Juancho Montoya se apartó de la Fórmula 1 porque sentía que tenía que pedir permiso para adelantar y es hora de recordar al colombiano siquiera para que asumamos de una puñetera vez, que no hacemos nada criticando un deporte que ha vuelto la espalda a su tradición, cuando nosotros la pisoteamos a diario.
Fuimos chiquillos, ¿recordáis? Nos acercábamos a las carreras con ojos abiertos, sin depender del Live Timming ni recurrir a los expertos del TL de Twitter, habiendo olvidado lo que dijo nuestro periodista preferido cuando en esa noble profesión había más gente que transmitía auténtica pasión que repartía cartas marcadas antes de una partida.









