martes, 8 de enero de 2013

El sexo de los ángeles


Hubo un tiempo no demasiado lejano, en el que quitabas las pegatinas a un coche y tenías una obra de arte para enmarcar. Hoy no pasa, ni de coña. Desvistes de publicidad un monoplaza de los actuales y tienes una cosa en pelota picada que se parece a la del al lado con pasmosa similitud.

Tal vez por esas servidumbres de la prisa con la que devoramos el día a día, ni nos damos cuenta de lo que hemos dejado en el camino, pero creedme o echad un vistazo a Internet si tenéis tiempo, porque os juro por mi colección de cochecitos escala 1/43, que en un pasado imperfecto que ya hemos olvidado, en F1 se competía incluso en belleza.

Don't feed the troll


Estaba escribiendo sobre la nobleza de los coches que ayudaron a levantar todo esto con su finura estética, pero toca cambiar de tercio y hablar de un tonto como la copa de un pino, que ha abierto la boca para refrescar nuestra memoria en el sentido de que la estulticia es consustancial al género humano y acostumbra a asomar las orejas cuando menos te lo esperas.

De manera que tenemos al señor Helmut Marko, el tonto de esta película, no hablando de Vettel ni de Fernando, como se insinúa en sus últimos comentarios, sino haciéndolo sobre sí mismo, para recordarnos que él es el mismísimo Victor Frankenstein, quien habiendo dado aliento a su criatura, necesita pasearla para que todos la veamos y acaso en el trance, comulguemos con su particular rueda de molino en la que nada cabe sin que él haya dado permiso.

lunes, 7 de enero de 2013

El monte de los olivos


Con el tiempo descubres que no te perteneces, que no eres otra cosa que el fruto de ese rosario de personas y cosas, que habiéndote acompañado y sucedido, te han forjado sin tú saberlo.

Tenía veintiún o veintidós años y una vida por delante, era tan ingenuo que incluso lo creía cuando lo que tenía enfrente era una pendiente que nunca acaba y cuyo fin es un enigma al que me asomo cuando vuelo bajo, como ahora. Mi hermano, que por aquél entonces trabajaba en aduanas, me agenció un trozo grande de madera de raíz de olivo, reluciente como un sorbo de sol y compacto como una pieza de cerámica vitrificada. La llevé a Bellas Artes y se la enseñé a quien entonces era mi profesor de forma, quien al verla me preguntó que qué iba a hacer con ella... No lo sé —contesté—, me gusta así, parece perfecta...

La familia Badoer y uno más


Leo que Sebastien Buemi continuará como piloto reserva en Red Bull y me pregunto qué significado tiene que lo hayan renovado cuando el banquillo sigue estando tan frío.

Los pilotos conducen o dejan de ser pilotos. Nos lo mostró Luca Badoer cuando tuvo que lidiar con el marrón de tener que sustituir a Felipe Massa tras el accidente del paulista en Hungaroring, en 2009, cuando un muelle del Brawn GP001 de Rubinho lo cazó en vuelta lanzada para casi romperle la crisma.

Lo que diga Pedro


La lucha por los primeros puestos del campeonato de constructores tiene un trasfondo crematísitico nada desdeñable, tanto es así, que de cada posición obtenida en la tabla dependen los pecunios que cobrará cada escudería del cofre del tesoro de Bernie.

En aplicación de aquello del tanto tienes, tanto vales, la lógica más aplastante se impone al visualizar el escenario propuesto, ya que los equipos más grandes siempre dispondrán de mejores armas porque tienen más dinero, y obviamente, con él, contarán con mayores posibilidades para volver a llenar sus bolsillos bajo el amparo de un sistema que en apariencia favorece la lucha entre iguales, pero que a la postre, resulta tremendamente perverso.

domingo, 6 de enero de 2013

El patito feo


Este año sexta en el mundial de constructores, Sauber ha dado un nuevo paso adelante en aras de dominar esa zona media de la parrilla que está tanto o más disputada, que la que acostumbra a copar fotografías y titulares. 

