lunes, 3 de junio de 2019

Se viene película


Tengo la sensación de no haber salido de Detroit en tres días y eso ahí fuera, que aquí dentro siguen llamando a la puerta los kansagarris del caca, pedo, culo, pis, y la sensación es otra bien distinta, como comprenderéis.

Y bueno, como he pasado un fin de semana bastante especialito esperando que apareciera el hombre que me vendió de segunda mano mi primer Macintosh LC, viendo IndyCar a cascoporro y recibiendo hoy mismo el regalo de que mi amigo Pepelu está bien y, de rondón, la guinda de haber servido lentejas en casa a Iker y poder charlar un rato con Antonio, con quien no coincidía quién sabe si más de veinte años, me apetece hablar de esas cosas pequeñas que generan universos sin que muchas veces nos demos cuenta.

La 20th Century Fox nos ha prometido para este noviembre próximo el estreno de Ford vs. Ferrari, una recreación de la batalla más épica que se ha lidiado en Le Mans, con Matt Damon haciendo de Carroll Shelby y, ¡oh Dios!, con Christian Bale interpretando a Ken Milles.

Siento por Bale una adoración especial y espero que me lo sepáis disculpar, pero el personaje que le toca encarnar esta vez es de pegolete, que diría aquél, denso de cojones, que diría Orroe. Podría hablar de él esta tarde y echarme el pisto, pero por ahorraros algunos disgustos y desenfoques prefiero que leáis a Luis [Ortego]. Tal vez la mejor semblanza del británico durante aquella etapa, y fijo que la mejor escrita, la tenéis en su acercamiento publicado en Diariomotor, en 2015 [A 20 metros de la eternidad: Ken Miles y las 24 Horas de 1966]. Huelga decir, también, que en su libro 24 para Le Mans se puede encontrar abundante y jugoso contexto para la pieza de cine que se nos avecina [24 para Le Mans (Luis Ortego)].

Imaginaros: Ford está a punto de comprar Ferrari y en el último momento Il Commendatore se retracta y dice que no. Hoy estas cosas se dirimirían en redes sociales o en base a comunicados públicos en medios afines, pero entonces se hacía distinto. Henry Ford II, nieto del legendario, se toma a mal la decisión de Enzo Ferrari y decide dar a la italiana donde más le duele: en la pista.

Ordena crear de la nada un vehículo que venza a los de la mítica en Le Mans, y de esa orden nacerá el GT40, denominado así porque apenas roza las 40 pulgadas de alto. Shelby y Milles están allí, sobre todo el segundo...

Haceros un puto favor: leed primero a Luis y ved luego esto:


Quedaros con frases como: De acuerdo, ¡vaya a la guerra!, o con respuestas ante preguntas de si se puede vencer a Ferrari que concluyen en escuetos ¡puedo intentarlo!, y tal vez entendáis a los del caca, pedo, culo, pis del principio, o incluso a los que se siguen refiriendo al pasado para justificar el presente y todavía no lo pillan.

Disfrutadlo en todo caso. Se nos viene película, y con Ken Milles como protagonista.

Os leo.

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