jueves, 7 de noviembre de 2013

¿Qué fue lo que pasó? [Yas Marina]


Confieso que me resulta algo extraño escribir sobre una carrera en la misma semana en que se ha celebrado, pero tras meses de ir muy a remolque de la actualidad rellenando los huecos que iban dejando las pruebas en este blog, por fin la etiqueta «2013 Temporada» responde a lo que se espera de ella.

En fin, toca hablar del Gran Premio de Abu Dhabi, decimoséptima cita del calendario muy descafeinada porque desde India, todo o casi todo el pescado está vendido con el cuarto mundial consecutivo de Sebastian Vettel y Red Bull. Sí, quedaban por ahí los segundos puestos en el campeonato de pilotos y marcas, pero reconozcámoslo, como excusa para sentarse ante el televisor resulta a estas alturas bastante endeble.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sopas y sorber


Esta mañana, durante el desayuno, he tenido que tapar una de las muchas lagunas que origina nuestra prensa deportiva, cuando tratando de ir de experta se empecina una y otra vez en no dar explicaciones que aclaren este final de campeonato.

La cosa no iba hoy de Vettel sino de Ferrari, esa escudería que con una historia colosal a sus espaldas está consintiendo que la escupan a la cara cuando no que la orinen en los pies y que por desgracia, se ha convertido en el epicentro informativo de los últimos meses por su supuesta «incapacidad» para plantar cara a Red Bull. El asunto, por fortuna, digo bien, se ha circunscrito a ese punto que está resultando últimamente tan recurrente y que afirma que el F138 carece de tracción en circuitos denominados aerodinámicos, por lo que me lo he quitado de encima con un sucinto no se pueden querer sopas y sorber que ha noqueado a mis interlocutores.

martes, 5 de noviembre de 2013

Donuts


Con los indios huyendo del general Custer en Little Bighorn, Milton Keynes ha entrado en éxtasis. A pesar de que un aguafiestas como Alain Prost dijera en Abu Dhabi que le gustaría ver a Sebastian conducir otro vehículo para valorarlo correctamente, los pétalos de rosa caen sobre el tetracampeón más joven de la historia como si de maná se tratara pero a todas horas, cubriendo al héroe de arriba abajo, alimentando nuestro maltrecho criterio y avivando de paso las brasas de un fuego al que los pérfidos y envidiosos no queremos ni acercarnos.

Cantan las vestales, suenan pífanos y timbales cuyo eco reverbera entre cantones y proezas arquitectónicas, pero el velo del templo de Salomón «el justo» no aguanta, y se rasga y las lascas se desprenden para yacer en el suelo mientras alguien, tímidamente, levanta la mano entre el polvo para pedir clemencia...

domingo, 3 de noviembre de 2013

Cante jondo


Con todos mis respetos para esta sentida modalidad musical, no puedo por menos que rasgar el aire con un profundo y alargado ¡aaayyyyy! y fijar mis ojos y entendederas, en ese pedazo cantazo que ha dado Felipe Massa al quejarse públicamente en Abu Dhabi de que su escudería le ha chafado su tercer y último stint, cuando él solito se ha encargado de joder la espectativas del hoy por hoy equipo que le paga la nómina, poniendo un ladrillo más en esa historia de mezquindades, silencios, acusaciones veladas, palmaditas en la espalda y flores al enemigo que no hay dios que entienda, pero que al paso que vamos terminará con La Scuderia mordiendo el polvo frente a la de Brackley y la de Enstone, tras haber perdido los dientes por cuarta vez consecutiva ante la de Milton Keynes.

Dicen por ahí que si una historia puede terminar mal con seguridad lo hará peor, y lo cierto es que la deriva que está tomando este último acto de la larga convivencia entre el paulista y Ferrari lleva muy feo camino, tanto como para animarse a apostar a que como alguien, arriba, no haya cogido el teléfono ya para recordar al gañán lo que le recordó a Fernando en fecha tal como su cumpleaños, Austin e Interlagos se pueden convertir en dos sendas películas de miedo porque mi Felipe sí que está crecidito, no como la de Il Cavallino Rampante, que sigue descansando su suerte en la fortaleza de la espalda de un tipo que a punto ha estado hoy de rompérsela.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Finale


Hay quien no entiende todavía que Ferrari es así, tal cual la vemos, una deidad pagana de pies de barro que se tambalea día sí y día también para permanecer erguida por los siglos de los siglos, soberbia, con la cabeza sobresaliendo por encima de las nubes para que haya otras escuderías que puedan decir que ayer, hoy, quizás mañana, se midieron con ella o incluso la derrotaron sin alcanzar a derribarla.

Esta noche en la que el Dios de mis padres me susurra al oído que tengo que mejorar algunas de mis cosas y Eileen corretea a mi lado como una loca, me ha dado por pensar en que tras unas gafas de pasta negra con cristales ahumados, unos ojos que vieron en vida de todo se han clavado en los del Nano para implorarle que vengue a los tifosi de las tonterías de Montezemolo, y que en la medida de las posibilidades del asturiano, muestre en tierras extrañas que hay vida más allá de los entierros y que La Scuderia sigue mereciendo un respeto que hay que ganar en pista.

