sábado, 27 de febrero de 2010

Hombres y máquinas


Vivimos un momento en la F1 en el que la importancia de la ingeniería parece haber eclipsado al pilotaje. Las recientes incorporaciones a la panoplia de avances técnológicos —el doble difusor ingeniado por el equipo de Ross Brawn, o del difusor térmico alentado desde las filas capitaneadas por Adrian Newey—, han incidido en este aspecto hasta el punto de desvirtuar un escenario en el que las cosas no son tan contrapuestas o excluyentes como parecen.

Obviamente, la creación de un diseño solvente está en la base del éxito, pero también lo está la sensibilidad humana que es capaz de trasladar su eficacia al asfalto, porque día sí y día tambien surgen a nuestro alrededor evidencias que ponen de relieve que ni las grandes computadoras, ni los túneles de viento, ni los estudios más elaborados, son capaces de resolver el 100% de la ecuación, y este aspecto sobre el que se pasa de puntillas con demasida facilidad me parece de una crucial importancia porque basta echar un vistazo a la parrilla para vislumbrar de inmediato que las escuderías son las primeras en haber tomado buena nota al respecto, y para ser sincero, esta actitud no es nueva, sino que viene de lejos.

viernes, 26 de febrero de 2010

Caperucita roja


El lobo feroz parece caperucita roja subido a su flamante Mercedes, como si la nota de color que pone su casco en el entorno gris y plateado de su vehículo le supusiera un talismán de potencia incalculable al que no puede, sabe, o quiere renunciar.

Sabemos que el universo que rodea la F1 está repleto de una retórica mágica salpicada de sortilegios y amuletos, de ritos ancestarles y de manías que encuentran su alojamiento en unos tiempos modernos que sobre el papel no deberían contemplar este tipo de asuntos, pero que lo hacen manteniendo abiertas las puertas a que actitudes supersticiosas convivan con el arrojo, el virtuosismo o la destreza al volante, dando lugar a un poso variopinto que en el fondo es consustancial a toda épica deportiva, no nos engañemos, y al que Schumacher, a pesar de su frialdad germana, no se muestra ajeno.

jueves, 25 de febrero de 2010

El alma del guerrero


La aerodinámica está de moda, afirmarlo resulta innegable porque lo inunda todo, hasta el punto de que a cada paso te encuentras comentarios o artículos que aluden a ella como los magos a la mítica piedra filosofal. Tal es así que leyendo algunos textos se podría llegar a inferir que hay vehículos que sólo necesitarían ser conducidos por máquinas en vez de por hombres para resultar invencibles…

¿Y que hay del resto? Del resto no hay nada, lamentablemente, porque es mejor no dar demasiadas pistas al respecto y por ello hay un pesado velo que sobrevuela y oculta la ingeniería que no se ve. Y así nos quedamos nosotros a dos velas, como la competencia de los que callan, que es de lo que se trata, lo que me lleva a recordar aquella frase de Flavio Briatore, cuando el asunto del espionaje entre McLaren y Ferrari, en la que venía a decir que él también pagaría lo que fuese por conocer el reparto de pesos del coche de Maranello —curiosamente, aquel feo chanchullo trataba del comercio con los secretos de las tripas del vehículo italiano y no con los de su piel, y eso debería ponernos la mosca detrás de la oreja de por dónde van los tiros, incluso con la aerodinámica en la mano—.

martes, 23 de febrero de 2010

La imaginación al poder


Mika va delante, a los mandos, inmediatamente detrás, Erja, la que por entonces era su esposa, y el vehículo se denomina McLaren MP4/98T, un monoplaza extendido longitudinalmente para alojar a dos personas.

A falta de mejores fotografías, me he permitido decorar esta entrada con una que refleja la maqueta a escala 1:18 que materializó Minichamps (tengo la correspondiente en 1:43), para visitar una bonita idea que trataba de acercar la F1 al público más allá de los corsés de la competición deportiva, aprovechando la esencia misma del espectáculo automovilístico: el diseño del propio coche.

lunes, 22 de febrero de 2010

Desmesura


El fracaso estrepitoso de la F1 plebeya en sus primeros pasos ha puesto a funcionar las neuronas de Ecclestone al compás de los tambores de guerra.

