viernes, 26 de febrero de 2010

Caperucita roja


El lobo feroz parece caperucita roja subido a su flamante Mercedes, como si la nota de color que pone su casco en el entorno gris y plateado de su vehículo le supusiera un talismán de potencia incalculable al que no puede, sabe, o quiere renunciar.

Sabemos que el universo que rodea la F1 está repleto de una retórica mágica salpicada de sortilegios y amuletos, de ritos ancestarles y de manías que encuentran su alojamiento en unos tiempos modernos que sobre el papel no deberían contemplar este tipo de asuntos, pero que lo hacen manteniendo abiertas las puertas a que actitudes supersticiosas convivan con el arrojo, el virtuosismo o la destreza al volante, dando lugar a un poso variopinto que en el fondo es consustancial a toda épica deportiva, no nos engañemos, y al que Schumacher, a pesar de su frialdad germana, no se muestra ajeno.

No es una cuestión de rizar el rizo peyorizando este tipo de actitudes. Hace muy poco conocíamos que Fernando Alonso, tras algunos flirteos con otras configuraciones de colores en sus cascos desde su paso a McLaren, vuelve a replicar en 2010, con algunas inevitables modificaciones, la librea que decoraba el que le permitió labrarse un sitio en el Olimpo de los pilotos, y lo acerco como ejemplo no porque sea El Nano, que sí, también, pero fundamentalmente porque su comportamiento es un exponente que muestra claramente la importancia de esa cosa inmaterial con que los pilotos se rodean para encarar su trabajo y que va desde medallitas en los zapatos a formas de entrar o salir de los monoplazas.

Volviendo al hilo. Michael viste de gris, pero su casco se mantiene fiel al rosso

Lejos de sumarme a la corriente de los que piensan que así el Kaiser ha enarbolado un gesto vengativo contra Luca di Montezemolo y una reivindicación contra Ferrari, o incluso de aquella otra que ve en todo esto un claro homenaje a los tifosi, soy de la opinión de que el asunto responde a la necesidad de seguridad que precisa el heptacampeón del mundo tras su vuelta a los circuitos.

Como he comentado al inicio de esta entrada, no me cabe ninguna duda de que el casco rojo puede ser el talismán que ha elegido Michael para esta su recién estrenada aventura, una nueva forma como otra cualquiera de invocación a los espíritus favorables que tuvo a su lado y le dieron aliento y alas cuando a lomos de las máquinas de Maranello devoraba el mundo sin apenas contestación. Y es que Michael, a pesar de haber sido esgrimido por el antialonsismo como el lobo feroz con quien nadie querría toparse en el bosque, menos nuestro asturiano, también es un hombre de carne y hueso, y por tanto le supongo una buena cantidad de miedos, recelos y prevenciones encima, y si ésta es la manera que tiene de ahuyentarlos para tratar de demostrar que sigue estando en lo más alto, me parece bastante respetable y en muchos sentidos absolutamente lógica. Sinceramente no le veo más misterio.

4 comentarios:

csm dijo...

Pues bien, lo que se dice bien, no le luce el casco a estas alturas a Caperucita.
Sus declaraciones de ayer no tienen desperdicio, de un lado, lo que "hay que decir": muy buen ambiemte, todos muy profesionales, vendrán mejoras para Bahrein, la temporada es muy larga....y, lo importante: el equipo aún tiene mucho por hacer para estar al nivel que se merece.
Conclusión: Las expectativas no son las que eran para estos tests. Mercedes no ha deslumbrado y , de los fuertes, se está mostrando como el equipo más "débil"...pero ¡ojo! que aquí la abuelita Brawn, es también el lobo y, con "colmillo retorcido"...
A mí me parece curioso que sigan con lo del nuevo paquete aerodinánimo para Bahrein cuando, según las crónicas de los tests, el veradero problema grave y notorio es que el coche se "come" literalmente las gomas, (sobre todo cuando va cargado).
Ayyyy caperucita... cuidado con la cestita XDDDD
Un besote

Tadeo dijo...

Fenomenal entrada, me encanta bajar a los dioses del pedestal y considerarlos humanos, nos ayuda a comprender mejor su comportamiento, tanto en los buenos como en los malos momentos.

Después he leido el post de csm, y encaro aun mejor el tema, sigo pensando que lo han engañado (o se ha engañado el mismo), pero me atrevo a intuir la misma capacidad de liderazgo que tenía en las palabras del alemán.

Si eso lo dijeran otros, diríamos que está criticando a su equipo, pero como lo dice elquemeacolonia, diremos que lo ha dicho para motivar a su equipo para mejorar.

Sigo pensando que hasta Hungría no veremos el verdadero potencial de Mercedes, y veremos entonces donde están los demás.

Saludos

PiratF1 dijo...

Yo creo que en general los genios, los que son buenos haciendo algo, tienen otras carencias que en algún momento les hace sentirse intranquilos. Entonces es cuando buscan sus "amuletos" y es el catalizador que les hace desconectar de sus miedos para dedicarse a hacer lo que mejor saben hacer... en este caso hacernos vibrar viéndoles con el cuchillo entre los dientes a 300Km/h.

Un abrazo.

Juan

Orroe dijo...

Buenos días.

Concha ;) Caperucita anda demasiado tristona pero no me jugaría nada a que no vuelva a ser lobo en cuanto encuentre ocasión :P

Tadeo ;) Tanto como hasta Hungría me parece fiarlo demasiado lejos, pero de todas formas estoy de acuerdo en que no va a ser como el año pasado, ni de lejos XDDDDD

Juan ;) Los suscribo. ¿Dónde hay que firmar? XDDDDDDDDDD

Un abrazote

Jose