lunes, 29 de diciembre de 2025

Last train home


Ernesto y yo hemos vuelto a las andadas y no hay viernes que no caigan dos cafés por cabeza en el LightHouse, cuando el atardecer comienza a ceder a los hechizos de la noche y es tiempo de poner al día nuestra amistad y de arreglar tuertos de aquellos que desfacían Alonso Quijano y su buen escudero Sancho desde el interior de las páginas de El ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha.

A Herr Doktor lo deshauciaban hace poco y ese drama nos ocupó un buen rato de conversación el 26 de este mes, viernes, claro.

Momentos antes de que llegaran los maderos con la Secretaria del Juzgado y el retén de bomberos, dicen que había abandonado dócilmente su pisito de soltero en Red Bull entregando las llaves, un poco como Léon el profesional caminaba por la calle, como si fuese incapaz de hacer daño a una mosca, aunque en compañía de la maleta donde guarda los secretos y aperos con que ha torturado durante décadas a los pilotos que no le caían bien o chafaban sus planes.

¿Así de sencillo? Sí. Se ve que sabía lo que iba a ocurrir y no opuso resistencia, acaso echó alguna peste que otra contra Christian Horner, por mentiroso, traidorzuelo y cabronazo, pero, en líneas generales, no dejó espacio para que saliera de su boca una palabra más alta que otra...

¿Y ahora qué? Bueno, Marko tiene una edad y la vida resuelta y no creo que le hiciera falta continuar aguantan...

¡No!, ¿ahora cómo quedamos? Mal, qué te voy a contar que no sepamos. Los de nuestra quinta le echaremos de menos porque vuelven a golearnos Disney, Lego y Liberty, y cada vez queda menos escalera para el sótano de la infantilidad plena, pero los que lo van a pasar francamente mal, de verdad, van a ser los críos y sus novias y mamás. No han visto en su puñetera vida un bastardo como Dios manda ni recuerdan que la Fórmula 1 rebosaba hace no tanto tipos como el austriaco. Matas o te matan, y el doctorsito siempre ha sido de los que aniquilaba primero y preguntaba después. Acuérdate de la que le hizo a Alguersuari, le recordé a Ernesto, y tan sólo porque el barcelonés se mostró más rápido que Vettel en Corea, creo.

Nos mantuvimos en silencio pero recuperamos la charla para centrarnos en la figura del villano arquetípico en nuestro deporte, valorando también la posibilidad de utilizar Herr Doktor como figura retórica, pero desistimos porque entre los ochenta del siglo pasado y la actualidad, ha transcurrido demasiado tiempo en el que únicamente se ha ensalzado la supuesta santidad de Senna.

Os leo.

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