¡vaya caca!, que diría aquél. Y piensas irremediablemente en Bernie Ecclestone pidiéndole a Juan Mari Arzak que le confeccione un plato que sólo dure un suspiro, porque lo que mola de ir a un sitio tan exclusivo no es la comida que sirven sino el ir y venir de los camareros, y te asalta la figura de Alberto Chicote entrando en la sede de la FIA en la Place de la Concorde con el balón de rugby en la mano, para comenzar a levantar tapas, oler cazuelas y lanzar jaculatorias al cielo, mientras recuerda machaconamente a Fangio, a Moss, a Clark, a Stewart y Fittipaldi o a Gilles Villeneuve.

jueves, 30 de mayo de 2013

Fiesta de los maniquíes


Me he metido en el armario de mis recuerdos y entre abrigos que nunca llegué a usar y corbatas que jamás me puse, he encontrado Malos tiempos para la lírica de Golpes Bajos, obra sólo superada por Colecciono moscas y Fiesta de los maniquíes. ¡Dios, qué tiempos aquellos en los que toda hazaña parecía posible!

Los gallegos Cardalda, Coppini, García y Novoa, fueron leales compañeros en mi etapa universitaria. Los escuchaba en cassette. No existía el replay y en plan morboso, grababa sus canciones cinco o seis, o siete veces seguidas. Así, a la hora de rebobinar, bastaban unas pocas vueltas de lapicero para retornar al comienzo y poder volver a escuchar mis preferidas, quién sabe si moviendo los hombros y la cadera como se movían en unos ochenta del siglo pasado que hoy, me saben a costa salitre para los ojos de un náufrago. 

El ninja de Jalisco


«Quizá ha sido más estúpido él porque lucha por el título y mira los puntos que ha perdido.» Las palabras de Sergio Pérez al respecto de la bofetada virtual que le había propinado anteriormente Kimi Raikkonen, bastarían para levantar de su descanso eterno a don Pierre, el Barón de Coubertin, pues sintetizan a la perfección la ley del embudo a la que se acogen algunos pilotos para justificar sus incorrecciones.

Y es que el mismo piloto, Pérez, en el mismo sitio, Mónaco, clamaba el año pasado contra Maldonado en los siguientes términos: «No sé qué hacía Pastor esta mañana. Era completamente innecesario. Estábamos en una vuelta lenta. Quería hacer una vuelta lenta, pero él quería ir más rápido, así que me fui al interior para dejarle pasar y él se vino hacia mí.» Y lo cierto es que con los mismos protagonistas, Sergio y Pastor, en Silverstone 2012, la cosa subio de tono tras un lance de carrera al que se refirió el primero diciendo del segundo: «Todo el mundo está preocupado por él. Es un piloto que no sabe que nosotros nos estamos jugando la vida y no tiene ningún tipo de respeto. Es un piloto muy estúpido.» 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Pies de barro


Si los números dijesen algo, que lo dicen pero no como entienden algunos, nos dirían que Nico Rosberg, a pesar de haber triunfado en Mónaco y de que su compañero no ha obtenido ninguna victoria esta temporada, está ahora mismo a 15 puntos de Lewis Hamilton, el compi del demonio que mencionaba antes, así que conviene pasarse a las vibraciones para valorar al hijo de Keke, perspectiva que con el alemán, he adoptado siempre.

Y es que Nico es un gran piloto que ha tenido la mala fortuna de yacer encorsetado en aventuras paupérrimas, con lo cual, nunca ha podido despegar para encontrarse a sí mismo. Sí, ya sé, siempre estoy con lo de encontrarse a sí mismo y nunca doy pistas... Bien, Kimi es un tipo que se ha encontrado a sí mismo y da igual que conduzca un monoplaza que una lata de sardinas, que siempre será Kimi. Otro tanto ocurre con Fernando, con el que no cabe hacer exploraciones ni pronósticos, porque ya dispuso de una lata de anchoas y fue él mismo. Lewis, otro del mismo pelo. El británico tiene firma propia y esto es un hecho indiscutible. Pase lo que pase, esté donde esté, Lewis es un gallo de pelea, un sí mismo con espolones que no admite paliativos...

2013 tira la toalla


Siguiendo el guión previsto para esta temporada, McLaren ha insinuado que tira la toalla. Entendedme, no es que estuviera en el guión que la escudería inglesa dijera basta, lo que sí entraba en las previsiones para esta rara sesión, era que tarde o temprano la plateada se iba a descartar para la lucha por el campeonato, circunstancia que se destila de las palabras que su responsable, Martin Whismarth, hacía públicas a comienzos de esta misma semana.

Y es que si McLaren reconoce que la ha cagado con el MP4/28 y que mejor le habría resultado evolucionar el MP4/27 de 2012, lo suyo es asumir que la de Woking da por perdida esta temporada, ya que la británica no es muy dada a admitir este tipo de cosas. Total, que en plan elegante, Whismarth, gentleman donde los haya (es un decir), ya nos ofrecía algunas pistas defendiendo lo indefendible a cuenta de la explosiva actuación de Sergio Pérez en El Principado —a todas luces una bonita muestra de cómo valorar lo que es capaz de hacer un piloto cuando el coche no da para más—, rematando la faena con el pliego de descargo que nos desayunábamos el lunes pasado, en el que se venía a decir que el MP4/28 está resultando un absoluto fracaso y que ni Woking es capaz de enmendarlo.