Guión cumplido [Buddh]


Haciendo gala de una capacidad de cálculo nada desdeñable, el propio Sebastian habia apostado a que en Buddh se coronaba como el tetracampeón más joven de la historia, y así fue como si el guión hubiese sido escrito a la salida del Gran Premio de China, que no me jugaría yo la mano a que no hubiese sucedido realmente como digo. En fin, sea como fuere, el Gran Premio de India, gozó por fortuna de un montón de alicientes que mitigaron la sensación de déjà vu, ofreciéndonos una carrera bastante completita gracias entre otras cosas, a que las idas de olla de Pirelli iban a dejar abierta la posibilidad de que tras meses de sequía, los aficionados pudiéramos asistir a un bonito despliegue de estrategias.

Sebastian salía desde la pole en conpañía de Nico Rosberg, y Fernando, el otro piloto que nominalmente mantenía opciones en el campeonato (es un decir), partía undécimo con neumáticos medios, con lo que la cosa pasaba por ver cómo discurría el asunto hasta que Vettel se coronara de nuevo. Pero no adelantemos acontecimientos porque la salida fue limpia y aunque hubo sus más y sus menos, todo parecía pintado de rosa hasta que el asturiano de Ferrari rompía su alerón delantero en un golpe con la zaga del coche de Mark Webber, razón por la que se vio obligado a entrar a boxes y obviamente, a echar por tierra su estrategia inicial.

Con lo puesto


No soy muy dado a hablar de los entrenamientos de los viernes. Lo sabéis. Ese maldito día en que todo es densa niebla y resulta muy fácil patinar... Llamadlo cautela, pero el primer día de Gran Premio, de este o cualquier otro, me causa demasiado respeto. Hoy es diferente. La guerra está perdida y Maranello lucha por el segundo puesto, y según dicen, cuando los demás están invirtiendo su tiempo en probar novedades para el año que viene, Ferrari ha estrenado una cámara panorámica, ¡oh wait...!

Es muy sencillo prosperar aquí. Consiste en algo tan simple como mojarse poco durante la temporada para en cuanto el horizonte está diáfano, pongamos por caso con Sebastian Vettel subido ya a la copa del pino, comenzar a dar patadas a La Scuderia, porque ya se sabe: quien critica a la de Maranello siempre puede fardar de experto.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Una más [Suzuka]


Precedido por el minuto de silencio dedicado a la recién y tristemente desaparecida, entonces y ahora, María de Villota, un homenaje sencillo que le dedicaban sus compañeros de armas con la compañía del Presidente de la FIA, Jean Todt, en el apartado que les había dejado Bernie Ecclestone, el Gran Premio de Japón, decimoquinta prueba de un mundial ya sentenciado, se iniciaba con Mark Webber situado en la pole.

La salida resultó extrañamente rara para los hombres de Red Bull, para los dos. Ambos fallaban estrepitosamente, de forma que Grosjean y Hamilton asaltaban la cabeza de la carrera sin haber llegado a la primera curva. No obstante, si el de Lotus podría rentabilizar la hazaña, en el caso del británico de Mercedes AMG el asunto derivaría en su temprano abandono, pues en un lance muy similar al que tuvo como protagonistas a Fernando Alonso y Kimi Raikkonen el año pasado, Lewis tocaba a Sebastian, pinchando inicialmente para luego de pasar por garajes, dar por acabada su trayectoria en la prueba nipona porque su suspensión trasera había quedado dañada.

Kimi el conquistador


Kimi ha bajado algunos enteros frente a determinado sector de la afición desde que se anunció su fichaje por Ferrari para el año que viene. Son de esas cosas que tiene mantenerse en la pomada, que dicen. Hoy estás allí y mañana aquí, aunque para algunos, allí siempre será un lugar mejor que Ferrari…

Sea como fuere, Iceman sigue originando titulares y sobre todo, dando lugar a que las suspicacias le rodeen. Ayer mismo, sin ir más lejos, su ausencia del paddock tuvo como consecuencia un rosario de suposiciones que plasmaron lo que supone la Fórmula 1 en la actualidad: un Emmental en el que los agujeros ocupan más espacio que el propio queso. De forma que se armó una bonita tramoya en base a cosas tales como que el finlandés no iba a correr en Abu Dhabi sin que hubiera razón aparente para ello o a que no iba a hacerlo porque Enstone no le ha abonado todavía los atrasos; a que no iba a aparecer porque estaba hasta la pinza de pelear con un coche con el que no se siente a gusto; a que no iba hacer acto de presencia porque tolera mal que Romain le moje la oreja; etcétera, etcétera, etcétera.

Maximizando la audiencia [Yeongam]


Pirelli volvía a la carga. El inicio del fin de semana correspondiente al Gran Premio de Corea, iba a quedar señalado, de nuevo, por la inconsistencia de los compuestos, fundamentalmente en lo que atañía a los delanteros, que ya se sabe, en cuestiones de seguridad resulta siempre más conveniente amarrar adecuadamente el comportamiento de las ruedas tractoras que facilitar que los vehículos dispongan de buen gobierno.

En fin. Se habló bastante del tifón Tifow, pero como en Spa y en Monza, las inclemencias meteorológicas hicieron acto de presencia a destiempo, enfriando el asfalto y complicando aún más si cabe eso de la comprensión de las gomas, con lo que quedaba por ver cómo se comenzaba a repartir el pastel del campeonato a partir del segundo puesto, ya que como de costumbre, Sebastian Vettel había conseguido la pole el día anterior y se preveía que volviera a hacer de las suyas en el patatal coreano, como así sería finalmente y con Grand Chelem incluido.