lunes, 2 de julio de 2012

Mira, mamá: sin manos


Williams es uno de esos magníficos ejemplos que me hacen pensar en que lo que ocurre dentro de la F1 es aplicable con puntos, comas y comas y puntos, y acaso con algún que otro punto y seguido suelto, a eso que llamamos realidad, porque después de sacar a subasta los habitáculos de sus vehículos para tener dinero suficiente como para disponer de un buen monoplaza, ahora que lo tiene, de lo que carece es precisamente de pilotos que sepan estar a su altura.

El FW34 ha salido bueno y a fe mía que no lo imaginaba. La operación de limpieza de casa que originó la salida de Sam Michael la temporada pasada, no me dio buena espina. La llegada de Coughlan y la jubilación de Head tampoco ayudaron a resolver mis cautelas, lo mismo que la patada en el culo que dio la de Grove a Rubens Barrichello, a finales de la sesión 2011.

Por no esperar, no esperaba gran cosa ni de la sustitución de Cosworth por Renault… Todo, absolutamente todo me parecía una enorme operación de maquillaje encaminada a ocultar las miserias de una de las escuderías más queridas por los aficionados, que las estaba pasando canutas y que así se ponía al pairo a la espera de que pasase el temporal que la estaba zarandeando desde hacía años. Lógicamente, en lo último que me dio por pensar ante tan funesto escenario fue en Pastor y en Bruno. Total, tampoco desentonaban tanto.

Pilotos de pago con buenos padrinos ha habido muchos en nuestro deporte, y seguirá habiéndolos, fundamentalmente porque cubren a la perfección con esa necesidad que tiene la F1 de buscar dinero debajo de las piedras en época de vacas flacas. Además, pilotar para Williams es llamativo y queda muy bien en un curriculum, siempre y cuando quien lo lea no sepa que aquella Williams que labró su nombre con letras de oro en la historia del automovilismo deportivo, y ésta, se parecen más bien poco. Aunque si le ponemos Renault como apellido, el anzuelo podría dar el pego sin necesidad del FW34, porque como son pocos los que todavía se acuerdan de Hill y Villeneuve, o de Rothmans, inmediatamente nos sale Senna como solución al crucrigrama y eso siempre son palabras mayores.

Así que entiendo a la perfección que en el e-bay del paddock, Bruno haya encontrado el mejor asiento (espero que se entienda el chiste), incluso que su padrino o padrinos hayan entendido el chiste y hayan visto el calado del negocio. También entiendo lo de Pastor, cómo no iba a hacerlo, lo que no comprendo, y lo digo con la mano en el pecho, es lo de Williams, salvo que suponga una de esas bromas del destino que no tienen puñetera gracia, ya que la tercera escudería de la parrilla en laureles, ha desmantelado el equipo, ha contratado a tipos que eran purititos saldos, se ha deshecho de un piloto maduro pero solvente como Rubinho, ha sentado en sus coches a dos pilotos a los que les faltan varios hervores porque le hacían falta toneladas de pelas, y a cambio se ha dado de bruces con una máquina que no se merece ni a los que la parieron ni a los que la conducen.

Dibujar por las tardes da para mucho. Entre línea y línea trazada a bolígrafo o a pluma, me ha dado por pensar en lo crueles que pueden resultar algunas cosas en el interior pringoso de esto que llamamos realidad. También he recalado, aunque brevemente, en la imagen de Sir Frank tirándose de algún cabello suelto de los que le quedan, porque él, mejor que nadie, sabe perfectamente que algunos trenes no vuelven a pasar nunca, y que en F1 además, van a velocidad de AVE Madrid-Barcelona.


1 comentario:

luis marcelo iriarte dijo...

Vamos, que el par a no es tan malo así! Claro que podrían empezar a capitalizar la buena racha preparando el patrocinio de la temporada 2013, para no depender de pilotos...