Hay días inolvidables y ayer fue uno de ellos. Nos quejamos de que el deporte nos tiene a los aficionados poco menos que arrinconados pero sin embargo, se acuerda de nosotros incluso en vacaciones, como hacen esos vecinos amables que por ausencia de los inquilinos del piso (la propiedad se ha puesto muy cara, y lo sabes), bajan diligente y puntualmente a poner agua en el tiesto si eres geranio, a darte de comer y beber si eres gato o canario, a echarte copos en la pecera si eres pez, o a cambiarte la lechuga si eres grillo.
Venía diciendo que ayer fue un día inolvidable en todos los aspectos, más si cabe, en los nuestros.
Venía diciendo que ayer fue un día inolvidable en todos los aspectos, más si cabe, en los nuestros.









