Todavía queda una carrera por delante para saber cómo termina el Gran Premio de Singapur de este año, pero parece claro que después de la magistral vuelta de pole que se ha cascado Lewis tampoco es que queden demasiadas palabras por añadir, y es que Marina Bay también era un circuito que a priori venía teñido de rosso. Y bueno, toca echar el ratito siquiera para rascar algún átomo de esperanza.
Como decía hace un par de líneas, o tres, el mazazo propinado por el astro británico hace escasamente un rato, ha sido de órdago, y donde más lo va a notar la italiana es en la cantidad de presión por centímetro cúbico que soporta en estos instantes su piloto número uno. Empiezas recordando a Sergio Marchionne en Monza, introduces una variable que lo único que hace es emborronar el cuadro [No sin Kimi], y lo que consigues es meterte en un marrón inimaginable a la salida del Gran Premio de Bélgica.









