viernes, 2 de agosto de 2019

Ausencias, 1957 [#24LeMans 25]


Jaguar no tendría presencia oficial en las 24 Horas de Le Mans de 1957. Tras los éxitos cosechados en 1951, 1953, 1955 y 1956, William Lyons decidió que era momento de consolidar la marca como fabricante de berlinas de lujo y sedanes que venían destacando por su nobleza de comportamiento, sus líneas y un indisimulado nervio que dejaba patente que su espíritu había sido forjado en las carreras. Además, Ecurie Ecosse iba a defender el pabellón mientras intentaba revalidar su triunfo del año pasado [Ecurie Ecosse, 1956 (#24LeMans 24)]. Y no, Mister Jaguar no se equivocaba...

El otro gran ausente fue Charles Faroux, quien moría a la edad de 84 años unos meses antes de que la Sarthe se vistiese de largo para celebrar tanto el vigésimo quinto aniversario de la prueba francesa como el medio siglo de existencia del ACO (Automobile Club de l'Ouest, 1906), que en realidad debía haberse celebrado en 1956 pero por razones obvias se vio obligado a trasladar sus fechas.

Por último, tampoco iban a estar Eugenio Castellotti, que había fallecido en unas pruebas para Ferrari con vistas a las 12 Horas de Sebring, ni Alfonso de Portago, quien perdía la vida en la Mille Miglia junto a varios espectadores, definiendo así el final de la clásica...

En fin, superada la prueba de fuego del año anterior, después de la sonada ausencia en 1956 las 24 Horas volvían a incorporarse al calendario del World Sportscar Championship, y para ello se tuvo que abrir la mano con el reglamento permitiendo cilindradas superiores a los 3'5 litros y aceptando pequeños subterfugios aerodinámicos, como los diminutos parabrisas de apenas 15 centímetros de alto, aunque, a cambio, se impuso una reducción de la parrilla a 55 vehículos y que los sports tipo Le Mans contaran con sus dos puertas correspondientes. Eso sí, puesto que la labor de los garajes había ido cobrando importancia, se liberaba a los coches de la obligación de llevar a bordo las herramientas.

En 1957 Les 24 Heures du Mans retornaban a su fechas tradicionales de junio, concretamente al fin de semana del 20 al 23. Un total de 83 inscritos y un público totalmente entregado que llegó a superar los 250.000 espectadores, disiparon cualquier atisbo de duda al respecto de los fantasmas aventados en 1955 [El infierno, 1955 (#24LeMans 23)]. Todo había vuelto a la normalidad y La Sarthe se preparaba para disfrutar de un doble duelo italiano y británico. Por un lado Ferrari y Maserati, y por otro, Jaguar y Aston Martin.

Enzo Ferrari estaba juramentado a reverdecer los laureles de 1949 y 1954, pero sobre todo, a demostrar que sus vehículos era mejores que los ingleses, aunque esta vez se había encontrado con un vecino molesto: Maserati, que encima contaba con Stirling Moss.

La de Módena contaba con diez vehículos, cinco oficiales (Scuderia Ferrari) y los restantes repartidos en otros tantos equipos particulares que gozaban de ayuda a la manera Alfa Romeo. La de Bolonia (Officine Alfieri Maserati) sólo presentó tres: un 300S, un 450S Spyder y el imponente Maserati 450S Zagato Coupe, y un A6GCS y un 200SI en aventuras privadas, aunque sus motores de 2'5 litros propulsaban también los Talbot-Lago Sport 2500 de Automobiles Talbot y Ecurie Dubonnet.

Por parte británica, Aston Martin, a través de la escudería David Brown, tomaba parte con un DB3S, un DBR2/370 y dos DBR1/300; y Jaguar, lo hacía en base a cinco D-Type, dos encuadrados en Ecurie Ecosse (3.8L I6 y 3.4L I6 respectivamente), otros dos 3.4L I6 en Equipe Los Amigos y Ecurie Nationale Belge, y por último, un 3.8L I6 en el equipo Duncan Hamilton...

El sábado 22 de junio tomaron la salida sólo 54 vehículos y se vio pronto que la carrera se llamaba Jaguar. Las horas hasta el anochecer resultaron vertiginosas y rebosantes de indicentes mecánicos. Al prematuro abandono del Talbot-Lago Sport 2500 dorsal número 23, le seguía en la vuelta dos el del Ferrari 335MM de Collins y Hill, y en la dieciocho el 500TRC de Köchert y Bauer. En la vientiocho y treinta y dos caían dos Maserati oficiales, y ya con la noche encima, sucumbían el Ferrari 335S de Hawthorn y poco después otro Maserati, el 290MM-C de Ecurie Francorchamps y el primer Aston Martin...

Para ese momento Ron Flockhart e Ivor Bueb eran líderes holgados sobre su Jaguar, sólo molestados desde la distancia, aunque en el mismo giro, por el Aston Martin de Tony Brooks y Noël Cunningham-Reid, que antes de la medianoche sufre un accidente en el que involucra al Porsche 718 RSK número 32, y aunque aguanta, terminará abandonado poquito después del inicio de la madrugada del domingo 23 de junio.

Los frenos de disco de los cats habían demostrado su superioridad y avisaban de un cambio inminente de perspectiva. De los seis primeros en esos instantes, cinco son Jaguar. Resiste como puede el potentísimo Ferrari 315S (3.8L V12) pero prácticamente está todo dicho en La Sarthe sin que haya amanecido.

Terminan la prueba 21 vehículos, menos de la mitad de los que partieron a las 16:00 horas del sábado. Vencían Ron Flockhart e Ivor Bueb sobre uno de los Jaguar de Ecurie Ecosse. Habían completado 327 vueltas y le daban la segunda y última victoria en Le Mans a la de Edimburgo, aunque esta vez en formación de doblete, porque tras ellos quedaban Ninian Sanderson y John Lawrence con 319 giros. En tercera posición acababa el D-Type de Los Amigos, el equipo de Jean-Marie Brussin, el industrial famoso por sus diamantes sintéticos.

Os leo.

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