sábado, 5 de julio de 2014

¡Forza, sempre forza!


Hay días en que nadie diría que hubiese merecido la pena haberse levantado y tal vez sean los mejores, porque basta pintarse la cara con guiones de colores, mirarse al espejo y decir para tus adentros que entre eso turbio que hay delante y aquello en lo que crees solo estás tú, para que el mañana se empape de adrenalina.

Nos han dado hasta el cielo del paladar, mañana nos pasarán por encima. Nada podremos hacer contra las ametralladoras con nuestros caballos, sables y katanas, pero si doblamos la rodilla ahora, a buen seguro nos perderemos una bonita oportunidad para sondear hasta dónde somos capaces de aguantar y llegar.

Fry, el británico que tanto necesitaba La Scuderia, la ha cagado monstruosamente en Silverstone, pero lo sabíamos y quien lo niegue es un maldito bobo porque a Ferrari no se la cambia tan fácilmente como haciendo unos spaghetti a la Union Jack. Borraros de la cabeza esas idioteces que constantemente tratan de grabarnos en la mollera. Maranello es pasta a la puttanesca, siempre lo ha sido y seguramente no cambie jamás. Admitidlo o iros a buscar otra escudería con librea menos indigesta, no os puedo decir más.


Si viviera il capo, Pat no estaría en el muro mañana y esta tarde el cuartel general de la italiana daría literalmente miedo. Él como nadie sabía que el nivel de la moral de la tropa lo marca la fe del patrón, esa figura que se ha ido diluyendo en nuestro deporte como un azucarillo en agua tibia, y entre los jefes de escuadra, sinceramente ha habido muy pocos como el de Módena.

Luca seguro que ha hecho alguna que otra llamada. Entre las promesas para Canadá y lo visto esta tarde en Silverstone queda poco lugar para la inacción y él, que es hombre de sedas, atmósferas celestes y como es de sobra conocido, camina también sobre las aguas, sabe como nadie que se le agota el crédito y el tiempo. Así que sí, seguramente habrá hecho alguna llamada para que sea Mattiacci quien se coma el marrón.

Il Commendatore sin embargo, prefería la contundencia del bis a bis. Aquello de decirle a su gente a la cara que barajaba para ellos una oferta que no podrían rechazar salvo que estuvieran muertos.

Lamentablemente Enzo no está ni siquiera para hacer palidecer a don Vito Corleone, pero quedamos nosotros y nuestros colores guerreros. Nuestra dignidad como aficionados y nuestra firme creencia, armas suficientes como para gritar orgullosos ¡Forza!; como para clamar ante la de Il Cavallino: ¡Forza, sempre forza!; como para recitarle a Fernando Alonso: ¡Forza, forza, forza!; como para aguantar lo que nos echen en las próximas 24 horas porque nuestros corazones palpitan en rojo y nuestras caras lucen orgullosas el rosso scuderia y el potro de Francesco Baracca sobre campo amarillo...

Es hoy cuando hacemos falta. No mañana ni pasado mañana, hoy, repito, hoy. Hoy toca tender un férreo cordón de seguridad para que dentro de unas horas nuestra gente en Silverstone sepa que no luchan solos, que seguramente nos pasarán por encima, que nuestras corazas de cuero apenas resistirán las balas, pero que así y todo, si definitivamente cedemos, cosa que aún queda por ver, lo haremos juntos y después de haber intentado escribir una nueva página hermosa para este deporte, jamás antes.

Yo me encargo de hacer sonar los timbales y de prender los fuegos en las cumbres, pero ponéos esos malditos colores de guerra sobre la cara y a continuación gritad como posesos o rezad en la intimidad ¡Forza!, porque es ahora o nunca. Al paso, al trote, y ahora picad espuela con las armas desenvainadas. ¡Forza. Forza, sempre forza!

Os leo. 

5 comentarios:

Tadeo dijo...

Pues mira, yo hoy tengo palpito, mañana guerra de guerrillas. Mañana será un día de pelea desde el primer hasta el último piloto de la parrilla.

Tanto por delante como por detrás, hay tanto en juego que nadie va a poder eliminarse a si mismo sin tener en cuenta que quizás sea su última oportunidad. La de Vettel que ha hecho en la Q3 la cagada que casi siempre, y con razón, le achacamos la los rossos, a Hamilton que ha doblado la rodilla (usando tus palabras) delante de Rosberg y debe estar encendido sabiendo que no puede irse de vacaciones sin ganar a Rosberg en la pista.

A Alonso que ha cogido el cogido malayo y se lo ha puesto entre los dientes, ese cuchillo curvo tan cinematográfico y que anuncia pelea.

Desde la primera línea hasta casi la última, vamos a tener pelea mañana, y si llueve que les pille confesados a más de uno.

Saludos

Tadeo dijo...

bendito corrector, ha cogido el cuchillo malayo

odicha dijo...

We shall fight on the beaches, we shall fight on the landing grounds, we shall fight in the fields and in the streets, we shall fight in the hills; we shall never surrender

(y una última calada del puro esperando el inevitable inicio de la ofensiva, desde la húmeda oscuridad de la trinchera)

Pelayo Blanco dijo...

Verdaderamente el esfuerzo por cerrar filas en torno a la Scuderia resulta tan complicado como necesario en un día como hoy. El error de tener a sus pilotos en el box en un día de tiempo tan cambiante como hoy no es esporádico, comienza a ser habitual desde hace varias temporadas. Tarde, mal y a rastras sacaron hoy los del Cavalino a Fernando y a Kimi que están tan acostumbrados a la falta de acierto en tantos campos de la Scudería que no pusieron ni mala cara cuando quedaron eliminados ante la imposibilidad de rodar con slics en un asfalto bastante mojado. Pero digo como Orroe, Forza, Forza y Forza, porque la rossa ha fraguado su vitola de excelencia en luchas epicas, contra todo y contra todos. Bien es verdad que Il Commendatore imprimía un carácter que Luca dista mucho de dar, pero merecen crédito por historia y por magia. Forza Ferrari y Puxa Alonso.

GRING dijo...

Pues está muy bien tiffosear, pero hay que elevar la voz y empezar a pedir sin clemencia la cabeza del culpable de todo este desaguisado contínuo que es la Scuderia, que ficha, que despide, que cambia, que da un paso adelante y dos hacia atrás para quedarse siempre en el mismo sitio. Sobra el que lleva muchos años decidiendo erróneamente. Sobra la cabeza que yerra cada día.Un saludo