Vertiginosa lentitud [Montecarlo]


Sé que me echábais de menos, o mejor dicho, sueño con que me echéis de menos cuando como este inicio de semana, la paciencia que nos pedía hace poco don Mariano, se traduce en un ritmo de trabajo infernal con las orejeras puestas y un mal sabor de boca que no se quita ni con estropajo, al respecto de una carrera que transcurrió con vertiginosa lentitud el domingo, tal que en el emblemático Mónaco.

Sea como fuere, es miércoles y toca revisitar la hazaña de llamar Fórmula 1 a eso que gracias a los gilipuertas que dirigen el cotarro, propició momentos tan interesantes como cuando la cabeza de la carrera iba más lenta que la cola por aquello de: guardar gomas.

domingo, 26 de mayo de 2013

Ora et labora


Podía haber empezado esta entrada mañanera con el tradicional a Dios rogando y con el mazo dando, pero lo de ora et labora queda más culto y solemne para un día como hoy, en el cual y como es de sobra conocido, dentro de unas horas se celebrará el Gran Premio de Mónaco, la séptima prueba puntuable de esta temporada.

Por suerte o por desgracia, me estoy acostumbrando, como sospecho que os ocurriá a muchos de vosotros, a acercarme a las carreras casi a ciegas, toda vez que las calificaciones cada vez me dicen menos. Entre que tienen lo que tienen como ahorradoras de gomas, que unas son moviditas y otras no, o como ayer, que la del Principado se libró sobre un asfalto bastante tibio gracias a la lluvia caída antes y a la fresca temperatura ambiente, las calificaciones ya no son lo que eran, de manera que aquí estoy desde hace un buen rato, manejando un montón de nombres sobre los respectivos lugares que ocupan en la parrilla, sin poder echar mis huesos sobre la arena para decantarme por una quiniela o por otra.

jueves, 23 de mayo de 2013

Aquiles tenía un talón


Si pretendiésemos entender lo que está sucediendo en el desencuentro existente entre el RB9 y el calzado Pirelli para este año, deberíamos quitarnos de la cabeza los problemas soportados con los compuestos en lo que llevamos de temporada, por Mercedes AMG, Ferrari o Toro Rosso, entre otros, porque Red Bull no ha sufrido delaminaciones ni mayor graining que otros equipos en idénticas circunstancias. Y es que a la austriaca le está fallando la elasticidad de las nuevas ruedas, su dulzura intrínseca, esa propuesta arriesgada que abordó la milanesa para dar espectáculo en 2013 y que está sonando a tiro por la culata en Milton Keynes, porque el asunto de la carcasa blanda casa malamente con esa necesidad que tienen los hijos de Adrian Newey de llevar unas suspensiones duras, en aras de que la aerodinámica del monoplaza sea totalmente eficiente.

Con vuestro permiso no me voy a entretener en explicaciones prolijas y voy a ir al grano. El neumático de competición forma parte del sistema de suspensión de los vehículos de Fórmula 1 porque asume una buena cantidad de sus funciones, amén de seguir ayudando, obviamente, a que la potencia del motor se traslade al suelo y a que gracias al rozamiento con el asfalto, el coche avance.

miércoles, 22 de mayo de 2013

El buen pastor


De Bernie se puede decir casi cualquier cosa menos que no sabe llevar su negocio. Ahí le tenemos, por ejemplo, cargando contra el flanco que aún no había entrado en combate a cuenta del sainete montado alrededor de Pirelli, los pilotos, a quienes pide que usen el cerebro para entender «cómo ganar carreras», mientras se echa a la espalda la responsabilidad última de lo ocurrido: «Le pedí a Pirelli que fabricase neumáticos que no pudiesen completar el 50% de la carrera, lo que significaría que necesitaríamos pitstops. Y eso es lo que hicieron.» 

Aunque no quedan muy lejos estas otras palabras vertidas por don Bernardo al Daily Express hace tan sólo 8 dias: «Las ruedas están mal y no son lo que esperábamos de Pirelli», lo cierto es que no existe ninguna contradicción porque Ecclestone no se contradice nunca, es más, siempre lleva la razón con tal de salir en primera página.

lunes, 20 de mayo de 2013

Darwin llevaba razón, pero no tanto


Darwin llevaba razón pero no tanto. La selección de las especies está bien como explicación de un proceso de destilación que lleva a la conclusión de que la mejor opción prospera siempre, pero otra cosa es elegir cuál de la modalidades vencedoras convence, y no me voy de baretas porque incluso el viejo padre de la cosa admitía que su teoría podía dar como resultado dos o más alternativas.

Ahí les tenemos, los dos mejores exponentes de que don Charles llevaba razón cuando analizaba con lupa pinzones y tortugas en las islas Galápagos. Todo un enigma, una calculadora afilada y de pies de barro, compartiendo con el fuego más genuino vaya usted a saber qué cosa. Prost el frío, señalando al volcán Senna en qué consistía algo que él había descubierto y que podía beneficiar a ambos...