Hubo un tiempo no demasiado lejano, en el que quitabas las pegatinas a
un coche y tenías una obra de arte para enmarcar. Hoy no pasa, ni de
coña. Desvistes de publicidad un monoplaza de los actuales y tienes una
cosa en pelota picada que se parece a la del al lado con pasmosa
similitud.
Tal vez por esas servidumbres de la prisa con la que devoramos el día
a día, ni nos damos cuenta de lo que hemos dejado en el camino, pero
creedme o echad un vistazo a Internet si tenéis tiempo, porque os juro
por mi colección de cochecitos escala 1/43, que en un pasado imperfecto
que ya hemos olvidado, en F1 se competía incluso en belleza.









