miércoles, 7 de marzo de 2012

País de mierda


Discúlpenme ustedes que me haya pertrechado de la guisa con que se me ve más arriba, para entrar a saco en el corazón del cieno convenientemente protegido, pero es que hombre cauto vale por dos y llevo esa lección aprendida desde bien temprano.

No me pregunten. Ando como lobo hambriento husmeando qué meterme a la boca en mitad de la invernal estepa, algo perezrrevertiano buscando las vueltas a todo, y aunque admito que don Arturo me cansa con sus continuas tensiones de cuerda, bien vale que de vez en cuando uno se ponga a emularlo sacando sin mirar dos veces la toledana, para esgrimirla gritando que no queda más remedio que batirse en duelo.

Marussia MR01


Con la presentación oficial del MR01 se cerraba la pasarela y yo me quitaba un peso de encima, ya que cuando se habló tanto de los cambios radicales que iban a suponer las nuevas medidas adoptadas por la FIA con aquello de la nueva altura del morro, sin querer anduve imaginando un Marussia, sin saberlo, claro, y el advenimiento del coche de la rusa me ha despertado de la pesadilla de que pudiera estar perdiendo facultades.

Dicho esto, el diseño del MR01 coge el toro por los cuernos de la normativa entendiendo las carencias que supone andar escaso de presupuesto, y resuelve el asunto por la tangente, nunca mejor dicho.

El aussie quiere ganar


Cuando a comienzos de 2009 las apuestas ponían su diana en McLaren y Ferrari, protagonistas de la lucha encarnizada (¡qué queréis, de alguna manera hay que llamar a eso!) que se resolvió en la última curva de 2008 por un miserable punto de distancia, Webber formaba parte de la troupe mediática de un equipo cuya existencia parecía consistir en hacer las mejores pretemporadas para diluirse después como un azucarillo en agua.

David Coulthard se había retirado en la segunda curva de Interlagos y había sido sustituido por un siempre jovencísimo Sebastian Vettel. Mark lideraba el equipo entonces, y aunque apenas nadie se diera cuenta bajo el eclipse de luna que originó la aparición de los Brawn GP, llevaba debajo del culo una de las máquinas más hermosas y eficientes de todos los tiempos, el RB5.

martes, 6 de marzo de 2012

HRT F112


Como buen paria de la parrilla, HRT (otrora Hispania Racing) hacía la presentación de su monoplaza para 2012 en el tiempo de descuento de la pretemporada.

Sin embargo, el F112 no parece una simple solución de compromiso, sino una evolución bastante inteligente del F111, toda vez que el aparente retroceso que implica la aplicación de la nueva normativa para los equipos de final de la parrilla para adelante, significa para los teloneros del año pasado y éste, prácticamente el mismo caldo de cultivo en el que trataron de sacar la cabeza durante 2011.

lunes, 5 de marzo de 2012

Los ingleses y los peces


Ya sabía yo que el prometido milagro de los ingleses y los peces tenía mucho de engañabobos. Basta mirar a otras escuderías que no lleven vitola rossa, para comprender de inmediato que disponer de ingenieros británicos no asegura el éxito, salvo, claro está, que se llamen Adrian y se apelliden Newey.

Como por fortuna, el gurú de Red Bull no goza del don de la ubicuidad entre sus innumerables atributos, no había que ser un lince para rechazar el axioma que enarbolaron tantas veces los que veían en la excesiva italianización de Ferrari su principal pecado. El caso es que cayó Costa y Fry tomó los mandos, pero como en Maranello no son gilipuertas, antes de meterse en más aventuras con mister Cameron, prefirieron rescatar de su merecido descanso al sudafricano Rory Byrne, mientras rebañaban algunos otros nombres para formar con ellos la guardia pretoriana del único tipo, dicen, capaz de plantar cara al de rey de reyes de la aerodinámica.

El príncipe destronado


Si en 2010 firmaba las paces con Hamilton, en 2011 me dedicaba a disfrutar de su inmensa calidad como piloto.

Por esas incongruencias que tiene la vida y a las que soy tan proclive, si sus primeros pasos me hartaron bastante, para qué negarlo, su madurez me ha quitado treinta o cuarenta años de encima, devolviéndome a una F1 en la que el temperamento y el instinto al volante significaban realmente algo.

domingo, 4 de marzo de 2012

El engaño


«El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca.»

En algún lugar recóndito del rosario interminable de entradas que componen este blog, descansa la anécdota de cómo me declaré objetor de conciencia in extremis, de cómo di un paso al frente para ponerme delante de un alférez tan pequeño de estatura y testarudo como yo; de cómo nos enfrentamos a voz en grito ante la mirada atónita de mis compañeros, esgrimiendo derechos y deberes ciudadanos; de cómo obedecí su orden de entregar los papeles que me libraban de la mili en menos de una hora...

Mercedes AMG W03


Si la belleza fuese garantía de éxito, el Mercedes AMG W03 lo tendría asegurado, pero como no tiene por qué estar relacionado lo uno con lo otro, voy a dejarme de impulsos para valorar desde mi humilde opinión la tercera apuesta de Mercedes tras su retorno a la máxima categoría.

El W03 es en apariencia muy continuista con las líneas ya exploradas en el W02, pero sin embargo da un paso adelante mientras busca resolver el mayor problema que acuciaba al coche de 2011: el excesivo consumo de neumáticos.

Michael y el sable de luz


«El sable de luz de tu padre. El arma de todo caballero Jedi. No es tan abyecta como las armas de fuego. Un arma noble, para tiempos más civilizados.»

Michael Schumacher, vaya usted a saber por qué, se ha convertido en el eje de mis pensamientos mientras dibujaba estos días pasados. Tocaba darle un repaso al W03 que el de Kerpen conducirá este año, sí, tocaba, pero sin querer o queriendo, he recalado más de una vez en la historia del sable láser que le contaba un viejo Obi-Wan Kenobi a un bisoño Luke Skywalker cuando depositaba la solución del enigma en sus manos, y he presentido al Kaiser mirando la escena desde las sombras, y he visualizado fugazmente lo que puede estar haciendo el heptacampeón del mundo dejándose sus últimos días deportivos, embarcado en una historia cuyo final sólo saben Ross Brawn y los que le rodean.

sábado, 3 de marzo de 2012

Walkürenritt [La cabalgata de las Valkirias]


Somos un país de porteras. Llevamos el poner la oreja tan grabado a fuego en nuestra cadena genética, que atendiendo a tan atávica llamada, resulta incluso comprensible que nos pase lo que nos pasa, como por ejemplo, que con la SOPA aparcada sine die en los USA y el ACTA esperando mejores vientos en Europa, en España hayamos tomado la delantera en eso de señalarnos con el dedo como ejemplo, aplicando la ley Sinde-Wert sin encomendarnos ni a Dios ni al diablo.

Será cuestión, muy posiblemente, de que llevamos el concepto de caballero español tan tallado en la mollera, que en conjunción con lo de la portería que aludía en el primer párrafo, el resultado se sugiere a todas luces como un perfecto despropósito que nos distingue del resto de componentes del género humano precisamente porque cogemos el toro por los cuernos sin importarnos si es vaquilla o Miura, tomando la bandera de lo que sea con tal de ser los primeros en alzarla, con tal de parecer que somos los primeros en tenerla, con tal de gritar a los cuatro vientos que a serios no nos gana ni nos ganará nadie, sin atender a que a veces el asta abrasa las manos que la sujetan.