Se dice pronto, pero en 2008 la suiza compartió protagonismo con BMW en aquella idiotez de tirar a la basura un campeonato que podía haber sido el primero de Robert Kubica, quién sabe si habiendo servido de sortilegio para apartar al polaco de esa historia de lo rallyes en la que a punto estuvo de perder la vida hace no tanto, y que nos lo ha llevado lejos de la F1, a él, al narigón de Cracovia, a uno de los mejores pilotos y con mayor proyección de la última década.

Inventa, que algo queda


El consabido que inventen otros tiene en la F1 una tradicional e indecorosa manera de ponerse de manifiesto. Toda vez que resulta imposible del todo acertar con las múltiples variables que concurren en un monoplaza existoso, lo normal, como digo, es que el reparto de responsabilidad en eso de investigar y aplicar lo investigado, en nuestro deporte recaiga en los hombros de todos, en un esfuerzo mancomunado por tirar pa’lante y mirar de reojo lo que hacen los otros, y funciona, claro.

No está lejos el tiempo en que los albaceas en cuyas manos depositamos insensatamente la cosa esa de que en la fórmula queen reine la cordura, decidieron reducir gastos eliminando la figura del ojeador. Me reí a finales de 2008 y creo que escribí incluso algo al respecto. Pensé que eran cuatro gatos, pero al cabo del tiempo pienso si no serían más de los que pensábamos y la medida recortadora tenía más calado y aquél del que también pensábamos.

sábado, 5 de enero de 2013

Cuando 60 es 50


Me ha hecho gracia leer recientemente a Ross Brawn afirmar que esperan obtener mejores resultados en las pruebas de túnel de viento con modelos al 60% de tamaño, en vez de al 50. 

En cuestión escalas, cuanto mayor sea la aproximación al idílico 1:1 (tamaño real), más certeza arrojarán los datos, por tanto, lo de Brawn, siendo de perogrullo, no me hacía gracia por ello, sino porque inmediatamente he pensado en el error que ha podido suponer para Mercedes AMG, contar con un piloto como Michael Schumacher en el desarrollo de su reciente proyecto, toda vez que el alemán siempre ha destacado por tener una proporción de 3 a 1, fundamentalmente en ego, y si no habrá sido precisamente esta variable la que ha originado el extraño derrotero con el cual nos ha hecho disfrutar la de la estrella de tres puntas, desde que desembarcó en la F1 como MacArthur en Corregidor, en 2010.

Comienza el striptease


A tontas y a bobas nos hemos puesto en enero. Parece que fue ayer cuando despedíamos la sesión pero sin darnos cuenta, ya se oyen a lo lejos los ronroneos de los vehículos de esta próxima temporada, que comenzarán a sernos mostrados como quien dice, en nada.

Sin embargo, este en nada es un en nada trampa, porque en realidad supone un rosario interminable de microennadas (disculpadme la palabrota), ya que de aquí a que se celebre el Gran Premio de Australia, el que lleva la pole en el calendario, nos vamos a hartar de ver, observar con lupa, desmenuzar y analizar, un escenario que cambiará radicalmente en cuanto los monoplazas se suelten el pelo y comiencen a rodar de veras.

martes, 1 de enero de 2013

Ahora que sabemos [G.P. Malasia]


Una semana después de la celebración del G.P. de Australia, el 25 de marzo, se disputaba el de Malasia sobre el circuito de Sepang.

La cercanía temporal de ambas pruebas origina que los vehículos lleguen a ambas con apenas cambios en sus definiciones, ya que no hay tiempo material para traer nuevos componentes desde las bases de los equipos, ni por supuesto para implementarlos. Esta situación que a priori puede parecer menor, sin embargo acarrea que dado lo diferentes que son Melbourne y Sepang, las escuderías busquen una solución de compromiso que dé respuesta a los requerimientos de las dos carreras.