Zorro viejo acostumbrado a esquilmar cuanto gallinero encuentra a su paso, el inglés sabe perfectamente que la mejor defensa es un ataque, y ante la merma identitaria que sufre su negocio ha venido a sancionar como buena la posibilidad de que Jacques Villeneuve se integre en ese raro experimento que se hace llamar Stefan GP.

viernes, 19 de febrero de 2010

El fondo plano


La incorporación para 2010 de un depósito de combustible de mayores proporciones que los utilizados en años anteriores, ha dado lugar a un aumento considerabe de la longitud del fondo plano que las escuderías han aprovechado en beneficio de sus diseños. En principio, el dato es de los que pasan desapercibidos, y por tanto, es, también, de esos a los que apetece hincar el diente.

A raíz de mi comentario del otro día al respecto del RB6, donde valoraba positivamente la idea que había tenido Newey de diversificar las salidas de los difusores de su vehículo, y de un comentario de Journal F1 en la misma entrada (¡Bruno, te debo una!), en el que resaltaba la importancia que van a tener esta temporada los fondos planos, me voy a permitir reflexionar en abierto sobre la razón por la cual creo que Adrian ha decidido abordar una solución aparentemente tan poco convencional en el culo del Red Bull.

jueves, 18 de febrero de 2010

Había una vez…


Conviene poner al mal tiempo buena cara, no sea que además de mojado por fuera termines incendiado por dentro, y el caso es que hay días en que parece imposible asimilar que lo que está sucediendo es real y no forma parte de un entretenimiento para párvulos.

No sé si lo recordáis, pero el año pasado por estas fechas, tal vez un poco antes, se barajaba la posibilidad de que McLaren y Ferrari incluyeran un tercer coche para cubrir el hueco que había dejado Honda en la parrilla. Viendo que la idea no era tan bien acogida como se esperaba, las cabezas pensantes se sacaban de la manga que los dos advenedizos salieran con el resto de participantes para abandonar al cabo de unas vueltas, de manera que no interfirieran en el desenlace de la prueba. Como tampoco cuajó el asunto, incluso se llegó a proponer que salieran desde la última fila…

martes, 16 de febrero de 2010

Todo al 8 rojo


Por respeto a los que viven lejos de nuestro planeta y no entieden que haya en este país quien se sienta orgulloso de un asturiano de los muchos que existen, que se distingue del resto de sus paisanos y compatriotas porque es doble campeón del mundo de F1 y conduce un Ferrari, como hicieron en su día Pola, Portago y Godía, o en otro plano, Marc Gené, he mantenido hasta hoy un discreto silencio sobre Fernando Alonso. Por respeto, digo, me he abstenido de nombrarlo, de referirlo, de insinuarlo.

Bien sabéis los que me seguís en este blog desde el principio, que en pretemporada acostumbro a vislumbrar en el tradicional buen comportamiento de la de Maranello un fugaz destello de la fortuna que la esquivará una vez se ponga a rodar el campeonato, pero confieso que este año me siento un poco descolocado, entre la espada y la pared, digamos, porque esta vez albergo la sensación de que el periodo triste está llegando a su término, aunque por cautela no me atrevo a confirmarlo.

lunes, 15 de febrero de 2010

Bricolaje


La llamada F1 barata nos está trayendo jugosas sorpresas que sospecho que ni Max Mosley imaginaba cuando abrió la puerta a los vientos renovadores que estaban llamados a encauzar la deriva errante del deporte. O tal vez sí, ¡vaya usted a saber!

Así, tenemos que la escudería que se dice heredera de aquella otra que se atrevió a vestir sus monoplazas de paquetes de tabaco, allá en los albores del negocio, se nos presenta ahora engalanada con la librea más emblemática del equipo de Colin Chapman, el green racing británico de toda la vida, surcado por la banda amarilla que lo distinguía de competidores y compatriotas.

domingo, 14 de febrero de 2010

Algunos hombres buenos


Jenson Button por fin se encuentra a gusto en su McLaren, y no cabe ser malpensado sobre su anterior incomodidad, porque el asunto, según ha trascendido, tenía que ver con la altura a la que le situaba su asiento en el interior del habitáculo. Minucias, como diría aquél.

Que un piloto se encuentre cómodo en el puesto de conducción parece una cuestión tan importante como para dar por supuesto que supone una prioridad en el diseño del vehículo. Algo así como la disposición de las ruedas o la colocación en el lugar conveniente del motor o la caja de cambios, que de puro tener que estar en su sitio correspondiente nadie imagina que puedan quedar fuera de lugar. Tal me parecía el asunto del asiento del piloto, que yo lo daba por bien estudiado y calibrado hasta que se ha suscitado el malestar exteriorizado por el vigente campeón del mundo.