Se palpa cierto nivel de prisa porque Liberty concrete sus ideas. Sería desable, sin duda, que la Fórmula 1 hubiese cambiado de la noche a la mañana con la salida de Ecclestone, pero, desgraciadamente, las cosas no funcionan así.
Como en las historias de herencias, imagino la cara que se les pudo poner a los norteamericanos en tanto en cuanto el notario iba desvelando la letra pequeña del legado de Bernie: contratos blindados bajo cuerda, tratos inquebrantables, pactos con el demonio sellados con sangre, innumerables a éste sí y a este otro ni de coña, algún ¿qué haces mi niña? escrito con lágrimas en los ojos, besos y abrazos para los herederos, y como colofón una peineta...









