martes, 8 de julio de 2014

¡A la mierda!


Basta tirar de hemeroteca y revisar en pretérito determinados blogs para comprobar el alborozo que produjo en algunos la irrupción del DRS (Drag Reduction System), y cómo aquí mismo, por ejemplo, no tardamos lo que se dice nada en echarnos el rifle de tumbar elefantes a la cara.

El invento no nos convencía en absoluto. No nos gustaba eso de que un piloto tuviera que venderse a un atacante que gozaba de una ventaja tan descomunal como la que otorga el artificio del diablo. No nos parecía deportivo ni que favoreciera el espectáculo porque los adelantamientos en Fórmula 1 siempre han sido caros de conseguir, muy caros, y quizas por ello tan esencialmente hermosos.

Por fortuna, este domingo pasado hemos podido asistir a una de esas coreografías que creíamos erradicadas por la modernidad y la complacencia, en la que no se trataba tanto de que un coche pasara a otro en una maniobra más o menos arriesgada o en un lugar más o menos complicado, ni siquiera en la zona habilitada para el uso facilón del DRS, como de una batalla por un miserable puesto que duraría varias vueltas y nos permitiría vibrar como hacía tiempo que no sucedía.

Independientemente de las necesidades de Sebastian Vettel y Fernando Alonso y del propio resultado del lance, quiero puntualizar que todo sucedió de manera tan espectacular porque el DRS apenas tuvo nada que ver aunque se mencionara alguna que otra vez, porque su intervención fue prácticamente nula, como digo, y porque al final, el transcurso de las temporadas nos ha terminado dando la razón a aquellos que inicialmente nos opusimos de plano a la implantación definitiva del bendito chisme aerodinámico que buscaba el espectáculo.

Bastó que el tetracampeón alemán necesitara acercarse a su compañero Ricciardo quitándose previamente al asturiano de Ferrari de en medio y que este no estuviera por la labor de cederle el paso, para que el milagro surgiera sobre la pista de Silverstone con claridad meridiana. Intención contra resistencia, lucha desigual entre iguales y el espectáculo volvía a estar garantizado sin necesidad de monsergas, como antaño, con el mismo sabor de antes, produciéndonos idéntico vértigo.

A la vista de lo sucedido hace un par de días en la lucha por el quinto puesto durante el Gran Premio de Gran Bretaña, me pregunto como tantas veces he hecho, sea dicho de paso, por qué se persevera en llenar de trampillas y fuegos artificiales una actividad que mantiene intactos todos los ingredientes necesarios para resultar enormemente atractiva sin intervenciones de iluminados, e inevitablemente pienso en Fernando Fernán Gómez cuando pronunció aquello de ¡váyase usted a la mierda!

Sí, yo también y salvando las distancias, soy degraciadamente una persona maleducada como el grandísimo escritor y actor ya desaparecido, y por ello ante el empeño mostrado por la FIA, Bernie, los equipos y la prensa especializada, en eso de seguir mirando siempre hacia otro lado, quiero disparar hoy un sonoro ¡a la mierda! ¡A la mierda!

3 comentarios:

Por Dentro dos Boxes dijo...

Jose

com esses recursos as ultrapassagens se tornam mais fáceis, porém, prefiro a moda antiga, ou seja, sem recursos extras e somente com a habilidade e técnica do piloto.

o Alonso é um dos melhores do grid atual por possuir características de arrojo e técnica combinados...

abs...

André Candreva

Pelayo Blanco dijo...

Buenas a todos. Mi otra gran pasión es la cocina, y aquí encuentro un simil perfecto para ilustrar, más si cabe y sin necesidad ninguna, la intromisión de los nombrados por el ínclito Orroe. Cuando uno diseña un plato, trata de conseguir equilibrio, sorpresa, distintción, en definitiva, captar la atención y hacer que el comensal disfrute. Pero cuando uno intenta mejor algo que es sustancialmente bueno, suele errar por exceso. Más aún si se sigue la teoría de cuanto más mejor. Añado un oco de esto, quito de aquello, reduzco la acidez, subo la cremosidad, introduzco una vanguardista gelatina de espuma de reducción de humo y... tachaaaaaan, UNA MIERDA.
Esto es lo que han conseguido FIA, FOM, Prensa, etc... con su exhaustiva fiscalización de todo lo que suponía la F1, en un desafortunado afan de mejorar lo que era muy muy bueno. Volvamos al origen, al sabor del producto, a la cocina de temporada, a la elaboración sencilla, aunque introduzzcamos técnicas vanguardistas, y el éxito culinario está asegurado.
Así nos daríamos un banquete de F1 cada fin de semana.

Una brazo a todos.

Jose Tellaetxe Isusi [Orroe] dijo...

Buenas noches ;)

André, tu blog es un hermoso lugar donde siempre encuentro historias mágicas de las que me gustan.

Sin DRS, arrojo, bravura y oportunidad, como Nelson superando a Ayrton en Estoril XDD

Pelayo ;) El símil es co-jo-nu-dí-si-mo, y una alegría para mí descubrir que tu otra pasión es la cocina. Yo llevo poquitos años en los fogones, pero lo primero de todo que aprendí, es a respetar los ingredientes ;)

Un abrazote a los dos ;)

Jose